Imagen de Luis Teba con el torero Manuel Escribano.

Imagen de Luis Teba con el torero Manuel Escribano. Cedida.

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Luis Teba, el entrenador que descubrió cuántas pulsaciones tuvo el torero Manuel Escribano tras una cornada

Este doctor en Ciencias del Deporte asegura que los diestros deben tener la misma preparación física que los deportistas de élite.

Más información: ¿Qué es torear? Lo que ha hecho Morante en Sevilla con dos medios toros: ¡Canela en rama, señores!

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Morante de la Puebla y Andrés Roca Rey han sido los protagonistas del mundo del toro en las últimas semanas. Ambos diestros tuvieron que ser evacuados de la Maestranza de Sevilla y hospitalizados tras sufrir sendas cornadas durante las corridas de la Feria de Abril.

Aunque los dos ya han recibido el alta hospitalaria, ahora comienza un proceso "duro" de recuperación. Tras estos dos acontecimientos, vuelve uno de los debates en torno al toreo. ¿Cómo reacciona el cuerpo humano a un traumatismo de este tipo?

Pues bien, un estudio publicado por el entrenador Luis Teba arroja algo de luz al asunto.

130 pulsaciones por minuto. Esta es una de las cifras que registró el pulsómetro que llevaba el torero Manuel Escribano el 13 de abril de 2024 durante una corrida en la Maestranza de Sevilla.

La tarde del sábado de 'Pescaíto' de la Feria de Abril, el matador recibió una cornada por la que tuvo que ser intervenido en la enfermería de la plaza. Después del susto, el sevillano volvió al ruedo 'como si nada'.

Eso sí, con un puñado de puntos en el muslo derecho y una herida de 10 centímetros por asta de toro.

La frecuencia se redujo

La monitorización a la que estaba sometido Escribano reveló un dato de lo más llamativo. Y es que, contra todo pronóstico, el corazón del matador no aumentó el número de pulsaciones sino que lo redujo: la frecuencia cardíaca pasó de 150 pulsaciones a las citadas 130.

Luis Teba, entrenador personal del torero, es quien ha publicado varios informes sobre cómo responde el que es uno de los órganos centrales del cuerpo ante esta situación.

No obstante, advierte: es la primera vez que se monitoriza a un torero durante un traumatismo así, por lo que no se pueden extraer conclusiones generales.

Natural del municipio onubense de La Palma del Condado, lleva cinco años acondicionando físicamente al torero sevillano. Anteriormente ha trabajado con otros matadores como Alberto López Simón y ha monitorizado a otros dos más.

Imagen de Luis Teba y Manuel Escribano durante un entrenamiento.

Imagen de Luis Teba y Manuel Escribano durante un entrenamiento. Cedida.

Teba, que también es profesor de la Universidad de Sevilla (US), lleva toda una vida dedicada a la preparación del torero.

Él mismo cuenta a este medio que fue su padre quien le inculcó las tradiciones españolas.

Es más, antes incluso de acabar los estudios en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en la US el entrenador ya sabía que la Tauromaquia tenía que tener bastante peso en su carrera.

Así, Luis no se lo pensó dos veces cuando un profesor del grado le propuso hacer el Trabajo de Fin de Grado (TFG) sobre el entrenamiento de los toreros.

Como un patinador artístico

Cuestionado sobre cómo es la preparación física de un torero, Teba no tiene dudas: "Igual que la de un deportista de élite". A su parecer, el trabajo de un lidiador "se asemeja al de un patinador artístico".

"La persona está sometida a un esfuerzo importante que no se tiene que notar. El toreo es, además, una cuestión de teatralización, hay que cuidar la estética", relata.

Pero la imagen no es el único motivo por el que los diestros deben entrenarse. También responde a una cuestión de confianza. Según Teba, "ir a la plaza sabiendo que estás preparado ayuda a la autoestima".

La preparación de los matadores de toros no es poca cosa. Estos se someten a intensos entrenamientos que, tal y como el mismo Teba cuenta a EL ESPAÑOL, "se van adaptando dependiendo del trabajo" que realice en la plaza. "Se trabaja mediante esprints, hits, o bicicleta en el aire".

Entre la amalgama de característicasy situaciones que los preparadores físicos deben tener en cuenta a la hora de poner a punto a un torero para el ruedo se encuentra "la intensidad" que el cuerpo permite.

Es por este motivo por el que Teba trabaja con el sistema que ha permitido desvelar -al menos tímidamente- el comportamiento del cuerpo ante una cornada.

Escribano, que "se presta a todo lo que vaya a beneficiar" al mundo del toro sin dejar espacio para los tabúes, entrena con un pulsómetro que va midiendo el número de latidos. Además, torea con este puesto.

Gracias a este dispositivo, el entrenador ha logrado descifrar que "los tentaderos no sirven para la preparación física porque son menos exigentes".

La bajada de la frecuencia cardíaca ya mencionada llamó la atención de toreros y aficionados; sin embargo, al artífice del estudio no le parece lo más reseñable de todo. Que también.

Sin el corazón 'preparado'

Según cuenta, por norma general, el matador suele registrar 180 pulsaciones por minuto cuando está delante de uno de estos animales, mientras que la tarde del 13 de abril, cuando entró a matar al sexto ejemplar, su ritmo cardíaco era únicamente de 140.

Además, el sistema empleado por Teba y Escribano permitió hacer una retrospectiva de lo ocurrido el 13 de abril del 2024.

Tebas subraya el hecho de que "ya vistiéndose, el número de pulsaciones era 127", una cifra que aumentó hasta las 138 en las inmediaciones de la Maestranza.

El entrenador relaciona este incremento con el contexto: el sábado del Pescaíto, el cartel de la tarde y "las ganas de torear".

Durante el paseíllo, el pulsómetro marcó 158 pulsaciones; en el momento de la cornada, 140. Posteriormente, la frecuencia descendió de forma brusca hasta las 130.

Ahora, con las primeras hipótesis ya sobre la mesa, el preparador físico subraya que su ámbito "está aún por explorar" y defiende que "requiere de la participación de diferentes profesionales".