Imagen de la patrulla ciudadana.

Imagen de la patrulla ciudadana. Patrulla ciudadana. El Cerezo.

Sevilla

La hazaña de unos vecinos de Sevilla para echar a los 'gorrillas': desde patrullar las calles hasta convocar una manifestación

Los habitantes de El Cerezo denuncian que los sin techo son los responsables de la "inseguridad y suciedad" de la zona.

Más información: La Policía Nacional detiene a tres personas e identifica a 100 en una redada en El Cerezo

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Infinidad de veces se ha citado el refrán 'después de la tormenta llega la calma'. Una frase de la que los vecinos de El Cerezo se pueden apropiar. Al menos por ahora.

Estos días, en las calles del barrio se respira tranquilidad, orden y limpieza. Se disfruta de un café al sol sin la compañía indeseada de los restos de un botellón. Pero no siempre ha sido así.

Esta zona de la capital andaluza, en el distrito de la Macarena, ha acaparado durante los últimos días toda la atención. ¿El motivo? Sus habitantes se han organizado para patrullar sus propias calles y así echar a los 'gorrillas'.

Tal y como cuentan los afectados, estos últimos están provocando una ola de "inseguridad creciente" y "son los responsables de la suciedad" que hay en gran parte de las inmediaciones.

La situación ha hecho que las diferentes instituciones refuercen los servicios. Sin ir más lejos, el pasado miércoles, la Policía Nacional petimetra la zona y acabó deteniendo a tres personas e identificando a otras 100.

El subdelegado del Gobierno en Sevilla, Francisco Toscano, subrayó que se iban a seguir llevando a cabo actuaciones por parte de este cuerpo de seguridad.

Por su parte, fuentes municipales aseguran que "desde el comienzo del mandato se han intensificado los servicios sociales y de limpieza así como la plantilla de la Policía Local que patrulla por la Macarena".

Sin embargo, el "gran cambio" según los vecinos ha llegado de la mano de la iniciativa ciudadana.

La misma comenzó hace alrededor de dos semanas y ya existe un grupo de WhatsApp al que pertenecen 700 personas -aunque el número de patrulleros ronda los 50- . Por este canal se van organizando los turnos: por la mañana, por la tarde y por la noche.

Los participantes votan a través de una encuesta a qué hora pueden ir o si ese día no asistirán. Seguidamente, cuando llega la hora, todos quedan en un mismo punto para comenzar la ronda. Sin embargo, hay quienes se van uniendo a medida que avanza el recorrido.

Belén Mories es una de las administradoras del grupo y portavoz del mismo. Esta vecina de El Cerezo cuenta a EL ESPAÑOL de Sevilla que, "aunque ahora está todo más tranquilo, el problema no se ha solucionado".

Críticas

La hazaña de los afectados por esta situación ha sido aplaudida en redes sociales. Pero también ha recibido críticas.

Mories explica que los han tildado de "fascistas" y acusado de "pertenecer a la ultraderecha" porque, "durante los primeros días, algunos de los vecinos iban con la cara tapada".

Esto, asegura, "era por una cuestión de seguridad". "Los 'gorrillas' se quedan con las caras y con los coches y luego los vandalizan".

Ahora, han decidido 'curar en salud'. Los patrulleros han redactado ocho normas que están destacadas en la descripción del grupo de WhatsApp.

La primera de ellas señala que es una organización "apolítica". "No se permite hablar de política partidaria, campañas, ideologías ni debates políticos. El grupo es exclusivamente para mejorar el barrio". "Tampoco está permitido ir encapuchados a la patrulla".

No "se toleran insultos, agresiones, provocaciones ni discriminación. Las diferencias se manejan con educación". Las propuestas "deben ser constructivas. Si se plantea un problema, intentemos aportar soluciones".

Todos los temas que se traten en el chat tienen que "estar relacionados con el barrio; con su seguridad, limpieza, orden, servicios, alertas vecinales y propuestas concretas".

Además, es obligatorio que la información compartida sea "responsable", verificando que "sea real" antes de su envío. "Evitemos generar pánico innecesario", sentencia el texto.

Manifestación

El siguiente paso, relata Mories, es "convocar una manifestación". Actualmente, los responsables de la organización están "hablando con el Gobierno municipal" para gestionar todos los trámites y atar los últimos cabos.

El Cerezo es estos días una "maravilla" para el resto de vecinos. Rosario tiene 71 años y lleva viviendo en este barrio desde los 22.

Sus hijos se fueron a otras zonas de la capital "por la situación que se vivía" allí. Ahora, su única compañía es su madre de 104 años.

Rosario lamenta lo "bien que se estaba antes y cómo se está ahora". Sin ir más lejos, asegura que, "de los sevillanos de toda la vida que vivían aquí, o han fallecido ya, decidieron irse o se lo están pensando". Aunque, defiende, ella no es una de ellos. De su casa no se quiere ir.

Vecinos de toda la vida

A pesar de ser una fiel defensora de El Cerezo, admite que "ha cambiado muchísimo desde hace unos años para acá". Unos 15 concretamente.

Sin embargo, defiende tajante que "el problema no es la gente que viene de fuera, la mayoría son trabajadores; el problema es quienes delinquen".

Antonio regentaba una ferretería en una de las calles del barrio, pero una vez que llegó la jubilación, decidió irse de él (aunque no de la Macarena). Ahora vive en León XIII y vuelve a la que fue su casa durante más de 60 años "para pasear".

Estos días, tanto él como Rosario -además de Alfredo, Encarna, Paqui, Jesús y Javier- coinciden en lo mismo: "Parece barrio nuevo, no hay color".