Imagen del bar Casa Morales, en el centro de Sevilla.

Imagen del bar Casa Morales, en el centro de Sevilla. El español

Vivir

El bar sevillano que enamoró a Rosalía y tiene una bala de la Guerra Civil incrustada en una columna

Muy cerca de la Catedral hispalense, Casa Morales tiene 176 años de vida y ha sobrevivido a guerras y atendido a múltiples famosos.

Más información: Del Centenario a la ampliación del Bellas Artes: los 10 proyectos de Sevilla que Sánchez deja en el aire con el adelanto electoral

Publicada

La última vez que la artista Rosalía visitó Sevilla paseó por sus calles, visitó sus monumentos y disfrutó de su cultura. Dentro de esa cultura sevillana, y concretamente de la gastronómica, se encuentra el bar Casa Morales.

Este negocio tiene 176 años de vida. Le ha dado tiempo de presenciar una guerra civil, dos repúblicas, el mismo número de dictaduras y siete presidentes distintos.

Y, con todo eso, se ha mantenido en pie en el mismo sitio: han cambiado aceras, avenidas y personas, pero el bar sigue intacto con el paso del tiempo.

El inicio de este establecimiento tan emblemático se remonta a 1850. En ese año, Ramón Narváez era el Presidente del Consejo de Ministros y la Jefa de Estado era la Reina Isabel II.

En esa época, en Casa Morales solo se vendía vino, de Valdepeñas para ser más exactos. Tampoco tenían, en aquel entonces, el local que hoy constituye lo que es la zona de barra y taburetes.

El bisabuelo de la familia fundó este establecimiento en la que solo comercializaba el licor de su tierra y algún que otro fino y tinto. Reyes, la actual dueña y cuarta generación de la familia, cuenta que la uva se cultivaba en su pueblo natal, y el vino lo traían en carro para venderlo aquí.

El pequeño local duró hasta 1898, puesto que el volumen de venta obligó a su dueño a comprar el recinto que estaba justo delante.

Foto de la inauguración de la fusión de los locales

Foto de la inauguración de la fusión de los locales E. Pérez

Treinta y ocho años después, en torno a 1936, estalló la guerra civil, con Manuel Azaña como Jefe de Estado en aquel entonces. La contienda dejó como recuerdo una bala de plomo incrustada en uno de los pilares del recinto.

Reyes cuenta que ese proyectil no acabó impactando en nadie; fue directo a la columna. El disparo fue fruto de una de las muchas peleas y pugnas que se daban en la época entre los bandos republicano y nacional.

Por suerte, los soportes que aguantan el techo son de hierro. Por ende, el plomo quedó atrapado en el material, sin atravesarlo; solamente entró, sin salir por el otro lado.

Cerca de la ubicación se encontraba en su momento el periódico 'El Liberal', siendo este motivo para que, en repetidas ocasiones, se escuchasen tiros, fusilamientos y disparos en la calle, ya que uno de los dos bandos veía con malos ojos las publicaciones de este diario.

Como dato curioso, Reyes cuenta que, cada vez que quieren pintar la columna, la bala expulsa la pintura que se le pone encima, quitando el tinte que se le intente echar.

Tras la horrible guerra, la tasca siguió adelante y funcionando. Ayudaba a aquellos que quisieran trabajar y viviesen lejos. Estos trabajadores venían de pueblos, teniendo uno o varios días de viaje en su momento para volver a su casa.

Los hospedaban en su buhardilla, por la que tenían que entrar con una gran escalera de madera, que hoy siguen guardando.

La escalera que usaban para subir a la buhardilla

La escalera que usaban para subir a la buhardilla E. Pérez

Reyes se crió entre esas paredes, creció viendo cómo trabajaba su familia y cómo evolucionaba la compañía a través del tiempo.

Ella misma fue quien propuso la idea de comenzar a poner montaditos, jamón, olivas... tapas de toda la vida. Tras su éxito, comenzaron a servir comida casera y hasta hoy, que está triunfando este negocio familiar.

Al bar han acudido infinidad de personas famosas, desde la cantante Rosalía, pasando por grandes escritores como Arturo Pérez-Reverte o actrices como Eva Longoria.

El año pasado, este mítico sitio recibió la medalla de Sevilla en reconocimiento a sus 175 años de servicio.

Y el bar Casa Morales es esto: historia, tradición familiar y sevillanía. Tiene pinta de que va a seguir así mucho tiempo más.