Suiza es uno de los países más ricos del mundo: su PIB per cápita fue de 114.769 dólares en 2025, según los datos del Banco Mundial. Además, y según el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Naciones Unidas, los suizos son los que tienen mejor calidad de vida del mundo.
¿Y la tasa de paro? Pues se situó en el 2,8%, una de las más bajas de Europa. “El desempleo es mínimo porque es muy fácil contratar y despedir”, afirma Antonio, un ingeniero español en Suiza en la red social YouTube.
Conocido en las redes sociales con el seudónimo de ‘El zángano curioso’, desvela algunas de las claves del mercado laboral helvético.
Desempleo mínimo
Una de las características que relata Antonio sobre el mercado laboral suizo es que allí no hay salario mínimo y la mayoría de los salarios se regulan por convenios colectivos.
“La ley de la oferta y la demanda hace que los precios o los salarios se ajusten automáticamente sin necesidad de ningún tipo de regulación”, comenta el ingeniero.
Y añade: “El desempleo que hay aquí es mínimo, es estructural. Eso hace que sea muy fácil contratar porque también es muy fácil despedir”.
¿Eso significa que hay explotación laboral? “Yo no la he visto. Si no estás contento con tu trabajo, pues te vas a otro trabajo”, apunta.
En concreto, es una situación que él mismo vivió en primera persona. En una de las empresas en las que trabajó, contrató a gente de los Balcanes, “y a los que estábamos allí, a mí y a cuatro o cinco más, nos dieron la patada”.
¿Cuánto tardó en encontrar empleo? “En una o dos semanas y ni siquiera apreté mucho el acelerador”, recuerda.
De ahí que recalque que encontrar trabajo es muy fácil pero el despido también lo es: “Si vas a llevar mal el despido este no es tu país porque aquí lo pueden hacer sin ningún tipo de motivo. Simplemente, porque a la empresa no le va bien, porque no hay proyectos, o porque hay una carga de trabajo baja”.
