Arancha Manzanares, directora de la Escuela Politécnica Superior de la CEU Fernando III.

Arancha Manzanares, directora de la Escuela Politécnica Superior de la CEU Fernando III. CEU Fernando III

Sevilla

Arancha Manzanares, directora de la Escuela Politécnica Superior de la CEU Fernando III: "En Ingeniería hay cero paro"

Manzanares defiende un modelo educativo que combine innovación, empleabilidad y valores.

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La irrupción de la inteligencia artificial y la transformación digital están redefiniendo el mercado laboral a una velocidad sin precedentes. En ese contexto, las disciplinas STEM se consolidan como una de las grandes apuestas formativas del presente y del futuro.

La directora de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad CEU Fernando III, Arancha Manzanares, analiza en esta entrevista por qué la ingeniería, la tecnología y las matemáticas se han convertido en pilares estratégicos para el desarrollo económico y social.

Más allá de la formación técnica, Manzanares defiende un modelo educativo que combine innovación, empleabilidad y valores, en un escenario donde la tecnología ya no puede entenderse sin su impacto humano.

En un momento en el que muchas profesiones están cambiando a grandísima velocidad, ¿por qué las disciplinas STEM (Science, Technology, Enginer y Maths) se han convertido en una apuesta tan estratégica?

Porque el futuro ahora mismo está claramente enfocado en torno a la Inteligencia Artificial, y la IA es algorítmica y tecnología, y, a su vez, la tecnología lleva detrás asignaturas STEM.

Todos los programas informáticos, todos los modelos matemáticos, se basan en matemáticas, en física, en ingeniería industrial, en ingeniería informática, en ingeniería de telecomunicaciones... Por eso es necesario fomentar las vocaciones STEM, porque la tecnología y el futuro, que ahora mismo está revolucionándose de una manera exponencial, como en su momento fue la máquina de vapor o la revolución industrial, requieren de una mano de obra, por decirlo así, que son mentes matemáticas, pensantes y STEM.

Se habla de tecnología y ciencia, pero no de la dimensión humana. Entonces, ¿cómo se consigue formar a un ingeniero o tecnólogo sin perder de vista este impacto social que puede tener su trabajo?

Dándole una formación fundamental en valores, que es lo que hacemos en la Universidad CEU Fernando III; informando a la gente de manera integral, no solamente en los aspectos tecnológicos y en las materias disciplinares, sino también en otro tipo de formación, como valores humanísticos.

Todo ello para contextualizar el entorno, porque, al final, lo importante de la tecnología son los datos, y estos se dan desde el punto de vista de la formación que tenga cada uno. Nosotros pretendemos que nuestros alumnos salgan egresados con una formación integral en todo tipo de materias, y eso impactará directamente en el valor de los datos, así como en la calidad y en la forma de los mismos.

¿Qué riesgo existe cuando se forman profesionales muy competentes técnicamente pero sin reflexión ética?

Es que realmente hay una cierta confusión, porque la Inteligencia Artificial es muy antigua, los algoritmos genéticos llevan desde 1960 desarrollándose. El boom no ha venido por la informática, ha venido porque ahora se tiene acceso a los datos. ¿Y por qué se tiene acceso a los datos? Porque hay capacidad computacional, porque ahora hay muchísimas más capacidades, servidores de la nube y computación cuántica.

Por tanto, la cuestión de fondo está en los datos y en cómo se introducen y estructuran. La ciudadanía puede disponer de herramientas que permitan avanzar más rápido o más lento, pero la base de todo reside en cómo se han incorporado esos datos. En consecuencia, no es tan importante la formación de los tecnólogos como garantizar que disponemos de un data lake que refleje y responda a la sociedad que tenemos.

Si le tuviera que explicar a un estudiante de bachillerato qué puede aportar un ingeniero en telecomunicaciones, ¿qué le diría?

Un ingeniero en telecomunicaciones lo aporta absolutamente todo, porque las telecomunicaciones, como su propio nombre indica, es cómo nos comunicamos con el entorno. Y ahora mismo hay un boom, que todavía está un poco verde, pero que va a crecer muchísimo más en Internet of Things (Internet de las Cosas), que es hablar con las infraestructuras, hablar con la lavadora, con la secadora, con el río para ver cómo viene una riada de agua, con las carreteras para ver si hay tráfico o no tráfico, con tu coche para decirle que te lleve o que te traiga, con tus botines para ver si estás corriendo mucho o poco...

En general, todo lo que sea comunicarse con el entorno son comunicaciones, y eso lo tienen que hacer los ingenieros de telecomunicaciones. Por tanto, estamos en un momento importantísimo, porque sin telecomunicaciones, sin sensores, no sirve para nada la Inteligencia Artificial, porque por mucho que programes, si no hay algo físico con lo que te conectes.

El Internet de las Cosas es un término en desconocimiento para la mayor parte de la población. ¿Cómo se explica?

Es muy fácil: cuando cualquiera habla con Siri y le dice... "Hola, Siri. Haz algo". El hecho de que Siri entienda es porque previamente ha habido muchos ingenieros con una base de datos de tipos de voz en la que han analizado qué tipo de voces puede haber con un sistema estadístico de cadenas de Markov para interpretar la probabilidad de que saquen esas voces y interpretarlas.

Cuando hablamos de ciudades inteligentes, industria 4.0 o economía digital, ¿qué papel desempeñan los profesionales en telecomunicaciones?

