Europa Press
Ha entrado en vigor: el propietario puede no renovar el contrato de alquiler y subir el precio en estos casos
El momento principal para la subida de los precios del alquiler es cuando el contrato termina.
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El escenario del mercado inmobiliario en España ha dado un giro de 180 grados tras la reciente decisión parlamentaria de derogar el Real Decreto-ley 8/2026, de 20 de marzo. Con los votos a favor de Junts, VOX y el Partido Popular.
Esta medida establecía la prórroga extraordinaria de hasta 2 años para contratos entre 2026 y 2027 y el límite del 2% en las rentas. La caída de esta norma marca un antes y un después, devolviendo la ventaja a la propiedad privada.
La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) recupera así su protagonismo original. El primer paso para la no renovación ocurre tras el vencimiento del plazo legal de cinco años, momento clave para el arrendador.
El arrendador puede comunicar su voluntad de no renovar sin necesidad de justificar una causa personal. Es fundamental avisar al inquilino con cuatro meses de antelación para cumplir con la legalidad.
Otro supuesto es la necesidad de la vivienda para uso propio o de familiares, proceso que ahora se agiliza si estaba contemplado en el contrato. Además, si el propietario decide renovar, el precio ya no está anclado a los topes.
El momento principal para la subida de los precios del alquiler es cuando el contrato termina. Si ya han pasado los 5 años obligatorios, el propietario puede proponer un contrato nuevo con el precio que quiera.
Durante los años que dura el contrato, la subida se hace de forma anual. Ahora que no existe el tope del 2%, se utiliza el nuevo índice de referencia del INE para actualizar la cuota según ese indicador.
También se puede subir el precio si el dueño hace reformas o mejoras en la casa. Si se han hecho obras para ahorrar energía o mejorar el piso, la ley permite aumentar la mensualidad para compensar ese gasto.
Se abre una etapa donde la oferta podría incrementarse al reducirse el miedo a la inseguridad jurídica. Al permitir rentas competitivas, se espera que muchos dueños de pisos vacíos decidan alquilarlos.
No obstante, si la vivienda está en una zona tensionada, podrían aplicarse matices de la Ley de Vivienda de 2023. Los expertos sugieren que, sin intervenciones directas, la relación entre las partes será más fluida. Es vital que ambas partes revisen bien sus contratos actuales, ya que la comunicación clara y el cumplimiento de los plazos de preaviso serán la clave para evitar conflictos legales en esta nueva etapa.