Niña Pastori.
La cantante Niña Pastori: "Si a alguien no le gusta mi disco, lo respeto; tengo la piel bastante curtida"
La artista gaditana ha presentado en mayo su último trabajo, 'Color Fania', y recibirá el Premio de Honor Radiolé 2026 por su trayectoria en la música.
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María Rosa García García, popularmente conocida como Niña Pastori, lleva más de treinta años construyendo una trayectoria en la que el flamenco convive con otras influencias musicales.
Con seis Latin Grammy y millones de discos vendidos, se ha consolidado como una de las voces más reconocibles de la música española.
Con Color Fania, su último trabajo publicado en mayo de 2026, Niña Pastori también se enfrenta al reto de interpretar canciones que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones.
Por todo ello, la gaditana recibirá el Premio de Honor Radiolé 2026 el próximo 14 de octubre en reconocimiento a su trayectoria musical y a su contribución a la evolución del flamenco.
Has estado media vida demostrando que el flamenco puede convivir con otros géneros. ¿Sientes que todavía tienes que justificar esa mezcla?
A estas alturas ya no. Al principio sí sentía que tenía que dar explicaciones a los más puristas, pero con los años la propia música habla por sí sola. Cuando haces las cosas desde el respeto, con la verdad por delante y sin perder la raíz de donde vienes, la gente lo siente. Ya no justifico nada; disfruto de lo que sale del alma.
¿Hay alguna frontera musical que Niña Pastori todavía no se haya atrevido a cruzar?
No le tengo miedo a casi ningún género si hay verdad en él, pero sí es verdad que siempre busco sentirme cómoda. Si me emociona la melodía y el ritmo me pellizca, yo me tiro al charco.
Has visto cambiar completamente la industria musical. ¿Qué ha ganado la música con las redes sociales y qué crees que ha perdido?
Ha ganado rapidez. Ahora un chaval graba algo en su cuarto y al minuto lo escucha alguien al otro lado del charco, eso es maravilloso. Pero ha perdido un poco de reposo. Antes mimábamos cada disco, su carátula, los tiempos... Ahora todo va a una velocidad que cuesta digerir
Al hilo de lo anterior, hoy cualquiera puede hacerse viral en cuestión de horas. ¿Crees que una artista necesita ahora más talento o más capacidad para llamar la atención?
Para dar el primer golpe de efecto hoy en día hace falta saber llamar la atención, eso es indiscutible. Pero para sostener una carrera de treinta años lo único que te mantiene en pie es el talento y el trabajo constante. Lo viral dura tres días; la solidez de una voz o de un artista es lo que queda con los años.
Después de tantos años de carrera, ¿qué crítica todavía consigue herirte?
Si a alguien no le gusta un disco o un concierto, lo respeto profundamente porque para gustos los colores, ya tengo la piel bastante curtida.
¿Ha habido algún momento de tu carrera en el que has pensado: “Hasta aquí he llegado”?
Momentos de cansancio físico y mental los tenemos todos, sobre todo con los viajes, las giras y la conciliación con la familia, que para mí es lo primero. Pero pensar en dejarlo del todo, jamás. Cantar es mi forma de respirar y de expresarme. Mientras Dios me dé voz y salud...
Si pudieras volver a tener 12 años y hablar con aquella niña que empezó a cantar junto a grandes figuras, ¿qué consejo le darías?
Le diría que disfrute cada segundo sin prisa, que viva el momento sin tanta responsabilidad sobre la espalda y que no se pierda nada de su infancia. Y sobre todo, que siga escuchando a los mayores y aprendiendo de ellos con la misma humildad de siempre.
¿Qué te queda por demostrar después de casi tres décadas sobre los escenarios?
A los demás no me queda nada por demostrarles, la verdad. A mí misma, las ganas de seguir sorprendiéndome, de no acomodarme jamás y de dar siempre lo mejor de mí en cada proyecto nuevo. Mientras mantenga la ilusión de subirme a un escenario como el primer día, todo merece la pena.
¿El flamenco está más vivo que nunca o estamos confundiendo popularidad con salud del género?
El flamenco está vivo porque es un arte puro, universal y con una fuerza increíble. Que hoy en día la gente joven lo escuche y que se hable de él en todo el mundo es una bendición. Es verdad que hay que cuidar las raíces y no olvidar de dónde venimos para no vaciarlo de contenido, pero la popularidad bien entendida le da aire fresco y vida.