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Las claves

Tener un jardín cuidado es el sueño de muchas personas. Flores, árboles que dan sombra y un rincón donde disfrutar de un café al aire libre convierten el espacio en un lugar perfecto para desconectar.

Sin embargo, cuando las ramas o las raíces de un árbol cruzan los límites de una propiedad y se introducen en el terreno vecino, es cuando comienzan los desacuerdos.

Para estos casos, el Código Civil español establece una serie de derechos y obligaciones que ayudan a resolver este tipo de situaciones.

Y es que la normativa indica que una persona puede actuar de inmediato cuando las ramas o raíces de un árbol procedente de una finca cercana invaden su terreno.

En concreto, la ley permite cortar las raíces que entren en la propiedad propia y también exigir que se retiren las ramas que sobresalgan sobre ella.

El objetivo es evitar problemas relacionados con la ocupación del espacio, la caída constante de hojas o posibles daños en jardines, muros o instalaciones.

Eso sí, estas actuaciones deben realizarse respetando ciertos límites.

En el caso de las ramas, lo habitual es solicitar al propietario del árbol que las pode para que dejen de invadir la finca vecina.

Si se realiza algún corte, este debe hacerse desde la propia propiedad y procurando no causar daños innecesarios al árbol.

No obstante, la ley también contempla la distancia a la que deben plantarse determinados árboles respecto a las propiedades colindantes.

Cuando no se respetan esas distancias mínimas, el propietario afectado puede reclamar que se corrija la situación por las vías legales correspondientes.

Sin embargo, aunque la normativa ofrece soluciones claras, los especialistas recomiendan recurrir primero al diálogo.

La abogada de Bufete Capitol, Rocío Galván, aconseja que hablar con el vecino de manera tranquila y buscar una solución amistosa suele ser la forma más rápida y eficaz de resolver el problema.

En muchos casos, una simple conversación permite llegar a un acuerdo sin necesidad de recurrir a procedimientos más complejos.

Y es que si se toma la decisión por cuenta propia, y una persona decide cortar las raíces que han invadido su terreno, deberá asumir los gastos derivados de ese trabajo.

Además, no está permitido devolver las ramas, hojas o restos de poda a la propiedad vecina, ya que esto podría generar nuevos conflictos.

Por ello, Galván recuerda que conocer nuestros derechos es importante, pero también lo es mantener una buena convivencia.