Un árbol de grandes dimensiones derribado por el fuerte viento en Sevilla.

Un árbol de grandes dimensiones derribado por el fuerte viento en Sevilla. Europa Press

Provincia de Sevilla

¿Por qué no para de llover en Sevilla? Los paraguas seguirán abiertos al menos hasta el 9 de febrero

El responsable directo de la inestabilidad es el anticiclón de las Azores, que se ha desplazado al sur dando paso a las borrascas.

Es posible que hasta mediados de febrero no regrese la estabilidad climática a la provincia.

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Sevilla
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La lluvia y el mal tiempo no dan tregua en Sevilla, es una realidad. Desde el pasado 13 de enero, la provincia no ha sido capaz de experimentar más de tres días sin precipitaciones, algo inusual.

Algunas de estas jornadas estuvieron marcadas por una importante cantidad de agua acumulada, como fue el caso del 27 de enero, día en el que se registraron 27,2 litros por metro cuadrado. Durante la jornada siguiente se registraron 17,4 litros por metro cuadrado.

Las mencionadas fechas no solo estuvieron protagonizadas por el agua, también por un fuerte temporal que trajo consigo rachas de viento de hasta 90 kilómetros por hora, lo que causó numerosos incidentes en la provincia.

Las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) advierten de que la semana estará igualmente cargada de agua al menos hasta el próximo domingo 8 de febrero.

Ante esta situación tan adversa del clima sevillano, cabe preguntarse ¿por qué no para de llover en Sevilla? La respuesta la tiene la situación en el Atlántico.

Según el delegado de la Aemet en Andalucía, Juan de Dios, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Sevilla, la clave se encuentra en cómo se están moviendo los sistemas atmosféricos sobre el Atlántico.

Por norma general, el clima europeo está influido por anticiclones, zonas de alta presión que traen estabilidad y cielos despejados.

Uno de los más importantes, responsable directo del clima en Sevilla, es el anticiclón de las Azores, que suele situarse al norte del Atlántico y "bloquear la entrada de borrascas", que son zonas de baja presión responsables de la lluvia y el viento.

Pero actualmente, este anticiclón "se encuentra más al sur de lo habitual". Según Juan de Dios, esto deja el Atlántico "libre" para la formación de borrascas, que se generan especialmente cuando hay contrastes de temperatura en el océano. Estas borrascas se desplazan hacia España, provocando lluvias continuas.

Además, el anticiclón europeo, que se encuentra en Escandinavia, también influye en el clima nacional, y en la actualidad tampoco está impidiendo que las borrascas atlánticas se formen y se acerquen a la Península.

El meteorólogo explica que este proceso de formación y organización de borrascas se llama ciclogénesis, y es el responsable directo de los días grises y lluviosos en Sevilla.

Ahora bien, ¿por qué se ha movido el anticiclón dejando paso a un escenario donde reina la borrasca?

El meteorólogo Jorge Rondón explica a este periódico que "los anticiclones son zonas de alta presión atmosférica que suelen traer cielos despejados y tiempo estable". Sin embargo, "no permanecen siempre en el mismo lugar", ya que su posición puede cambiar debido a varios factores que interactúan en la atmósfera.

En primer lugar, los anticiclones se ven influidos por las diferencias de presión y temperatura en su entorno. "La atmósfera siempre busca un equilibrio, y si hay zonas cercanas de baja presión (como borrascas) o áreas más cálidas o frías, el anticiclón se desplaza o se deforma para adaptarse a esos contrastes", expone.

Otro factor clave son las corrientes en chorro o jet streams, vientos muy rápidos que circulan a gran altura. "Estas corrientes actúan como 'caminos' por los que los anticiclones pueden moverse. Si las corrientes se ondulan, los anticiclones pueden desviarse hacia el sur o el norte, o incluso quedarse estacionarios durante varios días", señala.

La geografía también juega un papel importante. Montañas, costas y océanos pueden influir en la dirección y velocidad de los anticiclones. "Por ejemplo, el anticiclón de las Azores se puede desplazar al sur en invierno por la interacción con el frío continental europeo", matiza el experto.

Por último, "los cambios estacionales determinan la fuerza y movilidad de los anticiclones". En palabras del meteorólogo, en verano suelen ser más grandes y estables, generando periodos prolongados de sol, mientras que en invierno son más débiles y móviles, "dejando paso a borrascas y lluvia".

Llega la estabilidad

Sin embargo, no todo está perdido. Según ha indicado el delegado de la Aemet a este medio, "es posible que para mediados de febrero disminuyan las lluvias".

"Es posible que el anticiclón de las Azores se vuelva a extender e impida el paso de las borrascas", indica del Pino.

Sin embargo, el experto matiza que es "solo" un pronóstico y que aún hay mucha distancia temporal como para saberlo con precisión.

Por el momento, la inestabilidad seguirá siendo la protagonista de los cielos sevillanos. El pronóstico de la Agencia Estatal de Meteorología apunta a que, mínimo, hasta el próximo 8 de febrero las lluvias serán persistentes y abundantes. Meteored, por su parte, indica lluvias hasta el día 9.

Posible tornado

El mes de febrero ha comenzado de forma intensa con la inestabilidad atmosférica. De hecho, la jornada del 2 de febrero se despertó con más de 200 incidentes solo en la ciudad de Sevilla y más de 150 en la provincia.

Tal fue la intensidad de los vientos que la Aemet ha estado teorizando en torno a la posibilidad de que Sevilla fuera el escenario de un tornado, ya que numerosos árboles fueron arrancados de la misma raíz del suelo.