Jiménez Fortes toreando al natural en Sevilla.

Jiménez Fortes toreando al natural en Sevilla. Laces Maestranza

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El toreo de verdad de Fortes en su regreso a Sevilla y la belleza de los 'Santacolomas' de la Quinta

Tres toros tuvieron opciones de triunfo. El Cid dio una vuelta al ruedo y José Garrido falló con la espada.

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Ha llegado un punto en el que en Sevilla la mayoría de las orejas no se corresponde con la magnitud de la faena.

Cierto es que hay tres equipos de palcos presidenciales y que cada uno mantiene su criterio, pero ha habido tardes de toreo caro que no ha sido premiado, como la de hoy de Saúl Jiménez Fortes o la del otro día de Diego Urdiales.

El caso es que da igual porque lo que se recuerda de verdad es la faena y no el premio en sí.

Dicho esto, es difícil que muchos de los aficionados, que casi han llenado este sábado de feria los tendidos maestrantes, olviden los muletazos de enjundia que le ha propinado el malagueño a ese cárdeno quinto.

Era una tarde de regresos. Fortes lo hacía diez años después, que se dice pronto, de la última vez que hizo el paseíllo en la Maestranza y la Quinta volvía después de la ausencia del pasado año tras el encontronazo que tuvo con la empresa Pagés.

Y lo ha hecho de forma impecable en cuanto a presentación en la nueva era de Garzón.

A cada cual con más bonita lámina, sin sobrarle ni faltarle ni un kilo, de perfectas hechuras propicias para embestir... Y lo hicieron tres con su sangre de 'Santa Coloma', tan poco visto en las ferias.

Ese quinto salió sin fijeza en los primeros tercios, pero rompió a embestir con claridad cuando Fortes le abrió faena directamente con las dos rodillas en tierra para ligarle con mucho aplomo la primera tanda de derechazos que abrió un trasteo delicioso, pero lleno de altibajos, que le impidieron cortar esa oreja.

Eso sí, hubo momentos cumbres al natural de mucha verdad y pureza llevando al percal hasta el final de la cadera demostrando que está de vuelta en las grandes ferias, a veces huérfanas de un toreo tan puro.

A mitad de la faena sonó la música y llegó un mayor ajuste y temple, mucho temple, en cada muletazo. Rubricó su obra con una estocada casi entera.

Manuel Jesús 'El Cid' torea al natural en Sevilla.

Manuel Jesús 'El Cid' torea al natural en Sevilla. Laces Maestranza

El otro toro potable cayó en manos de El Cid, quien sigue teniendo esa suerte en los sorteos. Ese cuarto, de nombre 'Galguero', salió repitiendo y empleándose en el capote del torero de Salteras.

El principio, con algunos muletazos más vistosos, vaticinó una faena que después no llegó a consolidarse porque El Cid no llegó a confiarse ni a apostar por el animal de verdad. Por tanto, no pudo aprovechar la clase y el temple que ese 'Galguero' le estaba intentando transmitir.

El primero de José Garrido sí tuvo movilidad, que aprovechó en el vistoso recibo con el capote con el que le abrió los caminos. Tuvo suerte su banderillero Juan Luis Moreno porque lo enganchó de manera muy fea por la barriga sin consecuencias.

El animal fue muy noble y repetidor ante la ambiciosa muleta de Garrido, que impuso con autoridad y aplomo, pero la espada se atravesó y la faena acabó desdibujada.

José Garrido lancea con la capa a un toro en Sevilla.

José Garrido lancea con la capa a un toro en Sevilla. Laces Maestranza

El sexto fue el más desagradable de la tarde y solo pudo justificarse. Al igual que los dos primeros, que también tuvieron calidad, pero muy poco fondo.

La tarde comenzó con un minuto de silencio porque el campo bravo está de luto por las muertes de Alfonso Vázquez, mayoral de Fuenteymbro, y de Santiago Barrero, ganadero del hierro de Toros de San Román, que ha fallecido tras ser corneado por un toro durante las fiestas de San Marcos en Beas de Segura. Descansen en paz.