A Arturo Pérez-Reverte también se le pone cuerpecito de viernes cuando llega el fin de semana. Relaja el ceño dispuesto a tomarse las redes sociales como un divertimento y no como una trinchera, invitando a sus seguidores al bar de Lola para charlar durante horas antes de ponerle fin a la cita con su ya famoso "clic". Son esos momentos en los que conocemos un poco más al Arturo que está detrás del "don".

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Aunque poco dado a las nostalgias, el escritor abrió su álbum de juventud estos últimos días para activar la máquina del tiempo y compartir una fotografía suya en la playa. Concretamente, en La Manga del Mar Menor. La instantánea, en riguroso blanco y negro, muestra a un Pérez-Reverte chaval, flaco como una espiga y sonriente a la orilla del mar. Pero, ¿en qué momento nos quiso regalar una intimidad así?

Todo empezó con una fotografía de John Wayne que el escritor compartía en Twitter comentando que a él, de vez en cuando, también se le "caían los mitos". Y es que el actor estadounidense estaba retratado en bañador ajustado, alpargatas y bandolera, una imagen que poco a nada tiene que ver con la que proyectaba en la gran pantalla:

El ambiente empezó a caldearse y Reverte siguió derribando mitos en paños menores. El siguiente linchamiento le tocó a un indescriptible Sean Connery:

Con este catálogo de ropa de baño facilitado por Reverte, no es de extrañar que algunos le retasen directamente a él para que luciera palmito. Dicho y hecho:

Fueron muchos los que recogieron el guante del escritor, que disfrutó como un enano comentando las fotografías que compartían sus seguidores desde las playas del pasado:

Una actitud, todo hay que decirlo, a la que Reverte nos tiene tan poco acostumbrados que la respuesta del pintor y amigo suyo, Augusto Ferrer-Dalmau, nos representa un poco a todos:

Eso sí, pasado un tiempo y después del aluvión de fotos, don Arturo se retiraba a sus aposentos recuperando su esencia:

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