Yolanda Díaz.
Los expertos laboralistas coinciden: estos son los motivos por los que pueden despedirte estando de baja
Los tribunales analizan cada caso de forma individual para determinar si la empresa ha actuado conforme a derecho o si el despido encubre una discriminación.
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Existe una idea muy extendida entre los trabajadores españoles, y es pensar que una baja médica protege automáticamente frente a cualquier despido. Sin embargo, los abogados laboralistas advierten de que esta creencia no es del todo cierta.
Aunque la legislación ofrece una protección reforzada a quienes se encuentran en situación de incapacidad temporal, las empresas sí pueden extinguir el contrato en determinadas circunstancias concretas, siempre que acrediten que la decisión no está motivada exclusivamente por la enfermedad del empleado.
"Lo que prohíbe la ley es despedir a alguien por el simple hecho de estar enfermo o de baja médica, pero eso no significa que el trabajador tenga inmunidad absoluta", explica la abogada laboralista Marta Roldán.
Según detalla la experta, los tribunales analizan cada caso de forma individual para determinar si la empresa ha actuado conforme a derecho o si, por el contrario, el despido encubre una discriminación.
La cuestión ha cobrado todavía más relevancia en los últimos años debido al incremento de litigios relacionados con incapacidades temporales y a la mayor protección jurídica derivada de la Ley 15/2022 de igualdad de trato y no discriminación.
De hecho, numerosos jueces están endureciendo el criterio a la hora de valorar despidos de trabajadores enfermos, especialmente cuando las compañías no consiguen justificar de manera sólida las causas alegadas.
Despido disciplinario
Los especialistas coinciden en que uno de los supuestos más habituales es el despido disciplinario. En este escenario, la empresa puede cesar al trabajador incluso aunque se encuentre de baja médica si acredita incumplimientos graves de sus obligaciones laborales.
"La incapacidad temporal no elimina los deberes básicos del empleado", sostiene el laboralista Javier Peña. "Si existen conductas muy graves, la compañía conserva la potestad disciplinaria".
Entre esos comportamientos pueden encontrarse situaciones de fraude, desobediencia reiterada, abuso de confianza o actuaciones incompatibles con el proceso de recuperación médica.
Precisamente este último aspecto suele generar una enorme controversia. Los expertos recuerdan que algunos despidos han sido considerados procedentes cuando las empresas demostraron que el trabajador realizaba actividades incompatibles con la dolencia que había motivado la baja.
"Hay sentencias en las que se acredita, por ejemplo, que una persona de baja por problemas musculares desarrollaba trabajos físicos intensos o incluso colaboraba con otro negocio mientras cobraba la prestación", explica Peña. "Cuando se demuestra mala fe o simulación, el despido puede declararse procedente".
No todo es infracción
No obstante, los abogados también advierten de que no cualquier actividad realizada durante una baja constituye automáticamente una infracción. Salir a pasear, viajar o realizar determinadas actividades cotidianas puede formar parte incluso del proceso terapéutico.
Por eso, recalcan que cada situación debe analizarse cuidadosamente.
Más allá del despido disciplinario, las empresas también pueden extinguir contratos mediante despidos objetivos relacionados con causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.
En otras palabras, una reestructuración empresarial, una caída de ingresos o una amortización de puestos de trabajo puede afectar igualmente a empleados que se encuentren de baja médica.
"La clave está en demostrar que el motivo real no es la enfermedad del trabajador", insiste Roldán. "Si la empresa puede acreditar pérdidas económicas o cambios organizativos reales, el despido puede ajustarse a la legalidad".
Sin embargo, cuando no existe una causa suficientemente probada, el escenario cambia completamente. En esos casos, el trabajador puede impugnar judicialmente la decisión empresarial y solicitar que el despido sea declarado improcedente o incluso nulo.
Esta diferencia resulta fundamental. Mientras que en un despido improcedente la empresa puede optar entre readmitir o indemnizar al empleado, en un despido nulo la readmisión es obligatoria y además deben abonarse los salarios dejados de percibir.
Para los expertos, muchas compañías siguen cometiendo errores al gestionar este tipo de situaciones. "Hay empresas que creen que basta con alegar cualquier motivo para justificar el despido, pero los jueces cada vez exigen más pruebas", afirma Peña.
Actuar con rapidez
Por ello, los laboralistas recomiendan a los trabajadores actuar con rapidez ante cualquier despido recibido durante una baja médica.
Revisar detalladamente la carta de despido, conservar todos los informes médicos y acudir cuanto antes a un especialista son pasos fundamentales para defender sus derechos.