El CEO de Social Energy, Juan Luis Cabeza (centro) con el equipo del Betis femenino, al que patrocina la empresa. Web de Social Energy.
"He puesto 4 reclamaciones y no responden": los clientes de Social Energy se agolpan para exigir hasta 10.000€ de vuelta
OCU y Facua toman nota de quejas disparadas este año: por ahora hay 70 reclamaciones que nadie duda que aumentarán.
Más información: La caída de Juan Luis Cabeza y Social Energy, la empresa 'ejemplar' de paneles solares que patrocinaba al Betis femenino
"Solicito la devolución íntegra de 9.100 euros", expone ante la OCU uno de los clientes afectados por Social Energy, otrora empresa sevillana 'ejemplar' de paneles solares de autoconsumo, con un crecimiento pocas veces visto y ahora sumida en el infierno del concurso de acreedores.
Toda una caída en desgracia que deja en la estacada a decenas de clientes que habían formalizado quejas ante organizaciones de consumidores por retrasos en la instalación o directamente incumplimiento de la misma, pese a haber abonado íntegramente la factura.
En algunos casos, esos recibos ascendían hasta los 10.000 euros.
Son cantidades que reclaman de vuelta. Y cada vez lo hacen más afectados. Desde OCU y Facua apuntan a EL ESPAÑOL que el número de reclamaciones que registran, en total unas 70, seguramente crezca en próximas semanas, porque todo se ha precipitado.
Sobre todo una vez conocida la entrada en concurso de la compañía, que prometía traer "la revolución solar" y que hace apenas un año presumía de había sido reconocida por la Unión Europea de Empresas Fotovoltaicas (UEDP) como “la mejor empresa instaladora de España”.
Logros situados a un abismo de la descripción de la empresa que hacen ahora los afectados.
Boom de reclamaciones
"He intentado ponerme en contacto con vosotros por diferentes vías: teléfono, whatsapp, email, linkedin... y es imposible. He puesto unas 4 reclamaciones y no me responden", explica uno de los afectados a la OCU esta misma semana.
Se trata de un cliente que pide el reembolso de las mensualidades abonadas por un servicio de mantenimiento que asegura no haber recibido. Ha pagado todo el 2025 y, cuenta, sigue sin producirse visita del técnico, que se ha programado este año hasta en tres ocasiones sin que llegara a presentarse.
Es uno de los tres nuevos casos que se han denunciado ante la organización esta semana, una vez conocido que Social Energy entraba en concurso.
Otro afectado solicita estos días un reembolso de 7.200 euros abonados por la instalación de un sistema fotovoltaico en su domicilio que no se ha realizado.
Al comprobar que habían transcurrido los 35 días hábiles que se estipuló en el contrato para que las placas estuvieran en su casa y funcionando, y que además la empresa no ofrecía "una solución satisfactoria", envió dos burofaxes.
El primero quedó sin respuesta; en el segundo comunicó la resolución del contrato por incumplimiento y exigió el reembolso íntegro en siete días que corren ahora.
Además, sostiene que Social Energy le ha generado otro perjuicio económico al no cumplir, como se comprometió "por escrito" a facilitar la documentación necesaria para la aplicación de deducción en el IRPF antes del 31 de diciembre de 2025.
No es el afectado que más reembolso demanda; algunos clientes exigen que se les devuelvan facturas que rozan los 10.000 euros por instalaciones no realizadas o inacabadas.
Otros sostienen que no han recibido documentación obligatoria y alguno incluso afirma que "representantes de la empresa" le ofrecieron por WhatsApp certificados y documentación de una instalación no realizada "para que pudiera beneficiarme de deducciones fiscales en el IRPF".
"Conservo estos mensajes", advierte.
Aluvión
Las quejas se han disparado sobre todo desde el arranque de este año, dando pistas de que Social Energy atravesaba dificultades.
En OCU, por ejemplo, suman 40 reclamaciones desde enero; en 2025 recibieron 19. Mientras, Facua, que ya acumula diez quejas, se prepara para asistir a más afectados que se teme lleguen una vez ha saltado la noticia de que la situación de la empresa ha llegado a los juzgados.
Todo esto mientras el teléfono de contacto de la compañía parece colapsado durante esta semana y sus responsables, especialmente su otrora mediático CEO, Juan Luis Cabeza, guardan un sepulcral silencio.
Para todos aquellos clientes con procesos de reclamación en curso, se abre ahora otra incertidumbre: saber qué ocurrirá con la compañía.
Es pronto aún para saber si el proceso de concurso en el que se halla sumida acabará en liquidación, y por tanto quiebra, o si aparecerá alguna oferta dispuesta a salvar el negocio, que tiene su sede en Alcalá de Guadaíra.
Lo que parece seguro es que la revolución que anunciaba la empresa no ha sido finalmente solar, sino de descontento entre un considerable número de clientes.