De izquierda a derecha, los doctores Antonio Medina, Manuel Ruibal y Rubén Campanario en la Clínica Suturo de Sevilla.
Cáncer de próstata en España: un diagnóstico cada 17 minutos
En Andalucía, 4.800 hombres fueron diagnosticados en 2024, y la provincia de Sevilla figura entre las de mayor incidencia de la comunidad.
Uno cada 17 minutos. Ese es el ritmo al que el cáncer de próstata se diagnostica en España, según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), que lo sitúan como el tumor más frecuente entre los hombres españoles, por delante del cáncer de pulmón y del colorrectal.
Solo en 2024, más de 30.000 hombres recibieron este diagnóstico en nuestro país. En Andalucía, la cifra supera los 4.800 casos anuales, y la provincia de Sevilla figura entre las de mayor incidencia de la comunidad.
Sin embargo, y a diferencia de otros tumores, el cáncer de próstata no suele dar la cara. En sus fases iniciales, cuando es más tratable y las posibilidades de curación son más altas, raramente provoca síntomas.
No duele, no altera la vida cotidiana, no lanza señales de alarma evidentes. Es precisamente esa silenciosidad lo que lo convierte en un adversario especialmente traicionero y, al mismo tiempo, lo que hace de la revisión periódica una herramienta tan determinante.
Los especialistas en urología, como el doctor Antonio Medina -director médico y urólogo de la clínica Suturo Sevilla-, coinciden en señalar los 50 años como la edad a partir de la cual todo hombre debería someterse a un control periódico de la próstata.
En casos con antecedentes familiares de la enfermedad, ese umbral se adelanta hasta los 40 o 45 años. Un diagnóstico precoz no sólo multiplica las opciones de tratamiento disponibles, sino que mejora de forma significativa el pronóstico: la tasa de supervivencia a cinco años en casos detectados en fase localizada se aproxima al 100%.
La revolución en el diagnóstico
Cuando el análisis de sangre o la exploración física generan dudas, el siguiente paso es la biopsia de próstata: la extracción de una pequeña muestra de tejido para determinar si existe o no actividad tumoral.
Durante años, el procedimiento estándar fue la biopsia sistemática, una técnica que toma muestras de forma aleatoria de distintas zonas de la glándula. Eficaz, pero limitada. Todo cambió con la llegada de la biopsia por fusión, un gran salto cualitativo en este terreno.
Esta técnica combina las imágenes obtenidas mediante resonancia magnética con la ecografía en tiempo real -señala el Dr. Walter Orlandi, urólogo de la clínica Suturo-, lo que permite al urólogo identificar con precisión las zonas de la próstata con mayor probabilidad de albergar un tumor y dirigir la toma de muestras exactamente hacia ellas, aumentando así la precisión diagnóstica. El resultado es un diagnóstico más preciso, con menor riesgo de infradiagnóstico y una reducción significativa de biopsias innecesarias.
Se trata, además, de un procedimiento ambulatorio: el paciente es dado de alta el mismo día de la intervención. Es un procedimiento habitual que se realiza en clínicas especializadas en urología avanzada como la Clínica Suturo, en Sevilla, las biopsias por fusión forman parte de la cartera de procedimientos habituales, lo que permite ofrecer este estándar diagnóstico más avanzado sin necesidad de derivar al paciente a otros centros.
Robot Da Vinci
Si el diagnóstico confirma la presencia de un tumor, la elección del tratamiento depende de múltiples factores: el estadio de la enfermedad, la edad del paciente y su estado general de salud, entre otros.
En los casos de cáncer localizado, la prostatectomía radical, es decir, la extirpación quirúrgica de la próstata, es considerada por la comunidad urológica internacional como el tratamiento de referencia. Y dentro de esta, la cirugía robótica representa hoy el estándar más avanzado.
El sistema quirúrgico Da Vinci permite al cirujano operar con una precisión imposible de alcanzar a mano, a través de incisiones mínimas y con una visión tridimensional ampliada del campo quirúrgico.
Menos sangrado, menor daño en los tejidos circundantes y una recuperación más rápida para el paciente. Sin embargo, y este es un matiz que los especialistas subrayan con insistencia, el robot no opera solo. La tecnología es el instrumento; la experiencia del cirujano, el factor determinante.
Es precisamente en este punto donde el volumen de intervenciones marca la diferencia. El doctor Manuel Ruibal, CEO del grupo Suturo y referencia nacional en cirugía urológica robótica, acumula más de 3.000 cirugías robóticas realizadas, más de 1.500 de ellas prostatectomías radicales para el tratamiento del cáncer de próstata.
Una experiencia que, en una especialidad donde la curva de aprendizaje es larga y exigente, resulta más determinante que la propia tecnología.
Anticiparse, la mejor medicina
El cáncer de próstata provoca menos muertes que otros tumores, pero no porque sea menos frecuente, sino porque se detecta y se trata. Esa es la verdadera lección que esconden las estadísticas: detrás de cada diagnóstico precoz hay una decisión del paciente tomada a tiempo.
La urología avanzada ha dado pasos extraordinarios en las últimas décadas, tanto en la precisión del diagnóstico como en la efectividad y la mínima invasión de los tratamientos. Centros especializados como Suturo, ubicado en el barrio sevillano de Los Remedios, reúnen en un mismo espacio las herramientas y los profesionales necesarios para abordar esta enfermedad en todas sus fases, desde la revisión preventiva hasta la intervención quirúrgica más compleja. Lo que antes obligaba a recorrer varios centros y especialistas, hoy puede resolverse bajo un mismo techo.
La próstata no suele pedir ayuda. Por eso hay que anticiparse.