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Las claves

Emili Vives tiene 74 años y desde 1998 vive en un pueblo de 40 habitantes en Cataluña. No obstante, esta localidad tiene una particularidad que lo ha hecho famoso en el resto del país: son el único pueblo nudista en España.

Vives llegó a El Fonoll sin saber que acabaría mudándose allí. Cuando trabajaba en una pequeña tienda de electrónica en Barcelona le compró la finca a un cliente que le advirtió que venía con un pueblo abandonado.

De esta manera, se dedicó a reconstruir el pueblo y atraer a gente a vivir allí. Ahora tienen 44 apartamentos ocupados y han formado una comunidad naturista y autosuficiente, así lo contó en una entrevista al creador de contenido Arnau Serrado.

Un pueblo diferente

El Fonoll no es un pueblo particularmente grande, comentó Vives, pero se han esforzado en aprovechar "todos los espacios": "Ahora hay 44 apartamentos, lo que pasa es que los suministros no son suficientes", expresó.

Por ello, a pesar de que tiene algunos pisos que ya están acabados y pueden ser ocupados, ha optado por no ponerlos a la venta todavía por considerar que esto supondría agravar más el problema.

"El tema está en que cuando solucionemos un poco los suministros más fiables, ampliemos y se pueda acabar de llenar el pueblo", explicó el pueblerino.

Sin embargo, recalcó que esta idea de ampliar el pueblo le genera cierto recelo ya que "aquí se vive muy bien, cada uno hace sus huertos, sus cosas y ya está". Para el local el secreto es claro: " La vida de campo es mucho más saludable que la vida estresada de la ciudad".

Para subsistir en este pueblo, además de energía solar tienen animales como gallinas, cabras y burros, gracias a los cuales pueden hacer queso o huevos; no obstante, hay una regla clara: "No hay ninguna función comercial, no hay un negocio con estos animales, su beneficio principal es que nos dan estiércol para los huertos".

A pesar de lo idílico que pueda parecer, es importante recordar que Vives construyó este pueblo desde cero. Así, recordó que "hemos trabajado siempre en este pueblo un grupo de cuatro o cinco personas y en ocho años pues levantamos el pueblo, que es que no había dónde ponerse".

Emili tiene 74 años y vive en un pueblo de 40 habitantes: “Vivimos felices sin ningún servicio”

Los dos primeros años de esta construcción tuvo que vivir en una caravana porque no tenían dónde quedarse hasta que finalmente consiguieron acomodarse.

Además de esto, se enfrentaron a una serie de trabas burocráticas, incluido un fondo de ayudas que "nunca llegó". Por esto, también Vives acabó quemando todos sus puentes que lo conectaban con su antigua vida y vendió su apartamento en Barcelona para conseguir una mayor liquidez.

Lo cierto es que para Vives conseguir su sueño de repoblar un pueblo ha sido cumplido, además siguiendo sus propios ideales: "Mi ilusión primera era resucitar el pueblo, además vi esto como un paraíso abandonado y, como toda la familia éramos naturistas, dijimos 'hagamos un pueblo naturista'".

Con esto, 30 años después el pueblerino vive su día a día en su propio pueblo sin utilizar ni una prenda de ropa, con independencia de que cada vecino se ocupa de sus propias cosas y libre de gestiones burocráticas como ciertos impuestos: "Nos lo hacemos todo nosotros, pero ya estamos acostumbrados, vivimos felices sin estos servicios".