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Inmigración, vivienda y fluctuación: lo que hay detrás del incremento de la población en Sevilla

La ciudad hispalense ha superado por primera vez en 13 años la barrera de los 700.000 habitantes.

Más información: La población de Sevilla, estancada desde hace diez años, abandona la capital y se marcha a pueblos cercanos

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Más de 11.000 nuevos habitantes ha sumado Sevilla en 2025. O al menos esto es lo que se desprende de los datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística.

Un incremento que se ha celebrado en la ciudad. Y es que, según el Ayuntamiento, por primera vez en 13 años el número de empadronados en la hispalense supera los 700.000. Un total de 700.324 para ser exactos.

Este aumento se debería al número de inmigrantes llegados a la capital, el desarrollo urbanístico y la fluctuación por la que se caracteriza la población de la ciudad.

En cuanto se supo que Sevilla había rebasado esta barrera invisible, la pregunta no tardó en aflorar. ¿Se ha convertido en la cuarta ciudad por delante de Zaragoza?

Pues bien, aunque al principio se creyó que sí, la realidad es que, después de la publicación de los datos zaragozanos, las esperanzas se han desbanecido.

Aunque por poco, la capital aragonesa sigue superando a la andaluza con 701.299 habitantes.

No obstante, hay que destacar un hecho llamativo, positivo y objetivo a partes iguales. Sevilla ha crecido mucho más que Zaragoza en el último año. El censo aragonés ha aumentado únicamente en 2.292.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Rubén Ibán Díaz, profesor del departamento de Geografía Humana de la Universidad de Sevilla (US) explica a este medio que el crecimiento de la capital hispalense "lleva años fluctuando", lo que hace que se den este tipo de picos.

En términos negativos, una de las últimas caídas tuvo lugar tras la crisis del 2008. Otra de ellas se dio en los momentos posteriores a la pandemia de la Covid-19. Ahora parece que la dinámica actual es más positiva, algo que los datos avalan.

'Carrera' con Zaragoza

Desde hace años, Sevilla se encuentra en una 'carrera' por ver quién es la cuarta ciudad de España.

Actualmente, este título lo ostenta Zaragoza, adelantada únicamente por Valencia, Barcelona y Madrid, que están en la tercera, segunda y primera posición respectivamente (como era de esperar).

No obstante, Ibán sostiene que el crecimiento de la hispalense es "más equiparable al de Málaga" -en quinta posición- que al de su 'oponente'.

Los motivos de esto, según el experto, son que "la población de Sevilla ha estado estancada durante unos 35 años, algo que no ha pasado en Zaragoza, que ha tenido un crecimiento constante".

Además, esta última ciudad, al igual que la capital de la Costa del Sol, tiene un modelo económico que "puede resultar más atractivo" y que "ayuda a crecer". "Son ciudades más digitalizadas".

Aumento de americanos

Sin embargo, todas las urbes mencionadas tienen una característica en común: la razón de su crecimiento "es la inmigración". "Las ciudades no están aumentando gracias a la población española, sino a la extranjera".

En este sentido, el profesor relata cuál es el perfil del extranjero que decide asentarse en Sevilla.

Para empezar, hay que diferenciar dos tipos de migraciones. La primera es la que responde a una cuestión laboral y la segunda al estilo de vida.

Quienes llegan a la capital de Andalucía para trabajar son, en su mayoría, provenientes de países de Latinoamérica. Estos se asientan en barrios más periféricos y se dedican a sectores poco cualificados como el de la hostelería.

Al otro lado se encuentran aquellos extranjeros que llegan atraídos por la forma en la que se vive en Sevilla. Aquí destacan los italianos, ingleses y americanos. Además, Rubén Ibán subraya que la presencia de estos últimos ha aumentado en los últimos años.

Otro motivo del crecimiento de la población sería, según el Ayuntamiento de Sevilla, la institución hispalense que dio a conocer la noticia de la suma de los 11.000 habitantes, "la puesta en marcha de desarrollos urbanísticos y la gestión de la ciudad".

Y es que fuentes municipales relatan que la urbe estaba viviendo una "parálisis urbanística", sobre todo en materia de vivienda, que se habría visto frenada tras el arranque de determinados proyectos.