Casas en Marinaleda.

Casas en Marinaleda. M.G.

Sevilla

Marinaleda, el 'oasis' de la vivienda en España: los vecinos construyen las casas para pagar 15 euros de alquiler

Un 30% de las viviendas de la localidad son permanentemente de alquiler social por esta "cantidad simbólica".

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En medio de la crisis de la Vivienda en España escuchar que en un pueblo de Sevilla se pueden alquilar casas por entre 15 y 24 euros al mes, puede parecer irreal, pero no lo es.

Cuando se conoce el nombre de la localidad de la que se trata todo empieza a encajar. Es el considerado paraíso del comunismo español, la localidad sevillana de Marinaleda, y vuelve a acaparar todas las miradas.

El municipio, de unos 2.500 habitantes forjado desde hace casi cinco décadas bajo la utopía comunista de Juan Manuel Sánchez Gordillo, tiene una forma de gestionar la vivienda pública de lo más peculiar.

Son sus propios vecinos los que se construyen las casas ejerciendo desde electricista, si se tiene conocimiento, hasta peones de albañil.

Su actual alcalde, Sergio Gómez, explica a EL ESPAÑOL cómo se organizan para poder poner en alquiler "casas unifamiliares de dos plantas y 100 metros cuadrados con jardín" por "unos 15 o 24 euros, dependiendo de la promoción".

En total, de las 1.000 viviendas que hay en la localidad, 300 tienen dicha renta, "una cantidad simbólica". Eso sí, están planteadas para funcionar en régimen de alquiler de manera indefinida.

Pero, ¿cómo hace el pueblo para ofrecer a sus habitantes estos precios? Los fondos municipales, por un lado, y la 'mano de obra vecina', por otro, son sus medidas.

El gobierno local, liderado por grupos independientes de izquierda desde hace tres décadas, es el que ofrece todos los medios necesarios para levantar las casas. "Desde los ladrillos hasta la empresa de construcción".

Además, tal y como relata el primer edil, el pueblo cuenta con dos programas diferentes para acceder a estos inmuebles.

Uno de ellos llama la atención por su mano de obra. Y es que, el sistema usado por el Ayuntamiento de la localidad contempla que el arrendatario pueda participar en la construcción de su futura casa.

Para ello, según cuenta el regidor municipal, "no hace falta ser albañil o saber cómo funciona el sector de la construcción". "Si el beneficiario es, por ejemplo, electricista, mejor; y si no, siempre puede hacer las labores de un peón".

"Todo el mundo conoce cómo se hace una mezcla", afirma.

'Prohibidas' las constructoras privadas

Después de haber trabajado en la construcción de la vivienda, al nuevo inquilino se le descuenta una parte del dinero. Según su alcalde, la diferencia entre el precio de una promoción de autoconstrucción y las otras "es insignificante".

El objetivo de que los habitantes se autoconstruyan su hogar es "únicamente acelerar el proceso".

Otro de los factores que diferencia la gestión de esta localidad del resto de España es que aquí están 'prohibidas' las constructoras privadas. Es decir, el pleno municipal rechaza los proyectos que vengan de la mano de una de estas entidades.

En Marinaleda solo se admiten empresas locales, nada de empresas foráneas y, mucho menos, multinacionales. El motivo, según Gómez, es "combatir la especulación".

Sin embargo, aunque desde el Gobierno municipal aseguran que los inmuebles no son de nadie, si no del pueblo, hay que destacar que las viviendas sí pueden pasar de padres a hijos "si lo solicitan y cumplen con los requisitos".

En cuanto al proceso de selección, este es igual para los dos sistemas: el candidato a ser uno de los beneficiarios se inscribe en el programa municipal, pero para conseguir la casa debe cumplir una serie de requisitos.

En concreto, el Ejecutivo local exige estar empadronado en Marinaleda al menos durante dos años, no tener una vivienda en propiedad y saber que esta casa no la podrá comprar ni vender, nunca.

En la actualidad, Marinaleda tiene en construcción 24 de estas casas.

Estas pertenecen a dos promociones; una de diez inmuebles y otra de 14. Por ahora, estas no se han entregado, pero el primer edil asegura que "ya se está trabajando en nuevos proyectos".

Vecinos en desacuerdo

Ahora bien, no todo el mundo en el pueblo está contento con la gestión municipal de la Vivienda. Una de las voces críticas es Margarita Pradas.

Esta mujer de 61 años es vecina de la localidad de toda la vida. Ha nacido y se ha criado en Marinaleda y asegura que "no todo es tan bonito como lo pintan".

Margarita admite que "los precios de los alquileres en la localidad son más baratos que en otras zonas", pero acusa al Gobierno local de "dar las casas a quien les da la gana" e "impedir que las mujeres trabajen en la construcción", algo que Sergio Gómez desmiente.

En cualquier caso, su alcalde hace hincapié en que estos precios son viables aquí porque la vivienda se concibe como un derecho y no como una mercancía.

Eso sí, son los propios residentes los que asumen los gastos habituales como el IBI y los suministros con una cuestión muy clara.

Cuando no la necesiten, esta vuelve a quedar disponible para otro vecino sin caer en las garras del mercado especulativo, cumpliendo una de las máximas premisas de la localidad: la tierra para quien la trabaja.