"El otro día hablé con un amigo mío, que está en Marruecos. Decía que quería intentar cruzar a España, pero le quité la idea de la cabeza", cuenta Amín (nombre ficticio), a EL ESPAÑOL.
Muchos de los menores que se encuentran fuera de los censos oficiales vinieron engañados, según cuenta el menor, de 16 años, que desde el martes se encuentra en un centro habilitado para albergar a los menores de edad.
“Muchos pensaban que llegarían y que sería fácil. No se esperaban el frío, tener que dormir en la calle... Pero yo sí sabía que sería así, porque mi hermano entró hace cinco años, en 2021, y me lo contó” continúa.
En el Paseo de Colón, a apenas 20 metros de la Jefatura Superior de Policía de Ceuta, una docena de menores de 17 años espera desde hace varios días a que les permitan acceder a los dispositivos de acogida habilitados en la ciudad autónoma. Hasta el martes dormían en la Plaza Vieja, donde llegaron a ser incluso 40.
Sin embargo, estos decidieron abandonar la zona esta tarde sobre la hora de comer, ante la imposibilidad de acceder a la Jefatura de Policía.
Permanecieron allí durante dos noches, hasta que la Policía los desalojó tras las quejas del propietario de un establecimiento cuya entrada estaban bloqueando.
Tras abandonar la plaza, se instalaron en una calle aledaña, el Paseo de Colón, donde un dispositivo de seguridad les impedía acercarse a la Jefatura. Es allí donde esperan ser registrados y trasladados a un centro de menores en algún momento.
Una veintena de menores de edad son desalojados de la Plaza Vieja, donde acamparon por dos noches consecutivas.
El martes por la tarde, después de la intervención de varias ONG, entre ellas Save the Children, parte de los menores que habían iniciado la acampada el domingo fueron trasladados a un recurso de acogida, tras acreditar que tenían 16 años.
Los menores consultados por EL ESPAÑOL denuncian que la tensión aumentó en la tarde del martes tras el desalojo de la Plaza Vieja, y aseguran que los agentes acabaron golpeándolos.
Los menores concentrados en el paseo Colón tras ser desalojados de la Plaza Vieja el martes.
La noche del martes, sin embargo, varios de los participantes en la sentada, que no fueron trasladados a ningún centro, seguían sin un lugar donde dormir. Ante esta situación, en la mañana del miércoles, coincidiendo con la visita a la ciudad de la ministra de Seguridad Social y Migraciones Elma Saiz, estos optaron por manifestarse por el Paseo del Revellín, al grito de “queremos centro de menores”.
Al caer la noche del miércoles, los jóvenes acabaron pernoctando en la playa de la Ribera, de donde también fueron desalojados por la Policía Nacional, tras lo que tuvieron que dispersarse por distintos puntos de la ciudad.
Los menores manifestándose en Ceuta.
Los adolescentes, fuera
Desde finales de julio y ante la saturación de los recursos de la ciudad, los esfuerzos de las administraciones se centraron inicialmente en los niños de menor edad que llegaron solos y en reubicar a las mujeres y niñas, consideradas las más vulnerables.
No obstante, a medida que se habilitaron nuevos espacios de acogida, las actuaciones se dirigieron también a los adultos que vivían en campamentos improvisados, con el objetivo de reducir la sobreocupación de estos asentamientos. Un ejemplo de esto son las carpas instaladas en el terreno del puerto de Ceuta, que se habilitaron para albergar a quienes habitaban la playa de Benítez y El Trampolín.
En ese proceso los menores de más edad próximos a cumplir los 18 años quedaron fuera de los recursos disponibles. El resultado es que cientos de adolescentes continúan deambulando por las calles de Ceuta, a la espera de acceder al sistema de protección.
La concentración y la sentada de los menores en la Plaza Vieja comenzaron el domingo por la tarde, después de la séptima operación de desalojo en distintos puntos de la ciudad. Este operativo se centró en la barriada de Poblados Regulares, las naves del Tarajal y en el entorno del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).
Sólo en las naves del Tarajal, la presencia de menores y de familias enteras que vivían en condiciones insalubres era especialmente notoria.
Los datos del Gobierno
Durante la visita a Ceuta de este miércoles, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, y el vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ofrecieron nuevas cifras sobre la evolución de la crisis migratoria.
Según los datos facilitados por el Ministerio, un total de 3.331 menores migrantes llegados a Ceuta durante la entrada masiva de finales de julio han sido atendidos en el sistema de protección de la ciudad autónoma.
De los menores reubicados en la península, 107 han sido trasladados mediante reagrupación familiar y otros 181 a distintas comunidades autónomas, en aplicación del artículo 35 de la Ley de Extranjería. Además, 63 expedientes han sido remitidos a Marruecos.
“El Gobierno de España trabaja permanentemente y mantiene su compromiso con Ceuta. Seguimos coordinando todos los esfuerzos para garantizar la atención a las personas, para reforzar la seguridad y seguir dando una respuesta adecuada a las necesidades de la ciudad autónoma”, afirmó Saiz.
La ministra también actualizó los datos de la crisis hasta el 9 de octubre. Entre el 10 de agosto y esa fecha, un total de 12.705 personas habían regresado a Marruecos, de las que 12.142 correspondían a retornos voluntarios y 536 a expulsiones.
En materia sanitaria, Saiz indicó que el 83 % de los migrantes alojados ya estaban vacunados. De las 211 camas hospitalarias disponibles en Ceuta, 100 estaban ocupadas y 20 de ellas correspondían a pacientes migrantes.
Por su parte, el Estado cuenta con 7.477 plazas en recursos temporales de atención humanitaria que ya se han habilitado.
Pese a las cifras de atención y reubicación comunicadas por el Gobierno, la situación en las calles continúa siendo motivo de preocupación. El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, cifra en 15.000 las personas migrantes que todavía permanecen en Ceuta.
Mientras las administraciones presentan el balance de los recursos desplegados, los adolescentes que duermen en plazas, calles y playas siguen esperando una respuesta que les permita acceder al sistema de protección.
