La despoblación sigue avanzando en buena parte de la España rural y deja tras de sí pueblos cada vez más vacíos, viviendas abandonadas y actividades tradicionales al borde de la desaparición.
Mientras las grandes ciudades continúan concentrando población, muchas pequeñas localidades apenas conservan unos pocos vecinos que resisten el paso del tiempo.
Es el caso de Cabielles, una aldea del Principado de Asturias donde solo queda un ganadero en activo y donde el silencio se ha convertido en parte del paisaje.
El canal de YouTube Hilux Aventura ha recorrido esta pequeña localidad asturiana para conocer de cerca la realidad de sus habitantes.
Allí conversa con Manuel, de 76 años, el último ganadero del pueblo, que describe con preocupación cómo ha cambiado la vida en Cabielles durante las últimas décadas.
El municipio mantiene el encanto de sus tradicionales casas de piedra, aunque buena parte de ellas permanecen completamente abandonadas.
La escasez de habitantes es evidente y la actividad cotidiana prácticamente ha desaparecido. "Hay unos ocho vecinos; vida en el pueblo no hay, muy poca", explica Manuel al relatar la situación que vive actualmente la aldea.
A su juicio, una de las principales causas de este deterioro son los problemas con las herencias. Muchas viviendas permanecen durante años sin repartirse entre los familiares, lo que acaba provocando su abandono y deterioro.
"Yo creo que es principalmente porque están sin partir las herencias y entonces se están perdiendo las casas", afirma al explicar por qué tantas casas han terminado deshabitadas.
Como último ganadero en activo de Cabielles, Manuel conoce de primera mano las dificultades que atraviesa el sector y observa con inquietud el futuro del mundo rural.
Según considera, si no se adoptan medidas para revertir la situación, la desaparición de esta forma de vida será inevitable. "Si no se hace algo, esto se acaba rápido. El campo se muere, es lamentable", advierte.
A pesar de este escenario marcado por la despoblación, Manuel no contempla marcharse del pueblo en el que ha vivido toda su vida. Para él, la tranquilidad que ofrece Cabielles sigue compensando la falta de servicios y de vecinos.
"Aquí estoy muy tranquilo y me gusta mucho, porque me gusta estar en contacto con la naturaleza", asegura, reivindicando un estilo de vida que, aunque cada vez es menos frecuente, continúa siendo su elección.
