Vista nocturna de la Giralda desde las cubiertas de la Catedral.

Vista nocturna de la Giralda desde las cubiertas de la Catedral. Catedral de Sevilla.

Sevilla

Protocolos especiales, vigilancia 24h y "documentos vivos": el escudo de los monumentos de Sevilla ante un incendio

Se cumple un año del incendio que dañó la capilla de la Asunción de la Mezquita de Córdoba.

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Julia Senra
Publicada

Hace justo un año, la noticia de que se había generado un incendio en la Mezquita de Córdoba protagonizaba medios de comunicación y conversaciones cotidianas.

Irremediablemente, a todo el mundo le vino a la cabeza el fuego que arrasó la catedral de Notre-Dame, que redujo a cenizas gran parte del templo y conmocionó a toda la sociedad.

Finalmente, la Policía Científica demostró que las llamas en la mezquita cordobesa tuvieron su origen en un fallo técnico que se dio en un cuadro de luces ubicado en un cuarto para almacenar productos de limpieza.

El fuego afectó a la cubierta de madera de la capilla de la Asunción, que quedó prácticamente derruida, y a otras dos salas anexas. Sin embargo, en estos dos puntos los daños fueron menores.

365 días después, hay quien se pregunta qué pasaría si el fuego llegase a algunos de los edificios más emblemáticos de Sevilla como pueden ser el Real Alcázar, la Torre del Oro, el Archivo de Indias, la Casa Consistorial o la Catedral.

Fuentes municipales señalan a este medio que para cada uno de estos enclaves existen protocolos de actuación específicos.

Es decir, los bomberos cuentan con planos y registros de lo que hay en todos estos espacios para saber cómo actuar. Eso sí, siempre priorizando poner a salvo las vidas humanas antes que cualquier obra de arte.

Catedral de Sevilla

En el caso de la Catedral de Sevilla, esta cuenta con una característica que, según fuentes de la institución, la diferencia a la hora de registrarse un incendio.

Y es que la estructura es mayoritariamente pétrea y carece de cubiertas de madera, una circunstancia que reduce las posibilidades de propagación de las llamas en comparación con el caso de la Mezquita de Córdoba, donde el fuego fue mayor por contar con parte de su estructura de madera.

En lo que respecta a medidas de seguridad, el templo hispalense cuenta con sistemas de detección precoz de incendios, detectores, barreras ópticas de humos y otros dispositivos instalados conforme a la normativa vigente.

Todos ellos adaptados a las características del monumento.

Dichos sistemas se complementan con tecnologías de supervisión que facilitan una respuesta inmediata ante cualquier incidencia.

Además, todo el personal de la Catedral recibe periódicamente cursos y participa en simulacros conforme a los procedimientos previstos en el Plan de Autoprotección y en el Plan de Salvaguarda de Bienes Culturales.

Asimismo, al igual que pasa con el resto de espacios emblemáticos, los bomberos municipales realizan formaciones específicas para conocer los puntos débiles de estas estancias y cuáles son las obras de mayor valor.

Desde 2016, la institución colabora con el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento del Ayuntamiento de Sevilla, celebrando jornadas que incluyen visitas técnicas, auditorías y ejercicios prácticos.

El Real Alcázar y el Teatro de la Maestranza

Como no podía ser de otra forma, el Real Alcázar de Sevilla también cuenta con su propia ruta de actuación en caso de incendio.

Para proteger este espacio colaboran el Gobierno local y el central puesto que la propiedad es compartida entre ambas instituciones.

En una entrevista a la agencia de noticias Europa Press el pasado mes de agosto, la directora general del monumento, Ana Jauregui, explicaba cómo se protegía el palacio, que acoge a diario entre 5.000 y 7.000 visitantes.

De manera periódica se revisan espacios de almacenamiento para confirmar que no hay ningún fallo como el que acabó incendiando la Mezquita de Córdoba.

Además, las dependencias del enclave están constantemente vigiladas a través del centro de control y sistemas de alarmas.

Asimismo, el personal encargado de la seguridad del Alcázar cuenta con un "documento vivo" en el que se va actualizando el estado del monumento: si llegan o se van obras o cualquier novedad en los accesos, entre otros.

Desde el Ayuntamiento de Sevilla señalan, además, que los bomberos municipales conocen cuál es el valor de las obras que se encuentran dentro de cada espacio para así actuar dependiendo del mismo.

Los efectivos también deben conocer las dimensiones de cada uno de estos objetos para determinar si es posible evacuarlos a través de los accesos disponibles.

Además de en estos espacios emblemáticos, los empleados municipales realizan simulacros y atienden protocolos de otros lugares como el Teatro de la Maestranza.

En este caso, además de conocer las piezas artísticas, estudian la maquinaria existente en cada una de las estancias para planificar su evacuación en caso de emergencia.