El Cenador de Carlos V del Real Alcázar, en foto de archivo.

El Cenador de Carlos V del Real Alcázar, en foto de archivo. Rocío Ruiz EP

Sevilla

Sevilla impulsa la restauración del Cenador de Carlos V en el Alcázar pese a detectar daños ocultos en su estructura

La intervención tiene como objetivo recuperar este singular lugar coincidiendo con la celebración del 500 aniversario de la boda entre Carlos V e Isabel de Portugal.

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El Real Alcázar de Sevilla afronta actualmente la restauración integral del Cenador de Carlos V, con una actuación municipal del Ayuntamiento de Sevilla que tiene como objetivo principal recuperar uno de los edificios más singulares del conjunto arquitectónico de la capital hispalense.

Las obras, que cuentan con una inversión superior a 1.600.000 euros destinado a la restauración del edificio y que dieron comienzo el pasado marzo, han revelado importantes patologías estructurales que no eran visibles antes del desmontaje de la cubierta y que obligarán a ampliar el alcance de la intervención.

Los problemas más importantes que se han encontrado hasta ahora los encargados de la realización de la obra, se concentran en la galería perimetral, donde años de filtraciones junto a la escasa ventilación de la madera han provocado procesos de pudrición con una importante pérdida de resistencia en las vigas y otros elementos estructurales.

Según los técnicos, estas deficiencias permanecían ocultas y solo han podido detectarse tras el desmontaje pieza por pieza de la estructura.

Pese a que la previsión inicial situaba el final de la restauración en mayo de 2027, el hallazgo de estos problemas estructurales hace prever una ampliación del plazo de ejecución de alrededor de dos meses, aunque la duración definitiva dependerá del resultado de las inspecciones que aún continúan en distintas zonas del edificio.

Este miércoles, el alcalde de Sevilla y presidente del Patronato del Real Alcázar, José Luis Sanz, ha visitado el estado de las obras de restauración, en las que ha informado de los avances y de una serie de problemas que se han detectado y que permanecían ocultos en su estructura.

Pese a que las obras se encuentran tan solo en su primera fase, centradas en el desmontaje de las cubiertas y en el análisis del estado del inmueble, esto ha permitido comprobar a los técnicos que los daños eran mucho más extensos de lo que reflejaban los estudios iniciales.

Esto ha conllevado que las obras, que en un principio iban a limitarse a una parte de la cubierta, tendrán finalmente que extenderse a todo el conjunto para garantizar la estabilidad del inmueble.

Además de consolidar el edificio, los trabajos incluyen la restauración de yeserías, restos de pintura mural, revestimientos cerámicos, pavimentos y columnas de mármol, siguiendo criterios de conservación patrimonial que priorizan la recuperación de los materiales originales.

Aniversario de la boda de Carlos V

La actuación coincide con una fecha significativa para el monumento, puesto que en 2026 se conmemora el 500 aniversario de la boda del emperador Carlos V e Isabel de Portugal, celebrada en el Real Alcázar de Sevilla.

Con la intención de conmemorar aquel acontecimiento histórico se proyectó el Cenador de Carlos V, "un edificio excepcional que combina arquitectura renacentista, tradición mudéjar y jardín histórico, convirtiéndose en una de las construcciones más singulares del patrimonio sevillano", según ha concretado el consistorio en una nota de prensa.

Durante su intervención, Sanz ha señalado que "no podíamos dejar pasar esta efeméride sin poner en marcha una actuación que llevaba demasiado tiempo esperando. Nuestro compromiso con el patrimonio no consiste en conservar lo que está en buen estado; consiste, sobre todo, en actuar aunque las intervenciones sean complejas, largas y técnicamente muy exigentes", explicó.

Ligado a la conservación del patrimonio

El primer edil defendió realizar este tipo de intervenciones, que supongan una conservación del patrimonio histórico de la ciudad, pese a la complejidad técnica que supone y a la inversión realizada por el consistorio.

El objetivo de este tipo de intervenciones, según señala Sanz, es la de que las próximas generaciones puedan conservar este patrimonio de la capital y que este edificio permanezca en pie dentro de uno o dos siglos, según ha señalado.

"Restaurar patrimonio muchas veces significa intervenir donde casi nadie lo ve, reforzar estructuras, estudiar cada pieza y tomar decisiones muy complejas para garantizar que estos monumentos puedan seguir en pie dentro de cien o doscientos años", afirmó.

Respecto a una actualización del calendario de las obras, más allá de avanzar que detectar estos daños ocultos puede suponer un retraso de alrededor de dos meses en las obras, tampoco ha descartado que puedan encontrarse nuevos obstáculos a medida que avancen las obras, que supongan un mayor tiempo de cara a su finalización.