La pandemia ha vuelto a propiciar un hecho insólito en la televisión. Fue el pasado lunes cuando el programa de La Resistencia, el famoso espacio de Movistar+, se quedaba sin invitado después de que éste hubiese dado positivo en Covid-19. Un inconveniente que acabaron solucionando al llevar a plató a una persona anónima en sustitución del famoso. Fue así como Gonzalo, un recién llegado a Madrid, pasó por ese sillón con el que muchos sueñan.

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La sustitución se fraguó horas antes, cuando un tuit de La Resistencia publicado a las 15:46 horas decía que "se busca entrevista a famoso/a importante que sea bien FAMOSO/A, que tenga los índices de celebrity muy altos" y, dos horas más tarde, añadían por la misma vía que "quedan dos horas para la grabación. Igual vale si tiene trazas de famoso":

En un programa como el que conduce David Broncano, en el que el feedback con sus seguidores por las redes es tan habitual, estas inusuales peticiones formaron un gran revuelo en Twitter, generando todo tipo de sugerencias y peticiones de bastantes famosos que se ofrecían para acudir a su llamada:

En mitad de la vorágine, se coló el escritor Juan Gómez-Jurado —siempre al quite en las redes—, para hacerse un poco el interesante contestando así al llamamiento:

Gómez-Jurado ya pasó por el plató de La Resistencia, pero sospechamos que tiene ganas de volver a juzgar por la de veces que ha hablado sobre ello o ha citado al programa en múltiples entrevistas. Así que puede que hubiese elegido el camino de la psicología inversa, ese arte que los padres dominan a la perfección.

Sin embargo, se topó de frente con un (in)esperado troleo:

Menos mal que Gómez-Jurado, además de un exitoso escritor, es también un troleador profesional:

Amigo de sus amigos

Finalmente, como ya sabemos, ha sido Gonzalo el elegido para ser entrevistado por Broncano. El presentador explicaba que "tiene un amigo que se llama Alberto que, entre 200.000 respuestas, hemos escogido la suya proponiéndole y aquí está":

El desconocido entró al plató con varios regalos y una mascarilla de la empresa de su padre. "Un amigo tuyo ha dicho que acababas de mudarte a Madrid, que no tenías abono transporte y que tenías cosas que promocionar. En cuanto lo he leído he dicho: es este nuestro invitado. Y aquí estás". Desde ese día, Gonzalo ya no es tan anónimo.