Alumnas de la Pablo de Olavide en uno de los pasillos del campus.-EP

Alumnas de la Pablo de Olavide en uno de los pasillos del campus.-EP

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Es oficial: Los estudiantes que cursen grados fuera de su ciudad pueden recibir hasta 900 euros de ayuda al mes

Se premia a aquellos alumnos que decidan irse a zonas menos masificadas como Cuenca, Tarragona, Zamora, Lugo o Teruel.

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El pasado nueve de marzo el ejecutivo lanzó las becas Medrano, con un presupuesto de 18,8 millones de euros destinados a apoyar la estabilidad de aquellos estudiantes que decidan cursar un año de su carrera universitaria en otra universidad de España.

Heredera de las antiguas becas Séneca, el Gobierno ha rebautizado esta dotación económica con el nombre de la histórica Luisa de Medrano, una de las primeras mujeres en acceder a la universidad hispánica y la primera en ocupar una cátedra en la Universidad de Salamanca.

Esta beca funciona junto con el programa SICUE como un engranaje, para dar a los alumnos españoles la posibilidad de estudiar un año en cualquier punto de la geografía española.

Los beneficiarios dispondrán de 8.100 euros para financiar su estancia de nueve meses, el equivalente a 900 euros mensuales.

El objetivo es facilitar la gestión económica del estudiante en su ciudad de destino, la ayuda se abonará de forma íntegra en un pago único directo a su cuenta bancaria.

En total el Ministerio de Educación ha sacado 2.300 plazas con una serie de requisitos que se dividen en tres grandes bloques: académicos, de movilidad y de renta.

Para poder solicitar la beca los estudiantes deben haber superado, como mínimo, 60 créditos del Grado en el momento de la solicitud. Además, durante el periodo de la estancia deberán mantener una matrícula activa que abarque entre 45 y 60 créditos.

Es imprescindible haber obtenido una plaza dentro del programa SICUE, ya que sin esta adjudicación no es posible acceder a la beca.

Para continuar los alumnos tendrán que cumplir unos requisitos de movilidad y residencia, que buscan garantizar el traslado real. El destino debe situarse en una provincia distinta a la del centro de origen o del domicilio familiar, asegurando así el cambio efectivo de residencia.

Por último, la formación debe ser obligatoriamente presencial, quedando excluidas las modalidades online o semipresenciales.

A diferencia de las antiguas Becas Séneca (que se otorgaban en función del expediente académico), el programa Luisa de Medrano sitúa la equidad social en el centro de sus prioridades.

Es por eso que, para acceder a la ayuda, los solicitantes deben cumplir estrictamente con los umbrales de renta uno y dos que fija anualmente el Ministerio de Educación. Si una familia percibe unos ingresos inferiores a los 23.286 euros al año tendrá prioridad absoluta para la concesión de la citada beca.

Por el contrario, el umbral dos establece los ingresos máximos que una unidad familiar puede percibir para solicitarla. En general, las familias españolas están conformadas por cuatro miembros, el límite en este caso son 38.242 euros, si se superan estos ingresos anuales el estudiante quedará excluido del proceso.

Asimismo, el factor económico actuará como el criterio definitivo de desempate, ante expedientes con la misma nota media para un mismo destino, la beca se asignará siempre a aquel estudiante cuya unidad familiar certifique menores ingresos.

Queremos que la movilidad de nuestros jóvenes por las universidades de España deje de ser un privilegio”, enfatizó el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez tras conocerse la concesión de estas becas.

Cuando la demanda supera las 2.300 plazas disponibles, el Ministerio ordena las solicitudes mediante un sistema de puntuación.

El principal criterio es el expediente académico, que puede aportar hasta un 60% de la nota final y se basa en las calificaciones ya obtenidas.

A esto se suma la situación económica del estudiante, que representa un 30%.

Para evitar la masificación en los destinos tradicionales, el baremo de selección incorpora un criterio bastante destacable, un 10% de la puntuación total queda vinculado a la cohesión territorial.

Esta medida premia de forma directa a los alumnos que eligen campus ubicados en ciudades pequeñas o en zonas con menor densidad universitaria