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Las claves

La búsqueda de mejores oportunidades laborales lleva cada año a numerosos jóvenes españoles a plantearse un futuro de lejos de nuestras fronteras.

El precio de la vivienda y unos salarios que, en muchos casos, no han evolucionado al mismo ritmo que el coste de vida son algunos de los factores que explican este movimiento.

Y aunque el mercado laboral español atraviesa una etapa positiva, las diferencias con otros países siguen siendo un atractivo para quienes deciden emigrar.

Trabajando en Noruega

España cuenta actualmente con más de 22,5 millones de afiliados a la Seguridad Social, pero mantiene una tasa de desempleo del 9,87%, una de las más elevadas de la Unión Europea.

En este contexto, Laura, una joven catalana, decidió trasladarse a Tromsø, en el norte de Noruega, para comenzar una nueva etapa.

Su primera experiencia laboral fue como limpiadora en un hotel. Un empleo exigente, pero con una remuneración que le llamó especialmente la atención. "Es un trabajo duro, pero cobro en dos horas y media lo mismo que cobraba en España haciendo una jornada completa", explica en su perfil de TikTok (@laurapriiieto).

Laura llegó a Noruega en noviembre sin tener un empleo asegurado, aunque previamente había contactado desde España con una compañía de limpieza. El segundo día después de llegar realizó la entrevista y consiguió el puesto.

El problema apareció después. Para comenzar a trabajar necesitaba obtener el conocido como D-number, además de realizar varios trámites ante Skatteetaten, la administración tributaria noruega.

"A mí me dieron cita tres semanas después de haber llegado y de haber firmado el contrato", relata. "Entonces tú imagínate estar tres semanas aquí sin trabajo".

Finalmente pudo incorporarse y comenzó cobrando unos 22 euros por hora, aunque los domingos podía alcanzar unos 35 euros. Una cifra que en España podría parecer elevada, pero que Laura considera modesta para el nivel salarial del país: "Aquí en Noruega eso es como poquito".

Con la intención de mejorar todavía más sus ingresos, Laura empezó a buscar alternativas. Tromsø, conocida por sus auroras boreales y su actividad turística, ofrecía una oportunidad especialmente interesante.

Envió currículums y contactó directamente con empresas a través de correo electrónico e Instagram. El resultado fue que terminó trabajando para seis compañías diferentes de turismo, principalmente con contratos de temporada y puestos a la llamada.

"Eso te permite tener varios trabajos, que es lo que hacía yo", explica. Así pudo combinar excursiones para ver auroras, rutas por fiordos y actividades con motos de nieve.

La joven destaca que para trabajar como guía no siempre es necesaria una titulación específica, aunque los idiomas resultan fundamentales. En su caso, pudo realizar tours en español e inglés.

Noruega ofrece salarios competitivos y bajos niveles de desempleo, aunque también presenta un coste de vida superior al español, además de unas condiciones climáticas especialmente duras en el norte.

Así, Laura reconoce que el frío y las pocas horas de luz son parte de la experiencia, pero su objetivo es claro: "Solo digo mi experiencia y según lo que a ti te parezca tomáis decisiones".

Aunque Noruega no pertenece a la Unión Europea, forma parte del espacio Schengen y los ciudadanos españoles pueden viajar al país con DNI o pasaporte. Para trabajar, eso sí, es necesario realizar los correspondientes trámites administrativos.