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Las claves

La contratación temporal en España tiene un límite legal, aunque muchos trabajadores lo desconocen.

Una empresa no puede encadenar contratos temporales de forma indefinida cuando concurren las circunstancias previstas por la ley.

Si supera el tiempo máximo permitido, el empleado deja de tener la consideración de temporal y pasa a ser indefinido, siempre que se cumplan los requisitos fijados en el Estatuto de los Trabajadores.

Este límite está recogido en el artículo 15 del Estatuto de los Trabajadores, que establece que el contrato de trabajo ordinario será, con carácter general, el indefinido.

La contratación de duración determinada solo puede utilizarse en los casos expresamente previstos por la norma, principalmente por circunstancias de la producción o para la sustitución de una persona trabajadora.

En concreto, el apartado 5 del artículo 15 señala que un trabajador adquirirá la condición de fijo cuando, en un período de 24 meses, haya estado contratado durante más de 18 meses, con o sin interrupción, mediante dos o más contratos por circunstancias de la producción.

Esta regla se aplica aunque los contratos correspondan a distintos puestos de trabajo dentro de la misma empresa o grupo de empresas y también cuando la contratación se haya realizado a través de una empresa de trabajo temporal (ETT).

La normativa no solo protege al trabajador, sino también al propio puesto de trabajo.

Así, si una empresa mantiene un mismo puesto cubierto más de 18 meses en dos años con estos contratos, quien lo ocupe pasará a ser fijo.

Sin embargo, este derecho no significa que cualquier trabajador temporal pase automáticamente a ser indefinido al cumplir 18 meses de contrato.

El Estatuto exige que se cumplan las condiciones previstas en la ley y que el límite se haya superado dentro del período de referencia de 24 meses.

Además, esta regla se refiere a los contratos por circunstancias de la producción, por lo que no resulta aplicable a cualquier modalidad de contratación temporal.

Con esta regulación, la reforma laboral buscó reducir el abuso de la contratación temporal y reforzar el contrato indefinido como la forma habitual de empleo.

De hecho, el propio Estatuto de los Trabajadores parte de que la contratación indefinida debe ser la regla general, reservando los contratos temporales para situaciones excepcionales y justificadas.

Por ello, cuando una empresa supera los límites establecidos por la normativa, el trabajador puede reclamar el reconocimiento de su condición de indefinido.

Se trata de un derecho que muchos empleados desconocen, pero que constituye una de las principales garantías previstas por la legislación laboral para evitar el uso abusivo de la contratación temporal.