Imagen de Dani.

Imagen de Dani. Cedida.

Sevilla

Daniel, el niño de 13 años y primer español en entrar en la primera división del Tetris: ya es campeón nacional

El joven, natural de Sevilla, entrena tres horas al día y ya se prepara para su próximo reto.

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Hace apenas unos meses, Dani era un adolescente más de Sevilla que compaginaba los estudios y los ratos con amigos con alguna partida ocasional al Tetris.

Hoy, con solo 13 años, es el primer español y el jugador más joven en alcanzar la Primera División de este juego.

Un ascenso meteórico que lo ha llevado a derrotar al campeón estadounidense, batir un récord nacional y situarse entre las grandes promesas de un videojuego que, casi cuatro décadas después de su nacimiento, sigue escribiendo historias extraordinarias.

Todo cambió a finales de 2024 cuando su padre, Nando, le contó que un joven había conseguido llegar hasta un punto del pasatiempos al que no se había accedido nunca. Y esta historia despertó la curiosidad de ambos.

Su padre lo animó a probar suerte y el sevillano encontró mucho más que un entretenimiento: descubrió una competición en la que el talento, la velocidad y la sangre fría marcan la diferencia.

Lo que vino después fue un progreso difícil de creer.

En muy poco tiempo, Dani comenzó a escalar posiciones hasta convencer a sus padres para que lo llevaran a disputar el torneo de la CTWC Ibérica 2025, celebrado en Ciudad Real.

Allí se reunían algunos de los mejores jugadores del mundo, entre ellos Le, un reconocido de la Primera División de Estados Unidos, un joven veinteañero que partía como uno de los grandes favoritos.

Nadie esperaba tanto de este niño sevillano. Y es que Daniel -que compite bajo el nombre de Lokenze- fue superando ronda tras ronda con una naturalidad sorprendente hasta plantarse en la gran final frente al estadounidense.

La partida, que se prolongó durante aproximadamente una hora -muy por encima de los 40 minutos que suele durar un enfrentamiento habitual-, terminó con un desenlace inesperado: el Le cayó derrotado por un adolescente de 13 años.

La clave es la técnica

Una de las características que destacan de su forma de jugar es el tipo de técnica que utiliza.

En el Tetris existen varios estilos de juego. El más tradicional es el Dash, basado en mantener pulsado el mando; el Tapping, que consiste en presionar el botón a gran velocidad con un dedo; y el Rolling, por el que apuesta Dani.

Introducida en 2021, revolucionó por completo este deporte electrónico.

En lugar de pulsar directamente el botón, el jugador golpea la parte inferior del mando -que se apoya en su pie- con los dedos de la otra mano, generando una vibración que permite realizar entre 20 y 30 pulsaciones por segundo. "Es parecido a tocar unas castañuelas", cuenta el protagonista a EL ESPAÑOL de Sevilla.

Una innovación que cambió las reglas del juego y abrió la puerta a puntuaciones antes impensables.

Los resultados hablan por sí solos.

Durante su participación en el Mangafest, estableció un nuevo récord en la península ibérica al alcanzar 2,6 millones de puntos en apenas 17 minutos.

Además, terminó entre los 16 mejores jugadores del CTM Masters, un torneo que se celebra cada mes y donde participan los mejores de los últimos 30 días.

Entre sus logros destaca además el de alzarse como el primer español y el competidor más joven en acceder a la Primera División, donde las partidas pueden prolongarse durante hora y media.

Detrás de esos triunfos hay mucha preparación.

Daniel entrena alrededor de tres horas diarias frente a la consola, una rutina que compagina con otra de sus grandes pasiones: el kárate. Una combinación poco habitual que le ayuda a trabajar tanto la rapidez de reflejos como la disciplina y la concentración que exige la competición.

Sin embargo, para él el mayor desafío no está en mover piezas a velocidades imposibles. "Lo más difícil es controlar los nervios durante toda la partida", explica a este medio. Mantener la concentración y soportar la presión durante encuentros es, asegura, la verdadera batalla.

Su vida fuera del Tetris

Fuera de la pantalla, Daniel tampoco pasa desapercibido. El próximo curso comenzará tercero de ESO. Tiene un coeficiente intelectual de 138 y ha sido seleccionado entre los 50 alumnos andaluces con altas capacidades que cada sábado reciben formación especializada en Matemáticas en la Universidad de Sevilla.

Y cuando no está resolviendo problemas, entrenando o encajando piezas de colores a una velocidad de infarto, hay otra debilidad que ocupa buena parte de su tiempo: los gatos negros, sus animales favoritos.

Mientras muchos adolescentes esperan con ganas las vacaciones de verano, Daniel ya mira al siguiente reto.

Su próximo gran objetivo será el CTWC Ibérica 2026, donde volverá a enfrentarse a algunos de los mejores jugadores del panorama internacional. A juzgar por la velocidad con la que ha roto todos los pronósticos hasta ahora, nadie se atreve ya a poner límites a lo que puede conseguir.