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Las claves

Alfredo Becerra es un electricista recientemente jubilado que dedicó gran parte de su vida a este oficio, ya que, ya a los 14 años estaba ayudando a su vecino en tareas de mantenimiento. No obstante, su carrera profesional despegó en 1978 cuando a los 16 años entró a trabajar a una empresa donde se mantuvo durante 35 años.

A lo largo de su extensa trayectoria, vivió de primera mano el duro sistema de aprendizaje antiguo y la evolución técnica de los materiales, prefiriendo siempre la estabilidad de ser un trabajador asalariado para evitar los riesgos que suponía ser autónomo.

De esta manera, Becerra, después de años de trabajo, disfruta de una tranquila jubilación en un pueblo donde ha residido los últimos 40 años, como comentó en el pódcast Sector Oficios.

"Yo autónomo no"

Becerra aprendió lo que era el mundo de los oficios gracias a su vecino que trabaja de mantenimiento y lo llevó consigo en varias ocasiones para enseñarle lo que tenía que saber, hasta que a los 16 años comenzó a trabajar.

El electricista jubilado tenía mucho que comentar sobre cómo han cambiado las cosas, sobre todo a nivel de salarios entre categorías.

Así, expresó el jubilado que cuando empezó "yo empecé a cobrar 10.000 pesetas en 1980", lo que se traduce en 60 euros y recalcó que en aquella época la diferencia de salarios entre un oficial y alguien que acababa de comenzar en la empresa era importante incluso "más del doble".

Sin embargo, le señalaron que actualmente esta diferencia salarial es de alrededor de 200 euros algo que concluyeron que, al final, está relacionado con que haya escasez de trabajadores jóvenes en este oficio, porque las empresas no quieren contratarlos.

Becerra comenzó ganando 60 euros por su trabajo, pero explicó que "me acuerdo de que cuando dejé de trabajar en el 2016 yo cobraba 1.400 euros", siendo un oficial con 35 años de experiencia.

Comentó que tuvo que trabajar muchos fines de semana , que muchas veces se cobran doble, y sobre esto aprovechó para dar un consejo: "Yo muchas veces lo quería (la paga doble) en nómina para la jubilación y ahora me ha quedado una paga muy buena, cobro mucho más que antes", manifestó.

Como fue mencionado anteriormente, a diferencia de muchos electricistas y trabajadores del sector, Becerra trabajó toda su vida en la misma empresa y nunca se planteó ser autónomo o emprender: "No yo autónomo no porque me costaba dinero, montar una empresa cuesta dinero".

En su momento, el electricista consideró que aunque era posible crear su propia empresa, después de pensarlo llegó a la conclusión de que "no puedo invertir en eso".

Lo cierto es que al comentar la brecha salarial que existía en su época entre diferentes rangos del oficio, que ya no existe, hacía que las empresas viesen viable contratar a más jóvenes como empleados, sin embargo actualmente los empresarios no ven rentable formar aprendices porque no les sale rentable.

Con esto, el electricista después de muchos años de trabajo disfruta de su jubilación con una buena pensión en su pueblo y jugando contento sus partidas de mus.