El Auditorio Rocío Jurado.

El Auditorio Rocío Jurado. José Luis Filpo Sevilla

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El Auditorio Rocío Jurado, la eterna promesa de la Cartuja, vuelve 20 años después a estar en manos privadas

En esta ocasión, el Ayuntamiento lo 'alquila' por un mínimo de 400.000 euros al año.

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El Auditorio Rocío Jurado vuelve a mirar hacia la iniciativa privada para buscar quién lo explote dos décadas después de que el Ayuntamiento de Sevilla se hiciera con su propiedad en el año 2006. La última apuesta de la ciudad para recuperar una de sus grandes promesas arquitectónicas.

El Consistorio de José Luis Sanz ha aprobado ahora el anteproyecto y los pliegos para rehabilitar, cubrir y explotar durante un máximo de 60 años este recinto nacido con la Expo 92.

La fórmula elegida es una concesión demanial, es decir, una empresa asumirá una inversión de 43,9 millones de euros para transformar el espacio y, a cambio de su explotación, abonará al Ayuntamiento un canon mínimo de 400.000 euros al año, que se incrementará un 2% de forma acumulativa.

No será, sin embargo, la primera vez que el Auditorio queda en manos privadas, aunque sí será la primera en la que el Ayuntamiento, ya como propietario, cede su explotación mediante una nueva concesión.

El proyecto supone la última tentativa para recuperar un edificio que lleva años acumulando planes, cambios de gestión y anuncios de transformación que no han conseguido consolidarse.

El Ayuntamiento pretende convertirlo en un recinto cubierto y operativo durante los doce meses del año, con capacidad para 15.339 espectadores, nuevas instalaciones, climatización, accesos remodelados y una mejora de la acústica.

La intervención afectará también a la plaza principal de acceso, mientras que las pasarelas sobre el Canal Expo quedarán fuera de la concesión y mantendrán su uso público.

La operación se articula sin una inversión municipal directa para ejecutar las obras. Según ha anunciado Sanz, los 43.907.629 euros estimados serán asumidos íntegramente por la empresa adjudicataria, que tendrá que ejecutar la actuación y encargarse posteriormente de la conservación y el mantenimiento.

La concesión podrá extenderse durante un máximo de 60 años y, una vez concluida, el Auditorio revertirá al Ayuntamiento. Mientras tanto, las arcas municipales recibirán un canon mínimo de 400.000 euros anuales, con una subida acumulativa del 2% cada ejercicio.

La intención municipal es que el antiguo Auditorio de la Cartuja deje atrás su condición de espacio abierto y pueda acoger durante todo el año diversos espectáculos.

El recinto tendría así una nueva vida como equipamiento multiusos, más de tres décadas después de su construcción para la Exposición Universal de 1992.

Pero la historia del Auditorio Rocío Jurado demuestra que la promesa de convertirlo en un gran recinto estable para la ciudad no es nueva.

De la Expo 92 a Rocío Jurado

El edificio, diseñado por el arquitecto Eleuterio Población, fue concebido para la Exposición Universal de Sevilla de 1992.

La idea inicial dista bastante del recinto que ahora proyecta el Ayuntamiento: era un auditorio al aire libre, integrado en una colina natural que servía para configurar parte del graderío.

El escenario, de unos 3.000 metros cuadrados, estaba diseñado para grandes espectáculos y disponía de un foso para una orquesta de hasta 120 músicos. El graderío contaba originalmente con unos 4.000 asientos.

La Expo convirtió aquel espacio en uno de los escenarios culturales de referencia de la Cartuja. Terminado el evento, sin embargo, el recinto no pasó inmediatamente a manos del Ayuntamiento.

La propiedad quedó vinculada a Agesa, la sociedad estatal encargada de la gestión de los activos de la Exposición Universal. Y ahí aparece el primer capítulo de la explotación privada del Auditorio.

En 2002, Agesa cedió la gestión del recinto a TCM Audiovisión, que comenzó a explotar el recinto.

El cambio llegó en 2006. El Ayuntamiento de Sevilla pasó a ser propietario del Auditorio, incorporándolo a su patrimonio municipal.

Fue también entonces cuando el recinto adoptó el nombre con el que hoy lo conoce la ciudad, en homenaje a la artista que había estado estrechamente vinculada al espacio y que había fallecido aquel mismo año, la cantaora de copla Rocío Jurado.

La llegada del auditorio a manos del Ayuntamiento demostró, sin embargo, que hacerse con la propiedad no significaba tener resuelto su futuro.

Hubo proyectos para reformarlo, adaptarlo y darle nuevos usos. En la documentación municipal de aquellos constan planteamientos para intervenir sobre el edificio y vincularlo a la actividad cultural municipal. Sin embargo, ninguno terminó convirtiéndose en la solución definitiva para el recinto.

Mientras tanto, la explotación continuaba en manos de TCM Audiovisión.

Un alquiler en conflicto

La relación entre el Ayuntamiento y la empresa gestora acabaría deteriorándose. En 2020, la Junta de Gobierno Local inició el procedimiento para extinguir el contrato de arrendamiento suscrito con TCM Visión Audio por el inmueble.

El expediente municipal recogía impagos y reclamaba a la empresa cantidades pendientes. También rechazaba una cesión del contrato a otra sociedad.

El conflicto se prolongó durante los siguientes años. En julio de 2022, el Ayuntamiento aprobó finalmente la extinción del contrato de arrendamiento y ordenó el desalojo. Para aquel entonces, la deuda reclamada por el Consistorio estaba en 1,47 millones de euros.

La salida de la empresa no supuso, sin embargo, la inmediata recuperación del Auditorio como gran espacio cultural de Sevilla, ya que el recinto terminó cerrado y sin una explotación estable.

La cubierta que nunca llegó

El gran problema del Auditorio estaba identificado desde hacía años: su condición de recinto al aire libre limitaba su funcionamiento y lo hacía especialmente dependiente de las condiciones meteorológicas.

La solución de cubrirlo apareció en diferentes momentos como la vía para convertirlo en un espacio capaz de funcionar durante todo el año.

En 2019, cuando TCM todavía estaba vinculada a la explotación, llegó a plantearse un proyecto para cubrir el Auditorio con una inversión superior a los 30 millones de euros. La propuesta no llegó a materializarse.

Después llegarían los problemas entre la empresa y el Ayuntamiento, la extinción del contrato y el cierre del recinto. El edificio quedaría así atrapado en una sucesión de proyectos que no llegaban.

La situación alcanzó a un punto especialmente delicado en 2024, cuando el Auditorio sufrió un incendio que provocó daños en sus instalaciones. En 2025, además, se registraron varios incendios en su entorno y el estado de abandono volvió a situar el edificio en el centro del debate político y ciudadano.

Para entonces, el Auditorio llevaba ya años sin actividad estable. El Ayuntamiento mantenía servicios de seguridad mientras preparaba una nueva fórmula para licitar su explotación.

Sanz vuelve a apostar por una concesión

El Gobierno de José Luis Sanz comenzó a preparar en 2025 una nueva fórmula para recuperar el recinto.

En septiembre de ese año, encargó a la Gerencia de Urbanismo los trabajos necesarios para preparar la futura licitación de una concesión administrativa.

El siguiente paso llegó en abril de 2026, cuando el Ayuntamiento admitió a trámite la iniciativa presentada por Provenue Gestión Instalaciones y Eventos y Grupo Rusvel para transformar el recinto y su plaza de acceso en un espacio cubierto y multiusos.

Ahora, con la aprobación del anteproyecto y los pliegos, Sevilla promete contar con "el recinto cubierto más grande del sur de España".