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Las claves

Lo que comenzó en Mallorca con una deuda bancaria de 50.000 euros se ha convertido, más de una década después, en un negocio de jardinería de alta gama capaz de superar el millón de euros de facturación anual.

Es la trayectoria de Patricio, un empresario y jardinero español que en noviembre de 2014 puso en marcha junto a su hermano una empresa especializada en paisajismo y mantenimiento de jardines.

Los comienzos estuvieron lejos de ser sencillos. "Hemos empezado con -50.000 euros. No teníamos capital. Soy de los pocos empresarios que se lleva bien con los bancos porque gracias a ellos pudimos empezar", explica en el canal de YouTube de Adrián G. Martín.

De hecho, los primeros 15.000 euros que consiguieron fueron destinados íntegramente a pagar las plantas necesarias para comenzar a trabajar.

La estrategia cambió con el paso de los años. Durante 12 ejercicios, los hermanos decidieron no repartir dividendos y reinvertir los beneficios en el propio negocio. La inversión acumulada supera ya el millón de euros, destinado a maquinaria, herramientas y una flota de 13 vehículos.

Emprendiendo en la jardinería

El resultado se refleja en las cuentas. "El año pasado ya superamos el millón de euros de facturación. Entre 1,1 y 1,2 millones. Pero al final no es lo que facturas, sino lo que te quedas", señala Patricio. Tras descontar impuestos, el margen se sitúa habitualmente entre el 15% y el 20%.

El mantenimiento representa entre el 40% y el 50% de los ingresos y aporta estabilidad gracias a los contratos recurrentes. Sin embargo, los proyectos de creación de jardines son más rentables.

"Son tres fases: hacer el proyecto a nivel de diseño, ejecutarlo y luego el mantenimiento", afirma. El empresario también apunta a una diferencia importante entre sus clientes: "El 80% del cliente privado da más margen de beneficio".

En este segmento se incluyen proyectos para segundas residencias y jardines de alta gama, algunos con presupuestos que pueden alcanzar cientos de miles de euros.

Para Patricio, detrás de estas cifras hay mucho más que un sector aparentemente atractivo.

"Todo depende de cómo lo quieras gestionar. Es verdad que es un mundo que a todo el mundo le gusta y es muy bonito, pero tenemos detrás un capital humano que también genera un gasto importante", reconoce.

Por eso, sitúa el compromiso como una de las claves del crecimiento: "Para mí la base es el compromiso con el cliente y contigo mismo".

A ello se suma un equipo alineado con los valores de la empresa y una apuesta constante por la reinversión. Una fórmula que le ha permitido transformar aquellos primeros 50.000 euros de deuda en una compañía consolidada y con capacidad para seguir creciendo.