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Las claves

Juan Diego Rodríguez es un albañil originario de un pequeño pueblo en la provincia de Málaga, heredero de una profunda vocación y tradición familiar de maestros constructores.

Así, con tan solo 18 años y en plena crisis económica en el 2009, decidió apostar por sí mismo y crear su empresa junto a su padre. La empresa familiar fue creciendo hasta tener al joven activo durante largas jornadas y con una importante carga de trabajo.

Eventualmente, decidió abandonar esta empresa y emprender por su cuenta lo que le llevó a adentrarse en el mundo de las redes sociales y consiguió en seis meses lo que no había conseguido en cuatro años: una lista de espera de años, contó en el pódcast Sector Oficios.

Albañil y creador de contenido

A pesar de haber dedicado una gran parte de su vida a trabajar en la obra, tenía otras pasiones que había desarrollado cuando se dedicó a trabajar como fotógrafo y videógrafo de eventos.

Así, un día decidió abrirse un perfil en las redes sociales para mostrar cómo había colocado el suelo de una terraza, una labor en la que había tardado tan solo una hora y consideraba que había quedado impecable.

En poco tiempo había alcanzado los 300.000 seguidores y, gracias a esto, su negocio despegó y su lista de espera se fue extendiendo. Sin embargo, siempre ha tenido claro que a la hora de hacer trabajos quienes vienen primero son sus clientes de toda la vida.

Lo cierto es que Juan Diego es profundamente apasionado de su trabajo, incluso explicó que "yo voy a trabajar como quien va al pádel, que dices 'me lo he pasado bien', yo me voy a la obra me lo pase bien, hago lo que me gusta".

El problema del salario

No obstante, hay límites. El salario medio de una persona que acaba de comenzar en este mundo es alrededor de 1.200 euros, con lo cual realmente muchos jóvenes optan por dedicarse a otras líneas de trabajo donde puedan percibir un salario más digno.

Por lo tanto, el creador de contenido confesó que en su caso trabajaría incluso gratis: "Yo echaría un vistazo por ahí a alguien que trabajara bien, una persona que esté a punto de jubilarse, y aprendería con él unos cuantos meses", explicó.

A pesar de ser una gran idea para comenzar y conseguir experiencia, lo cierto es que el joven albañil recapacitó y manifestó que "es verdad que no lo aguanta todo el mundo porque la cosa está difícil , con el tema de los sueldos es una locura".

Sin embargo, sigue considerando que es recomendable conseguirse a esta especie de mentor en el mundo de la construcción.

De esta manera, a pesar de estar enamorado de su trabajo, sí aprovechó para soltar una crítica relacionada con ello: "Después de pegarte toda la vida trabajando por 1.200 euros, cuando un alquiler son de 800 euros para arriba, échale los gastos de coche, entre esto y lo otro, no te queda nada ni tienes los 1.200 euros".

"Yo, aún siendo empresario, veo muy poco dinero, unos 1.200 euros en cada provincia", comenzó denunciando, a lo cual añadió que realmente "para mi un peón debería ganar 1.400 euros".

Además como empresario comentó que también es complicado, ya que "son 1.400 euros de nómina, más unos 750 euros de seguros sociales, más uno y pico de un seguro aparte para que vayan cotizando y tienes que meter dinero ahí para ir ahorrando, para conseguir 3.000 euros hay que estar preparado", recalcó.

Lo cierto es que una persona sola en ciudades como Madrid o Barcelona puede llegar a gastar de media 800 y 1.300 euros al mes, siendo uno de los mayores gastos la vivienda. Con lo cual, un salario de 1.200 euros no sería suficiente para que una persona joven viva cómodamente.

De esta manera, hablaron de la necesidad de conseguir relevo generacional en el sector e intentar atraer a más jóvenes al sector. Sin embargo, para ello es preciso igualar el salario base establecido en los convenios con el coste de vida.