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Las claves

Si creáramos una lista de los motivos que llevan a las empresas a despedir empleados, la misma podría estar compuesta por la impuntualidad, el bajo rendimiento o la falta de respeto.

También podríamos mencionar el uso excesivo del móvil, las ausencias injustificadas, el consumo de alcohol o drogas, las pérdidas económicas o no superar el periodo de prueba, entre otras.

“Que una causa sea frecuente no significa que el despido esté bien hecho. Una empresa no puede despedir simplemente porque un trabajador rinde menos, llega tarde o usa demasiado el móvil”, afirma el abogado laboralista Daniel Villalba en LinkedIn.

Acreditar los hechos

El abogado experto en Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social subraya que “hay que acreditar los hechos y hacerlo con detalle”.

Y lanza una serie de ejemplos. Uno de ellos es que “no basta con hablar de una bajada de rendimiento. Hay que demostrar que es voluntaria, continuada y comparable con un rendimiento normal o pactado”, sostiene.

Otro, que “un retraso aislado difícilmente justificará un despido. La reiteración, la gravedad y lo que establezca el convenio colectivo serán determinantes”.

¿Y respecto al uso del móvil? “Puede sancionarse, pero la empresa debería contar con normas internas claras y conocidas por la plantilla”.

En el caso de las pérdidas económicas o la automatización de tareas, la empresa “puede justificar un despido objetivo, pero deben existir causas reales y estar correctamente explicadas en la carta”.

Y, ante una conducta grave, “hay que revisar la proporcionalidad de la sanción y cumplir todos los trámites exigibles”.

Son solo algunos casos. En todos ellos, Daniel Villalba remarca que “la carta de despido no puede ser genérica. Debe permitir al trabajador saber qué ocurrió, cuándo ocurrió y por qué esos hechos justifican la decisión”.

¿Por qué sus palabras? “Porque muchas veces el problema no es que la empresa no tenga una razón. El problema es que no puede demostrarla, no la explica bien o elige una sanción desproporcionada”, sostiene el experto.

¿Consecuencia? Un despido que parecía claro puede terminar siendo declarado improcedente. “Despedir es posible, pero hacerlo mal puede salir muy caro”, concluye Daniel Villalba.