Del mismo modo que reconoce derechos como las vacaciones o los descansos mínimos entre jornadas, el Estatuto de los Trabajadores también contempla la posibilidad de que las empresas puedan despedir a sus empleados.
No obstante, para que esa decisión sea válida deben cumplirse determinadas circunstancias y, en caso de impugnación, la Justicia debe respaldar la actuación de la empresa. Incluso puede ocurrir en situaciones inusuales, como acudir antes de tiempo al puesto de trabajo.
Eso fue lo que sucedió con una trabajadora de Alicante que, tras presentarse repetidamente antes de su horario y pese a las advertencias de su jefe, terminó siendo despedida de forma procedente.
Despedida por llegar pronto
En España, el despido está regulado por el Estatuto de los Trabajadores y puede clasificarse en disciplinario, objetivo o colectivo.
El despido disciplinario se aplica cuando el trabajador comete faltas graves, como incumplimiento de las órdenes empresariales, faltas repetidas de asistencia o indisciplina. El despido objetivo, en cambio, se basa en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.
Cuando un empresario decide despedir, debe notificarlo por escrito mediante una carta de despido en la que se detallen los hechos y la causa legal que lo justifica.
Eso fue lo que se encontró una mujer de Alicante cuando llegó a su trabajo y se enteró de que había sido despedida por nada más y nada menos que llegar a diario "entre 30 y 45 minutos antes". Al parecer, anteriormente su jefe le había dicho en repetidas ocasiones que llegase a su hora.
Después de llevarlo a la Justicia, el juez acabó avalando el caso, dándole el visto bueno como despido procedente. "La Justicia lo considera una falta grave que afecta, además, a la relación de confianza y de lealtad entre empleado y empresa", contaban en Malas Lenguas.
Por ello, el abogado laboralista Juanma Lorente analizó el caso y explicó por qué en este caso la empresa tenía la razón y efectivamente era un despido procedente. Es decir, que la mujer se quedó sin indemnización.
"Había visto despidos por llegar tarde, pero no por llegar temprano", aseguraba en sus redes sociales (@juanmalorentelaboralista). "Es la primera vez que lo veo en mi vida profesional y mira que he visto cosas, ¿eh?".
"Esta señora se empeñaba en llegar antes, vamos, que sí o sí tenía que llegar antes. No entiendo por qué. Porque la empresa le había dicho varias veces que no llegara antes, que llegara a su hora".
De acuerdo con el letrado, este despido es lógico y con sentido, dado que "no acataba lo que la empresa dice y eso es una falta".
"En este caso, si es de manera reiterada, es decir, la empresa te dice 300 veces que no llegues temprano. Tú sigues llegando temprano. Esta falta se convierte en falta muy grave y merecedora de despido", afirmaba Lorente.
Por tanto, ante advertencias e indicaciones, pese a que socialmente se pueda ver bien que el trabajador llegue temprano, no deja de contradecir a la empresa. "No creo que veamos esto muchas más veces, pero es que tiene razón la empresa. Y esta señora se va a ir sin indemnización, despedida a su casa", apuntaba el letrado.
"La verdad es que esto es un caso estrambótico, pero recordad que tenéis que acatar lo que la empresa os diga", aconsejaba el abogado. "La empresa os dice que no lleguéis temprano, no lleguéis temprano, que podéis acabar como esta señora".
De tal manera, al igual que con otras tareas o indicaciones, si la empresa señala no llegar pronto, el trabajador debe seguirlo o esto puede motivar un despido procedente.
