Unas pancartas con la imagen de Sandra Peña durante la manifestación anti acoso de Sevilla. Sevilla
Un año sin Sandra Peña: el caso que puso el acoso escolar en el centro del debate continúa abierto
En la actualidad, continúa en investigación el trámite administrativo de la Junta contra el centro escolar y las actuaciones de la Fiscalía sobre las tres alumnas investigadas.
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Se cumple un año desde que la sevillana de 14 años Sandra Peña decidiera quitarse la vida por un presunto caso de acoso escolar. El caso, que consternó a la ciudad e hizo a las administraciones replantearse los protocolos antibullying, continúa abierto en dos vertientes diferentes.
Por un lado, la investigación administrativa por parte de la Junta de Andalucía contra el centro, Irlandesas de Loreto -que se juega su concierto educativo-, y, por otro, las actuaciones de la Fiscalía de Menores sobre las tres alumnas investigadas.
Existía una tercera arista: la querella que los padres de la joven sevillana interpusieron contra el centro educativo.
Este procedimiento resultó sobreseído de manera provisional en septiembre por parte de la Audiencia Provincial de Sevilla. Eso sí, no fueron pocas las críticas que los magistrados registraron en el auto con la negligencia de los profesores y el colegio.
Mientras la justicia y la administración se embarcaban en la tarea de buscar responsables, en la sociedad se ha ido asentando cada vez más una conciencia férrea respecto a los casos de acoso escolar.
Por desgracia, no todo ha sido colaboración y empatía, ya que el altar provisional que vecinos y amigos colocaron en honor a Sandra Peña en la puerta de la vivienda de la joven ha sido vandalizado en dos ocasiones, la primera de ellas en mayo y la segunda el pasado sábado, a cuatro días de que se cumpliera el aniversario de su muerte.
Los hechos
Desde que el pasado 14 de octubre de 2025 saliera a la luz el caso de una menor de 14 años que, 'empujada' por el acoso sufrido por unas compañeras de colegio, decidió quitarse la vida saltando desde la azotea de su edificio, la ciudad quedó completamente consternada.
A días del trágico suceso, de oficio, la Fiscalía incoó dos investigaciones paralelas para investigar, por un lado, la responsabilidad del colegio y, por otro lado, la de tres alumnas, compañeras de la menor, que fueron señaladas como principales responsables de los hechos por parte de la familia.
Con la intervención de la Junta de Andalucía, no tardó en salir a la luz que el centro no había activado el protocolo de acoso. Sí habían tomado medidas, pero no habían registrado de manera oficial la situación en Séneca, por lo que no constaba.
De forma paralela, la investigación policial incorporó el análisis del teléfono móvil de Sandra para buscar indicios sobre el presunto acoso. Las pesquisas se centraron en las tres alumnas señaladas por la familia.
El caso, de manera inevitable, generó concentraciones y homenajes, así como mensajes y pintadas contra el colegio. También se difundieron en redes datos e imágenes de las menores señaladas, lo que abrió una controversia paralela por las amenazas y la exposición pública de las implicadas, todas ellas menores de edad.
La querella
Ya en enero de 2026, los padres de la menor, Zara Villar y José Manuel Peña, presentaron una querella contra el centro educativo, su director, la jefa de estudios y la tutora de la menor por presuntos delitos de homicidio por imprudencia, lesiones psíquicas y trato degradante.
No obstante, en mayo el Juzgado de Instrucción número 7 de Sevilla acordó el sobreseimiento provisional de la causa penal contra los responsables del centro.
El juez consideró que se habían adoptado algunas medidas para combatir el acoso y que no podía exigirse al colegio vigilar permanentemente a Sandra para impedir su muerte, que ocurrió fuera del horario lectivo y en su domicilio.
La resolución reconoció que no constaba la activación formal del protocolo de acoso, pero consideró que no podía establecerse una relación causal penal suficiente entre esa omisión y el fallecimiento.
Por su parte, los padres anunciaron que recurrirían mediante apelación y expresaron su profundo desacuerdo con la decisión.
También fue en el mes de mayo cuando la Consejería de Desarrollo Educativo anunció que abriría un expediente sancionador al colegio por el incumplimiento de las normas relativas a la activación del protocolo antiacoso.
La decisión llegó después de que la Comisión de Conciliación terminara sin acuerdo y una vez conocida la resolución judicial.
La Junta abrió así una vía administrativa -aún en trámite- distinta de la causa penal archivada con el objetivo de determinar si el centro había incurrido en infracciones y qué consecuencias correspondían.
Archivo provisional
A mediados de septiembre, la Audiencia Provincial de Sevilla desestimó el recurso de apelación de los padres y confirmó el sobreseimiento provisional de la causa contra los responsables de Irlandesas Loreto.
La resolución volvió a considerar que no podía establecerse una relación de causalidad penal directa entre las omisiones del colegio y la muerte de Sandra.
Sin embargo, incluyó sendas críticas a la actuación del centro, que calificó de "deficitaria e insuficiente", al considerar que conocía la situación y no respondió con la diligencia necesaria.
Por tanto, el archivo de la querella no equivale a declarar que todo se hizo de manera adecuada, sino que en la mencionada causa penal no se apreciaron elementos suficientes para atribuir a los responsables del colegio los delitos denunciados.
De este último movimiento apenas hace un mes.
Por desgracia, todos los hechos relacionados con el suceso no terminan ahí. Hace apenas cuatro días, el altar dedicado a la joven amaneció vandalizado con spray de pintura. Justo a la mañana siguiente, el mismo fue retirado.
Un año después de la muerte de Sandra Peña, su caso continúa dejando asuntos pendientes. La investigación de la Fiscalía de Menores sobre las tres alumnas señaladas sigue su curso y la Junta de Andalucía mantiene abierto el expediente administrativo contra Irlandesas de Loreto.
Doce meses después de que Sevilla conociera la historia de la menor, su nombre sigue ligado a una pregunta que trasciende el caso: cómo detectar y frenar el acoso escolar antes de que sea demasiado tarde.