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Las claves

El elevado precio de la vivienda está haciendo que vuelvan a surgir recelos respecto a lo que puede pasar en el futuro. Miedos que se suelen comparar con lo sucedido tras el estallido de la burbuja inmobiliaria a partir de 2005. Incluso hay quien habla de otra burbuja.

Ante esta situación, Gonzalo Bernardos, profesor de Economía de la Universitat de Barcelona, muestra su disconformidad ante la posibilidad de que el Banco de España (BdE) limite la concesión de hipotecas mediante medidas macroprudenciales.

Una medida de este calado es considerada por el también advisor de Trioteca como “una barbaridad”. Porque, desde su punto de vista “agravaría el acceso a la vivienda en propiedad, especialmente entre los jóvenes”.

Banco de España

Ante esta opción, el economista es claro: “El Banco de España falló entre 2005 y 2007 por no frenar los excesos. Si ahora limita las hipotecas, volverá a fallar, pero por el motivo contrario”.

Para explicar su opinión, Bernardos utiliza una comparativa. “Puedo tener un Ferrari magnífico, pero si no tengo gasolina no funciona. En el mercado inmobiliario, la gasolina es el crédito”, incide.

Dicho de otra manera, el hecho de que no hubiera hipotecas se traduciría en que muchas familias dejarían de poder acceder a la propiedad. Incluso, teniendo la capacidad suficiente para pagar la cuota mensual.

Volviendo al mercado hipotecario, el experto subraya que cada vez hay una fractura más evidente entre el segmento de alto standing, que empieza a desinflarse en las grandes ciudades, y la vivienda para la clase media y los jóvenes.

Estos últimos son los que están sosteniendo gran parte de la demanda según el último informe del Centro de Estudios Trioteca.

Porque, a su entender, aunque el mercado “sigue estando francamente bien”, el mismo se ha segmentado de forma profunda.

Según su análisis, las transacciones caen en las principales ciudades. Sin embargo, no es por una crisis generalizada de demanda, sino por el agotamiento de determinados compradores en las zonas más caras.

“Ya no existe un único mercado inmobiliario, el alto standing se está frenando, pero los jóvenes y la clase media siguen comprando porque el alquiler les está expulsando”, remarca Gonzalo Bernardos.

Con todo, el profesor se muestra convencido de que los precios seguirán subiendo, aunque lo hará no a ritmos tan elevados, sino más moderados.

De hecho, su previsión para 2026 es una caída de las transacciones del 8% y un incremento del precio de la vivienda del 5%, lejos del 12,8% registrado en 2025.