Hacía tiempo que José Manuel Soto no nos deleitaba con una de sus hilarantes teorías. Son esas que comparte en su cuenta de Twitter cuando se atreve a sacar el epidemiólogo que lleva dentro, una buena costumbre que el cantante andaluz inició en pleno confinamiento. Por aquel entonces ya cuestionaba que no dejasen a las personas salir "al parque a dar un paseo, a tomar el sol, o que se pegue una carrerita o que monte un rato en bici él solo, sin grupos ni gimnasios".

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Creía que eso era "bueno y saludable" porque fortalecía las defensas y, como estamos "luchando contra un virus", era "fundamental que tengamos las defensas fuertes y en condiciones", llegó a decir. La verdad es que a Soto no le faltaba razón, pero olvidaba el minúsculo detalle de que, precisamente, nos pedían que estuviésemos en casa para evitar todo tipo de contacto entre personas, pero también que se produjeran accidentes y evitar un mayor colapso hospitalario.

Tiempo después, hecha ya la desescalada, José Manuel Soto llegó a confesar en una entrevista que había estado confinado unos 30 días, pero que después había pasado olímpicamente de los mandatos de las autoridades durante la pandemia: "Estuve un mes sin salir apensas y luego me lo empecé a saltar, como todo el mundo", confesó, añadiendo que "es absurdo estar tanto tiempo encerrado, ha sido muy duro para un sevillano estar encerrado toda la primavera".

La dispersión del virus

Por aquel entonces le habían llovido los zascas tras su confesión y, quizás por eso, haya tardado tanto tiempo en volver a teorizar sobre lo que es aconsejable para mantener alto el estado de ánimo durante la pandemia. Sin embargo, esta misma semana se ha lanzado a cuestionar las restricciones de movilidad que están en vigor entre comunidades autónomas y que muchos, dicho sea de paso, ya se han saltado.

Así, Soto se atreve a analizar lo que hace la gente "en España (y en el mundo)", afirmando que "se concentra en las ciudades" y que, en vacaciones, "la gente huye de las ciudades y se dispersa por zonas rurales y costeras". Dicho esto, el cantante se pregunta "¿por qué no dejan que la gente se disperse?"cuando "el peligro del virus está en las concentraciones de gente":

El bueno de José Manuel no ha tenido en cuenta que si bien, efectivamente, la gente tiende a desplazarse de su ciudad en vacaciones, lo que ocurre es que una mayoría se dispersa siguiendo un rumbo parecido y se concentraría en los mismos núcleos vacacionales. Así, por ejemplo, los ciudadanos de Madrid que salgan buscando la playa se irían en masa a Valencia y provocarían aglomeraciones allí, como le han intentado explicar sus seguidores:

Leyendo este tipo de análisis que realiza, quizás el que esté más disperso sea el propio José Manuel Soto.