Cuando hablamos de Smart Cities o ciudades inteligentes, hablamos de ciudades donde muchos servicios funcionan de forma automatizada y conectada. Por ejemplo, luces que se encienden cuando pasas y se apagan después, coches que pueden circular de manera autónoma, sistemas que te permiten conocer al instante cuánto consumes de agua, luz o gas, o incluso programar que la calefacción se encienda sola cuando vas camino de casa.

Eso es el Internet de las Cosas aplicado a las ciudades digitales. Es, en el fondo, esa idea de futuro que vemos en las películas de ciencia ficción: dispositivos que interactúan contigo, sistemas automatizados y entornos más inteligentes. Y la realidad es que ya está empezando a pasar y seguirá avanzando.

¿Qué ocurre? Que la parte más complicada no es tanto la tecnología, que ya existe, sino la instalación física de sensores y dispositivos. Ahí siguen siendo necesarios electricistas, técnicos y especialistas en electrónica. Todavía no hay robots que hagan todo ese trabajo por sí solos.

Por eso hacen falta muchísimos profesionales técnicos y de formación profesional para desplegar estas soluciones. El mercado aún se está adaptando a esa demanda. En definitiva, los recursos tecnológicos ya los tenemos; lo que falta es que la industria y el mercado terminen de rodar para implantarlos de forma masiva.

Vuestras formaciones incorporan Inteligencia Artificial, Ciberseguridad e Internet de las Cosas, ¿por qué estas tres disciplinas?

Porque ahora mismo son las áreas más demandadas. La inteligencia artificial no es solo para ingeniería, sino que se aplica a prácticamente cualquier ámbito: empresa, medicina o industria, por eso hay formación específica en distintos niveles y sectores.

La segunda es el IoT, el Internet de las Cosas, que está muy ligado tanto a la ingeniería como a la formación profesional, porque está muy conectado con la parte más práctica y de despliegue tecnológico.

Y la tercera es la ciberseguridad, porque todo este entorno conectado necesita protección. En el momento en que todo está interconectado, cualquier sistema puede ser vulnerable si no está bien asegurado, así que la seguridad es esencial.

En conjunto, estos tres son los grandes pilares tecnológicos actuales y los más demandados en el mercado, algo que se refleja claramente en plataformas como LinkedIn. Irán surgiendo nuevas áreas, como la computación cuántica, en la que empresas como IBM están invirtiendo mucho, tanto en hardware como en la energía necesaria para estos sistemas, pero todavía es algo más a futuro.

¿Cuál es la tasa de empleabilidad?

En ingeniería hay cero paro. Cuando digo esto muchas veces me dicen "¿cómo te atreves a decir eso?". Lo cierto es que yo vengo del mundo de la ingeniería, trabajo en una empresa de ingeniería bastante grande y puedo asegurar que a los ingenieros nos costaba muchísimo trabajo encontrar ingenieros, y la situación continúa así. Hay una empleabilidad total, no vas a encontrar a un ingeniero matemático, tecnológico o informático en paro.

¿Cómo se prepara a los alumnos para que no sean simples usuarios de herramientas de IA?

Poco a poco se está incorporando la forma de trabajar con inteligencia artificial en la docencia. Hace un tiempo, en algunas guías docentes se indicaba que el alumno que utilizara inteligencia artificial obtenía automáticamente un cero.

Ahora eso ha cambiado. Actualmente se indica que el uso de inteligencia artificial debe hacerse de forma coordinada con el profesor, es decir, ya no se prohíbe, sino que se regula y se integra en el proceso formativo.

La razón es que los profesores están enseñando a crear agentes, a trabajar con prompts y a utilizar la inteligencia artificial de manera guiada y consciente por parte del alumno. De este modo, la IA deja de ser una herramienta para copiar y pasa a ser una herramienta más, tan útil como un ordenador, dentro del proceso de aprendizaje.

La CEU Fernando III habla mucho de formar buenos profesionales y grandes personas, ¿esto cómo se materializa?

Se materializa, para empezar, a través de un sistema de tutorización muy importante que tenemos aquí. Todos los grupos, que además son bastante reducidos, cuentan con un tutor que les hace un seguimiento no solo académico, sino también a nivel más personal o vital.

La idea es que no se trata únicamente de formar en conocimientos, sino de acompañar al alumno en su desarrollo integral. Esto está muy ligado a nuestro enfoque en la empleabilidad, ya que muchos profesores provienen del mundo profesional privado, han trabajado en empresas y conocen bien qué requisitos se necesitan para que un alumno sea realmente empleable en todas sus dimensiones.

Si una persona duda entre estudiar una carrera u otra, ¿qué argumento le daría para que eligiera una disciplina tecnológica en la CEU Fernando III?

La tecnología es una apuesta segura porque seguirá siendo clave en todos los sectores, por lo que la empleabilidad en este ámbito es muy alta.

En el CEU esto se refuerza con tres pilares. El primero es la excelencia académica, adaptando continuamente los planes de estudio a lo que demanda el mercado, incorporando nuevas áreas tecnológicas a medida que surgen. El segundo es la formación en valores y el desarrollo integral del alumno como persona. Y el tercero es la empleabilidad, gracias a numerosos acuerdos con grandes empresas tecnológicas que facilitan prácticas y contacto directo con el sector, además de certificaciones adicionales con compañías como Cisco, SAP o ESRI que aumentan el valor profesional del estudiante.