El desayuno con bollería industrial o las galletas de paquete en el recreo tienen los días contados en los centros educativos españoles.
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 prepara una regulación que dará un giro sustancial a la alimentación escolar: a partir de su entrada en vigor, quedarán excluidos los alimentos y bebidas 'ultraprocesados' en desayunos y meriendas.
La medida, integrada en el desarrollo del Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles, establece que estos servicios deberán basarse en fruta fresca, cereales integrales, lácteos sin azúcar añadido, aceite de oliva virgen y fuentes de proteína, incluida la de origen vegetal.
El objetivo es claro: sustituir los productos con exceso de grasas saturadas, azúcares o sal por opciones alineadas con la dieta mediterránea y las recomendaciones de organismos internacionales.
Según el texto, un desayuno completo deberá incluir al menos tres grupos de alimentos, combinando frutas, pan o copos de avena integrales, lácteos sin azúcar, grasas saludables o proteínas.
Cambia la dieta en los colegios
En el caso de las meriendas, se priorizarán alimentos sencillos como fruta entera, pequeños bocadillos de pan integral o lácteos naturales. Quedan fuera de este esquema la bollería industrial, las galletas, los snacks salados, los precocinados y las bebidas azucaradas o edulcoradas.
El plan también introduce medidas complementarias de sostenibilidad, como la reducción del uso de plásticos en envases y vajillas, y la promoción de materiales reutilizables o menos contaminantes en el servicio de alimentos.
Esta iniciativa contempla la regulación ya vigente sobre los comedores escolares, que desde 2025 garantiza menús equilibrados en todas las etapas educativas. Con la nueva ampliación, el Gobierno extiende el modelo también al primer ciclo de Educación Infantil (0 a 3 años) y refuerza el control de la calidad nutricional en todo el entorno escolar.
Además, el Ejecutivo trabaja en un real decreto paralelo que afectará a hospitales, residencias y otros centros públicos, con el mismo enfoque: alimentación saludable, sostenible y supervisada.
La entrada en vigor de estas medidas será progresiva, con un plazo de adaptación de hasta dos años en algunos casos, y sin que supongan un incremento del coste para las familias.
En la práctica, el cambio promete transformar de forma silenciosa pero profunda la despensa diaria de millones de estudiantes en España.
¿Pueden comer 'ultraprocesados' los niños?
Los alimentos 'ultraprocesados' como, por ejemplo, la bollería industrial, los refrescos o los nuggets, están diseñados para ser increíblemente sabrosos, ganándose el favoritismo de los niños con mucha facilidad. Sin embargo, basar su alimentación en estos productos tiene consecuencias directas sobre la salud y el desarrollo.
Al fin y al cabo son alimentos altos en calorías y pobres en nutrientes, por lo que su valor nutricional es prácticamente nulo. No les aporta ni vitaminas, minerales ni fibra que necesita un niño en su etapa de crecimiento. Además, tienen potenciadores del sabor que pueden alterar el paladar del pequeño.
Por ello, con este riesgo para su salud haciéndolo más propenso a sufrir obesidad infantil, los expertos recomiendan limitarlos al máximo. Así, su dieta debe basarse en materias primas como fruta, verdura, legumbres, carnes... y evitar consumirlos 'ultraprocesados' con frecuencia.
Así, con el objetivo de evitarlos en la dieta diaria o semanal de los niños, el Gobierno se ha mantenido firme con su decisión de prohibirlos en los centros públicos. Una forma de combatir que alrededor del 15,9% de los niños de 6 a 9 años sufre de obesidad según el Estudio ALADINO.
