En un mundo cada vez más conectado, pero menos verbal, los emojis se han convertido en una herramienta esencial para comunicarnos. Estos pequeños iconos, que comenzaron como simples caritas amarillas, han evolucionado hasta abarcar un universo de emociones, objetos y situaciones. A menudo, son los emisarios de aquello que las palabras no logran transmitir con precisión. Cuando la lengua se queda corta o el contexto no permite explicaciones detalladas, un emoji puede hablar por nosotros de manera eficaz y universal.
Los emojis tienen una capacidad única para transmitir emociones de forma directa. Una cara sonriente puede expresar alegría, gratitud o simplemente cordialidad, mientras que una cara llorando de risa puede añadir humor a una conversación. Pero su alcance no termina en lo obvio: una mano con los dedos cruzados puede transmitir esperanza, un ¡ojalá! o suerte, mientras que un corazón roto puede encapsular el dolor de un momento que sería difícil de describir con palabras.
La riqueza emocional que contienen los emojis se debe a su ambigüedad. Su significado puede variar según el contexto, la relación entre los interlocutores o incluso las culturas. Por ejemplo, el emoji de las manos juntas puede interpretarse como un gesto de agradecimiento, una súplica o incluso una forma de rezar. Esta flexibilidad permite que los emojis llenen los vacíos emocionales en las conversaciones digitales.
Hay momentos en los que expresar lo que sentimos resulta complicado. Tal vez nos faltan las palabras adecuadas o tememos que lo que digamos sea malinterpretado. En esos casos, los emojis actúan como un puente entre el silencio y la expresión. Una simple rosa puede simbolizar amor, admiración o respeto en situaciones donde un mensaje más largo podría sentirse forzado o fuera de lugar.
Los emojis permiten una comunicación más rápida en un mundo que demanda inmediatez, además ayudan a no colapsar los teléfonos , sobre todo en fechas puntuales como navidad y año nuevo. Una serie de iconos como los del fuego o los del aplauso pueden resumir entusiasmo y celebración en segundos, sin necesidad de elaborar una larga frase.
Curiosamente, los emojis que elegimos usar pueden decir mucho sobre quiénes somos. Hay quienes prefieren los gestos minimalistas, como el pulgar hacia arriba, mientras que otros se sienten más cómodos con combinaciones elaboradas que cuentan casi una historia por sí mismas. La selección de un corazón rojo en lugar de uno amarillo puede revelar diferentes niveles de intensidad emocional, mostrando aspectos de nuestra personalidad que quizás no articulamos conscientemente.
Por otro lado, algunos emojis tienen significados que van más allá de lo literal. El emoji del melocotón o el de la berenjena, por ejemplo, han adoptado connotaciones específicas en la cultura digital que no tienen nada que ver con las frutas en sí. Estos usos creativos y contextuales muestran cómo los emojis evolucionan con el lenguaje humano.
A pesar de sus limitaciones, los emojis han conseguido algo que pocos lenguajes pueden lograr: ser universales y profundamente personales al mismo tiempo. Pueden romper barreras lingüísticas y emocionales, ofreciendo un medio de expresión accesible para todos.
En última instancia, los emojis no reemplazan a las palabras, pero las complementan de manera poderosa. Nos ayudan a conectar, a transmitir lo que sentimos y, a veces, a decir lo que no somos capaces de expresar con palabras. Porque, en el fondo, un simple corazón puede hablar más que mil frases bien elaboradas.
Y super bien elaborada esta la exposición que permanecerá hasta el 23 de marzo en la Sede de la Fundación Valentín de Madariaga "Arquitectura Invisible", comisariada por Eva González, llega a Sevilla y muestra el trabajo de ocho artistas españolas de gran prestigio: Isabel y Elena Pan de Soraluce, Nuria Cortina, Trinidad Irisarri, Isabel Ulzurrun, Rosa Pérez-Carasa, Coro López Izquierdo y María Cavestany.
Artistas y arquitectas participantes de la exposición Sevilla
Ana Trejo y José Manuel Misa son los creadores de la marca Sibilina Flamenca que ha presentado su nueva colección para 2025, manteniendo su identidad característica y apostando por una paleta renovada de colores vibrantes y texturas sofisticadas. Entre los tonos destacados se encuentran el añil, el lila empolvado, el verde manzana, el naranja "Sunset" ese tono coral rosáceo y otros colores pastel que permiten combinaciones únicas y especiales. Perfecta mistura clásica y actual que también coronan con la prestigiosa marca Victorio & Lucchino creada por José Víctor Rodríguez Caro, y José Luis Medina del Corral, maestros del diseño.
José Manuel Misa y Ana Trejo, creadores de la marca Sibilina Sevilla
Felicitar con mis mejores augurios la nueva obra de Antonio García Barbeito "Donde habita la memoria" y no tengo por menos que publicar lo que la alcaldesa de Aznalcázar, Manuela Cabello González dice: "La memoria nos lleva a los lugares donde la vida se hizo eterna: los senderos de la niñez, los rostros amados y cada rincón que guarda nuestra esencia".
Antonio García Barbeito. Sevilla
El matador de toros Manolo Vázquez ha sido el invitado este mes en la Tertulia Taurina del Real Club de Andalucía 'El Aero', un encuentro entre aficionados en el que el joven torero participó respondiendo a las numerosas preguntas que le plantearon los miembros de este prestigioso club sevillano.
Miembros del prestigioso club Aero con el invitado. Sevilla
¿Cuántas veces relees el mismo mensaje? ¿Por qué te sientes mal si no te contesta pero te ha leído? ¿Pasas demasiado tiempo mirando su estado, foto de perfil?, ¿tienes la necesidad de saber si está en línea?... Estos son sólo algunos de los síntomas de alerta que indican que estás dentro de una relación tóxica por Whatsapp y que es el momento de reflexionar. 'Me conformo con verte en línea' es un libro –escrito con desenfado y humor– repleto de anécdotas de Whatsapp y situaciones reales con las que te sentirás identificada y consejos prácticos que te ayudarán.
Chary Sánchez, autora de 'Me conformo con verte en línea' Sevilla
Y no quiero marcharme sin llorar la partida en mi tierra Ceuta del prestigioso y reconocido doctor Jose Manuel Ávila Rivera, de su mujer sevillana Juana Carmona, la madre de José Manuel, Rosita Rivera y para colmo de males también se les fue su mascota. En tres meses… mucho dolor, no estamos preparados para decirles adiós.