Los once escaños con los que Vox ha irrumpido en el Parlament han convertido a la formación en una de las triunfadoras de la noche electoral catalana. Los de Santiago Abascal lideran la derecha constitucionalista en la comunidad y logran, tras su fracaso en Galicia y su tímida llegada al País Vasco, su ansiada penetración territorial tras obtener representación en las cuatro provincias: siete diputados por Barcelona, uno en Lleida, uno en Girona y dos en Tarragona.

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Precisamente, desde estas dos últimas provincias se han convertido en noticia sendos municipios que figuran en el mapa teñidos de verde. Se trata de la Pobla de Mafumet, en Tarragona, y de Vilamalla, en Girona. La propuesta liderada por Ignacio Garriga consiguió allí el 21,3% y el 22,5% de los votos, respectivamente. Rápidamente, estas victorias del partido de ultraderecha trascendieron y las redes sociales se han desecho en críticas y elogios a partes iguales.

Ha sido el nombre de Vilamalla el que ha logrado una mayor popularidad de los dos. Se trata éste de un pueblo del Alto Ampurdán con 1.161 habitantes que está muy próximo a Figueras, una relación que le ha reportado beneficios en forma de asentamiento industrial y también ha hecho propicio que sirva de municipio dormitorio. Con 878 personas llamadas al voto, terminaron ejerciendo su derecho 456 y las papeletas se han inclinado del lado de Vox.

Un pueblo de fachas

Con 8 votos en blanco y 3 nulos, el resto se ha repartido de la siguiente forma: Vox 102, JxCat 97, ERC 85, PSC 64, Cs 36, PP 22, CUP 15, PdCAT 10, EcP 10 y 14 votos repartidos en formaciones minoritarias. El alcalde de Vilamalla, que lleva desde el 2011 manejando el bastón de mando, es Carlos Álvarez González, primero de CiU y ahora en las filas del Junts per Catalunya, con lo que no se puede decir que el municipio tenga trayectoria constitucionalista.

De hecho, el margen con JxCat es de escasamente 5 votos. Sin embargo, tras la victoria de Vox, para los indepes es un lugar que bien podrían estirparles del territorio, tal y como han estado manifestando en Twitter. Ellos, que desde el 2017 prometían —en palabras de Gabriel Rufián―, que Cataluña sería "la tumba del fascismo", se han topado con que 217.883 catalanes les han desplegado la alfombra roja hacia el Parlament y eso no se lo esperaban:

Sin embargo, a pesar de las críticas y el señalamiento independentista, en Vox han querido hacer lo contrario y ensalzar su agradecimiento a los dos pueblos donde han ganado:

De hecho, los seguidores de Vox se han lanzado en masa a tuitear sobre ambos municipios, especialmente citando a Vilamalla, donde muchos afirman —sospechamos que en un tono irónico o un tanto exagerado, pero en todo caso con el propósito del aplauso— que pasarán allí sus vacaciones de verano, que visitarán en cuanto se pueda para ir a dejar su dinero a la hostelería e, incluso, hay quien quiere saber qué se fabrica allí para consumirlo:

Sea por unos o por otros, lo cierto es que el nombre de Vilamalla ha estado buena parte de la jornada electoral en la lista de tendencias de Twitter. Al menos, al margen de otras consideraciones, sí puede afirmarse que Vox los ha puesto en el mapa.