Imagen del exterior de la fábrica en Sevilla.

Imagen del exterior de la fábrica en Sevilla. Rocío Ruz / Europa Press Sevilla

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"Queremos construir la historia de las vajillas más años": la plantilla de La Cartuja Pickman celebra la compra de Targhetta

Los trabajadores de la fábrica esperan estar trabajando el 1 de febrero.

José Hurtado, portavoz de los empleados, sostiene que "entregar los pedidos listos debe ser una prioridad".

Más información: El presidente de Atlantic Copper encarrila con fortunas chilenas la compra de las históricas vajillas de La Cartuja

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La fábrica de loza La Cartuja Pickman tiene nuevo dueño. El grupo inversor formado por el presidente de Atlantic Cooper, Javier Targhetta, y las hermanas chilenas Gabriela y Paola Luksic han conseguido imponerse a la oferta de Porcelanas de Levante Siglo XXI, S.L.

De este modo, comienza a convertirse en una realidad la esperanza de los 36 trabajadores de la empresa y de los amantes de las vajillas de las abuelas y que incluso han vestido las mesas de la Casa Real.

El pasado jueves, el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Sevilla emitía el auto en el que se informaba de que la oferta presentada por Targhetta era la ganadora.

Y la decisión no ha pasado desapercibida para la plantilla de la emblemática empresa, quien, desde un primer momento, mostró su apoyo hacia la oferta del empresario.

"Estamos muy ilusionados por el resultado. Ahora comienza una nueva época; una nueva oportunidad para todos los trabajadores", afirma José Hurtado, empleado de La Cartuja y secretario de la Federación de Industria de CCOO-A, a EL ESPAÑOL de Sevilla.

Esperan volver en febrero

Aunque los ahora dueños de la entidad "aún no se han puesto en contacto con los trabajadores", esta acción es para Hurtado "un punto de inflexión".

A partir de ahora, señala, comienza una etapa completamente diferente y que busca "el crecimiento económico de cara al futuro". Además, cabe destacar que la sede social de la fábrica estará en la capital andaluza, uno de los puntos que pedían los trabajadores para "mantener la esencia" y que ahora celebran.

Sin embargo, la resurrección de la emblemática fábrica de loza llega más tarde de lo que esperaban sus empleados.

José Hurtado sostiene que la plantilla quería que todo estuviese zanjado antes de que acabara 2025, algo que, finalmente, no se ha dado.

El retraso en el proceso hizo que los trabajadores tuvieran que prolongar su ERTE. En un primer lugar este iba a acabar el 15 de diciembre, pero finalmente concluirá el 31 de enero.

Para entonces, Hurtado espera estar ya trabajando. "El atraso ha sido un problema que ha ido en contra de la propia marca La Cartuja", asegura. No obstante, admite que "el juzgado tiene sus tiempos y plazos, aunque no sean los esperados".

Además, subraya que, a pesar de haber pasado por concurso de acreedores, la operación se "se ha agilizado" y ha desarrollado "con carácter urgente en determinados plazos".

Con el proceso de compra ya cerrado, Hurtado explica a este medio la hoja de ruta que los empleados esperan que marque el arranque del proyecto de Targhetta y las hermanas Luksic.

La innovación como base

"Reabrir la empresa y comenzar con la actividad productiva cuanto antes, en un plazo corto, y, seguidamente, sentarnos a hablar de cómo vamos a innovar. Queremos que la empresa vuelva a ser lo que ha sido lo antes posible", declara.

La innovación era una de las bases de la oferta ganadora. Seguir dándole vida a las vajillas de las abuelas pero de forma más efectiva, más práctica, más cómoda.

Al respecto, José Hurtado aclara que la plantilla "está abierta a la innovación para mejorar la producción y la calidad pero manteniendo la esencia de La Cartuja Pickman".

Cuando saltó la noticia de que la empresa entraba en concurso de acreedores, multitud de clientes que habían encargado sus vajillas "haciendo un considerable esfuerzo" denunciaron que no sabían qué iba a pasar con sus pedidos.

Ahora, el portavoz de los trabajadores de la fábrica sostiene que "hay pedidos listos para entregar" y asegura que "esta debe ser una de las prioridades de los nuevos dueños para ganar la credibilidad" que tenía la entidad.

La oferta de Javier Targhetta y Gabriela y Paola Luksic ha tenido el apoyo de los trabajadores desde un primer momento.

Los motivos del apoyo a la oferta

Justo después de posicionarse con dicho grupo inversor de manera formal mediante un escrito emitido al Juzgado número 3 de lo Mercantil de Sevilla, Hurtado exponía a este digital cuáles eran las razones para ello.

En primer lugar apuntaba a la "confianza" generada después de los ahora compradores se reunieran con los representantes de los trabajadores.

El escrito señalaba también a "solvencia y capacidad empresarial" de Targhetta. En este sentido, la plantilla considera que es un empresario "de éxito que puede aportar los recursos económicos y humanos que la compañía necesita".

En tercer lugar afirmaba que se trataba de una "apuesta decidida por ULTRALTA, S.L., ya que desde que mostró interés a través de sus letradas ha manifestado su convencimiento por continuar con el negocio de La Cartuja".

Los trabajadores hablaban también del "compromiso irrevocable por continuar con el negocio" poniendo el foco en la "fabricación de piezas de loza y no de otros materiales".

Al respecto señalaban que, aunque pueda parecer "irrelevante", entienden que el "valor" de la fábrica reside en el "mantenimiento de su tradición como fabricante de loza frente a otros materiales como la porcelana".

El "apoyo que ha conseguido Targhetta de las autoridades" es otro de los puntos que resaltan en el escrito así como el "haber explicado abiertamente su proyecto de adquisición".

"Se ha evitado la deslocalización"

Después de conocer la decisión del juez, el empresario ha indicado que "el margen temporal para presentar una oferta era necesariamente reducido y la situación jurídica de un activo inmerso en un proceso de liquidación es siempre compleja, por lo que la labor de la Junta de Andalucía ha sido determinante para atraer a un grupo inversor de primer nivel internacional".

Asimismo, ha destacado que gracias a esto "se ha evitado el riesgo de deslocalización y se relanza una actividad histórica en Sevilla mediante un proyecto moderno y generador de empleo cualificado".

Targhetta ha valorado también la actitud de los empleados de La Cartuja, quienes, a su parecer, "aportan un conocimiento esencial para revitalizar la empresa y han demostrado una gran motivación por devolver a esta emblemática compañía al lugar que merece".