El vendedor y el comprador pueden pactar un plazo aún mayor de garantía.

El vendedor y el comprador pueden pactar un plazo aún mayor de garantía.

Vivir

Ya es oficial: los productos de segunda mano tienen una garantía mínima de un año de forma obligatoria

No se trata de una garantía "voluntaria" ni de un extra comercial, sino de una obligación legal.

Más información: El Gobierno amplía la garantía de los productos de 2 a 3 años y se podrán reparar hasta los 10

N.N.
Publicada
Actualizada

Comprar un teléfono reacondicionado, un electrodoméstico usado o un coche de segunda mano ya no es lo que era en términos de protección para el consumidor.

Desde la última reforma de la normativa española, los productos de segunda mano vendidos por profesionales cuentan con una garantía mínima obligatoria de un año, un cambio que refuerza de forma significativa los derechos de los compradores.

Esta obligación está recogida en el Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, tras su modificación por el Real Decreto-ley 7/2021, que adaptó la legislación española a las directivas europeas sobre compraventa de bienes.

En concreto, el marco legal establece que los bienes de segunda mano vendidos por un profesional deben tener una garantía legal mínima de un año, salvo que el vendedor y el comprador pacten expresamente un plazo mayor.

En la práctica, esta garantía supone que el vendedor responde de cualquier defecto o falta de conformidad que aparezca en el producto durante ese periodo, siempre que no sea consecuencia de un mal uso por parte del comprador.

Es decir, no se trata de una garantía "voluntaria" ni de un extra comercial, sino de una obligación legal.

Qué implica

La garantía de un año en productos de segunda mano funciona de forma similar a la de los productos nuevos, aunque con algunas particularidades.

Durante ese periodo, si el artículo presenta un fallo no derivado del uso indebido, el consumidor tiene derecho a varias opciones.

Puede solicitar la reparación del producto o su sustitución por otro de características similares. Si ninguna de estas opciones es viable, las opciones se centran en una rebaja del precio o en la devolución del dinero.

Un punto clave es que el responsable siempre es el vendedor profesional, no la marca ni el fabricante.

Esto es especialmente relevante en compras realizadas en tiendas de reacondicionados o plataformas online, donde el consumidor a menudo tiende a dirigirse a la empresa que fabricó el producto.

Ejemplos prácticos

El impacto de esta norma se entiende mejor con ejemplos. Si una persona compra un móvil de segunda mano en una tienda y, a los seis meses, la batería deja de funcionar correctamente sin que haya un uso indebido, la tienda está obligada a repararlo o sustituirlo.

Del mismo modo, si se adquiere una lavadora reacondicionada y al cabo de ocho meses el motor falla por un defecto interno, el vendedor debe hacerse cargo de la reparación sin coste adicional.

Incluso en el caso de un coche de ocasión comprado a un concesionario, si aparece un fallo mecánico que no deriva del desgaste habitual ni de un mal uso, la garantía de un año obliga al profesional a asumir la reparación o compensar al comprador.

Un derecho desconocido

Pese a su importancia, esta garantía sigue siendo una de las grandes desconocidas para muchos consumidores.

Es frecuente que compradores de segunda mano asuman que estos productos no cuentan con protección legal o que la garantía depende exclusivamente de la buena voluntad del vendedor.

Solo en las compraventas entre particulares —por ejemplo, en transacciones entre personas físicas sin intermediarios comerciales— esta garantía legal no aplica.