Imagen de la SE-20 a principios de febrero en un dispositivo de seguridad ante un partido del Betis.

Imagen de la SE-20 a principios de febrero en un dispositivo de seguridad ante un partido del Betis. Emergencias Sevilla

Sevilla

El calendario para la puesta a punto de la SE-20 no se despeja hasta julio tras los destrozos del invierno y las nuevas lluvias

El reasfaltado integral de esta arteria estratégica para la movilidad de la capital hispalense no puede ejecutarse con previsión de precipitaciones.

La intervención afectará al tramo de 10,3 kilómetros comprendido entre la A-4 y la Isla de la Cartuja.

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La puesta a punto de la SE-20, conocida entre los sevillanos como la ronda Supernorte, volverá a activarse "en breve", pero el calendario definitivo sigue pendiente del cielo y el cese de las lluvias. Teniendo en cuenta que, desde que comiencen los trabajos el plazo para su culminación es de cuatro meses, las obras podrían dilatarse hasta el mes de julio.

El reasfaltado integral de esta arteria estratégica para la movilidad de la capital hispalense no puede ejecutarse con previsión de precipitaciones, lo que obliga al Ayuntamiento a mirar de reojo los partes meteorológicos antes de fijar una fecha cerrada de inicio.

El arranque de los trabajos podría retrasarse, como mínimo, hasta después del 17 de marzo, fecha en la que se esperan lluvias en Sevilla, según ha explicado a EL ESPAÑOL Juan de Dios del Pino, delegado territorial en Andalucía de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

"El mes de marzo acostumbra a ser muy lluvioso, ya lo vimos el año pasado, y en este caso se podría repetir", señala el meteorólogo. "La atmósfera no termina de estabilizarse", apunta Del Pino.

Estas previsiones condicionan una intervención que el Consistorio considera prioritaria. Fuentes municipales señalan a este periódico que las obras se retomarán "en unos días", aunque matizan que todo dependerá de "las previsiones", ya que "los trabajos de asfaltado no pueden ejecutarse con agua".

El extendido de nuevas capas de firme requiere superficie seca y estabilidad atmosférica para garantizar la adherencia y la durabilidad del pavimento.

Cuatro meses de obras

Una vez comiencen los trabajos de manera efectiva, el plazo estimado de ejecución es de cuatro meses. Este horizonte temporal implica que, si las máquinas entran finalmente en abril, la normalidad no regresaría a la SE-20 hasta julio.

En plena antesala del verano y coincidiendo con la operación salida de vacaciones, la ronda podría recuperar entonces sus condiciones habituales de circulación.

La intervención afectará al tramo de 10,3 kilómetros comprendido entre la A-4 y la Isla de la Cartuja.

Se trata de una vía de alta capacidad que bordea el norte de la ciudad y conecta barrios como Pino Montano o San Jerónimo con grandes ejes como la A-4 y el acceso a la Cartuja, donde se concentran equipamientos empresariales y tecnológicos.

No en vano, la SE-20 canaliza a diario miles de vehículos, tanto de tráfico interno como metropolitano.

La ronda pasó a titularidad municipal en 2022, tras su cesión por parte del entonces Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana —hoy integrado en el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible— al Ayuntamiento de Sevilla.

Desde esa transferencia, no se había acometido una actuación integral de mejora, más allá de intervenciones puntuales de mantenimiento.

Velocidad reducida y socavones

La situación actual de la SE-20 es crítica. Desde hace meses, los límites de velocidad se han reducido prácticamente a la mitad de lo que originalmente permitía la vía, con el objetivo de minimizar riesgos ante el deterioro del firme.

Los socavones y baches de considerable profundidad han obligado incluso a cerrar parcialmente algunos carriles en varias ocasiones por motivos de seguridad.

Las obras de readaptación comenzaron antes de Navidad, pero el temporal registrado entre enero y febrero agravó los daños.

Las intensas lluvias y los cambios bruscos de temperatura aceleraron la degradación de un asfalto ya muy castigado por el paso del tiempo y el elevado volumen de tráfico pesado.

"Ha sido una situación muy complicada en la que se han tenido que desarrollar trabajos de urgencia", reconocen desde el Ayuntamiento.

En estos meses se han ejecutado numerosos parcheados provisionales para tapar los socavones más peligrosos. Sin embargo, estas soluciones temporales no han logrado frenar el deterioro general del firme.

Más que un reasfaltado

El proyecto municipal no se limita al extendido de una nueva capa de rodadura. Según detallan fuentes consistoriales, la actuación incluye mejoras en el drenaje para evitar acumulaciones de agua —uno de los factores que más ha contribuido al deterioro—, el refuerzo de arcenes y medianas y la instalación de iluminación más eficiente y moderna para incrementar la seguridad vial.

La mejora del drenaje resulta especialmente relevante en un contexto como el actual. Las lluvias intensas han evidenciado problemas de evacuación de agua en determinados puntos, lo que provoca balsas que aceleran la aparición de grietas y socavones.

La intención municipal es corregir estas deficiencias estructurales para alargar la vida útil del nuevo firme.

Asimismo, la renovación de la iluminación busca reducir puntos negros y mejorar la visibilidad nocturna en una vía donde se registran importantes flujos de tráfico en horario laboral y también durante la noche, especialmente en conexión con áreas industriales y logísticas del entorno norte de la ciudad.

Pendientes del cielo

Con todo, el calendario definitivo sigue en el aire. La experiencia de años anteriores demuestra que marzo puede ser un mes especialmente lluvioso en Sevilla, lo que complica cualquier planificación cerrada.

Desde la Aemet insisten en la inestabilidad atmosférica de estas semanas, con la entrada de la borrasca Regina, y en la dificultad de garantizar una ventana prolongada de tiempo seco.

En este escenario, el Ayuntamiento opta por la prudencia. Arrancar el reasfaltado sin garantías meteorológicas podría obligar a paralizar los trabajos a los pocos días, con el consiguiente sobrecoste y mayores afecciones al tráfico.

Mientras tanto, los conductores seguirán circulando con limitaciones de velocidad y con la vista puesta en el asfalto. La Supernorte, clave en el engranaje viario de Sevilla, encara así unos meses decisivos en los que el cielo marcará el ritmo de su recuperación.