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En los dos trasteros había colchones. La Policía los encontró durante los registros de la Operación Íncubo, la investigación sobre una presunta trama de explotación sexual de menores en Gran Canaria que tiene a Agustín Alemán Barreto, conocido como Yino, como principal figura de la captación de adolescentes.

Los espacios estaban alquilados por José Luis Sánchez, un antiguo ojeador de futbolistas del Deportivo de La Coruña —a donde llegó de la mano del histórico futbolista Juan Carlos Valerón— que utilizaba el nombre de Ayose en las redes sociales.

Según el sumario, una niña en situación de desamparo mantuvo con él más de veinte encuentros sexuales con penetración cuando tenía entre 13 y 15 años, mientras que otra adolescente, de 15, denunció haber sido violada en uno de aquellos trasteros.

Imagen de uno de los dos trasteros utilizados para abusar a menores, según la documentación judicial que avanzó el 'Canarias7'. El Español.

El 6 de octubre de 2024, cuando la investigación ya estaba en marcha, José Luis mantuvo una conversación con alguien que decía tener 15 años y le ofreció dinero, regalos y drogas a cambio de sexo. También le envió contenido pornográfico. Lo que ignoraba era que al otro lado de la pantalla no había ninguna adolescente, sino un agente encubierto que documentó un ofrecimiento semejante al que las víctimas habían descrito en sus declaraciones.

Son algunos de los episodios recogidos en el auto con el que el juez ha abierto sumario contra doce investigados de la Operación Íncubo. A José Luis, uno de los adultos con los que presuntamente se relacionaban las chicas captadas, y que trabajó durante décadas con menores en el entorno del fútbol base canario, el instructor le atribuye ocho tipos delictivos, entre ellos agresiones sexuales continuadas, pornografía infantil y tráfico de drogas agravado.

La resolución, firmada el pasado 22 de septiembre por el magistrado Tomás Luis Martín Rodríguez, del órgano de instrucción número 3 de Las Palmas de Gran Canaria, especializado en violencia contra la infancia y la adolescencia, reúne declaraciones de las menores, análisis de teléfonos, registros policiales y actuaciones encubiertas.

Su contenido, adelantado por Canarias7, permite precisar algunos de los episodios de una investigación sobre la que EL ESPAÑOL ya informó en noviembre de 2025, cuando se conocían los contactos de José Luis con adolescentes y la utilización de un trastero para los encuentros, pero no el alcance de los hechos que ahora describe el instructor.

José Luis Sánchez (izquierda), durante su etapa como asistente de Juan Carlos Valerón en la selección canaria de fútbol. El Español.

Dos trasteros

La investigación ha reconstruido un recorrido que comenzaba en las redes sociales, continuaba mediante conversaciones en aplicaciones como Telegram y podía terminar en un coche o en alguno de los dos trasteros alquilados por José Luis.

Allí sitúan las menores algunos de los hechos más graves. La edad de las víctimas, la situación de desamparo de una de ellas y la reiteración de los encuentros son elementos que el instructor considera relevantes para apreciar provisionalmente distintas agravantes.

Los testimonios describen ofrecimientos de dinero, regalos y estupefacientes, así como encuentros en los que algunas menores habrían sido grabadas. Las presuntas filmaciones sustentan parte de los delitos relacionados con la pornografía infantil y la corrupción de menores atribuidos al investigado, a los que se suman los relativos a la prostitución de adolescentes, el exhibicionismo y el suministro de drogas.

Durante los registros, la Policía intervino alrededor de 10.000 euros, sustancias estupefacientes y numerosos dispositivos electrónicos. El análisis de los teléfonos ha permitido contrastar las declaraciones de las menores con las conversaciones que mantenían con los adultos, desde los primeros mensajes hasta las citas concertadas.

Esas comunicaciones forman parte ahora de los indicios que el juez deberá valorar para determinar el alcance de las conductas investigadas. José Luis, por su parte, reconoció tras su detención que consumía cocaína y manifestó que no entendía cómo podían ser menores las chicas con las que mantenía relaciones, según la resolución reseñada por Canarias7.

Una explicación que deberá confrontarse con el resto de los indicios, particularmente con la conversación mantenida con el agente encubierto, que se había presentado expresamente como una adolescente de 15 años. La vinculación del antiguo ojeador con el caso ya había aparecido en el reportaje publicado por este periódico el año pasado, que recogía el testimonio de una menor sobre encuentros sexuales a cambio de droga.

El nuevo auto desarrolla la dimensión de los hechos que se le atribuyen, aunque la investigación no se limita a su conducta. Para comprender cómo algunas de las chicas llegaban hasta los adultos investigados hay que seguir los contactos que presuntamente establecía Yino en las redes sociales y en los locales de ocio nocturno del sur de Gran Canaria.

Fotos y teléfonos

La primera oferta podía parecer una invitación para salir de noche: entrada gratuita a una discoteca, copas, transporte y la posibilidad de acudir como "chica imagen" o "invitada". Eran las fórmulas con las que Yino se aproximaba a las adolescentes antes de proponerles presuntamente encuentros sexuales con él o con otros hombres.

Según la investigación, se movía entre sus contactos en las redes sociales y los locales de Playa del Inglés, recogía a las chicas en coche y, una vez establecida la confianza, las ponía en contacto con otros adultos. El auto concreta ese presunto papel de intermediario en actuaciones como el envío de la fotografía de una menor a un posible cliente o la entrega de números de teléfono de otras adolescentes a varios de los investigados.

Las comunicaciones, que permitían trasladar los contactos de las chicas de unos hombres a otros, son consideradas por el juez indicios de captación y de facilitación de encuentros sexuales con terceros.

Una de las fechas que recoge la resolución es el 8 de junio de 2024. Aquel día, mientras la Policía seguía la actividad de Yino, una confidente recibió un mensaje suyo en el que le comunicaba que había dejado a cuatro chicas en el Centro Comercial Plaza, ubicado en el sur de la isla, y se dirigía a Las Palmas de Gran Canaria, en el norte, a recoger a más.

Agustín Alemán Barreto, más conocido como Yino, durante su detención por efectivos de la Policía Canaria en el barrio de Las Remudas, en el este de Gran Canaria. CGPC.

El trayecto entre la capital y las zonas de ocio del sur, presentado inicialmente como una facilidad para las adolescentes que querían salir de noche, aparece así integrado en la dinámica de contactos y desplazamientos que los investigadores tratan de reconstruir.

La trayectoria de Yino en esta causa tampoco comienza de cero. Su nombre ya figuraba en el caso 18 Lovas, otra investigación por presunta explotación sexual de menores que ocupó un lugar central en la primera información de EL ESPAÑOL. El instructor le atribuye ahora haber continuado captando adolescentes después de los hechos investigados en aquel procedimiento, en el que aparecen algunos nombres que vuelven a encontrarse en Íncubo.

Entre ellos figuran Eugenio Hernández León y Domingo Hernández Tarajano, que continúan investigados según la relación ha informado recientemente Atlántico Hoy. A Yino, que permanece como principal figura de la presunta captación, el magistrado le atribuye provisionalmente cinco tipos delictivos relacionados con la inducción a la prostitución, la prostitución de menores, las agresiones sexuales y la corrupción de menores.

La causa avanza

La situación cautelar de los encausados también ha cambiado a medida que avanzaba la investigación. Yino es el único de los doce que permanece en prisión provisional. Domingo Hernández Tarajano, encarcelado en marzo por supuestos intentos de contactar con una víctima para influir en su declaración, recuperó posteriormente la libertad por decisión de la Audiencia Provincial, que consideró posible adoptar medidas menos gravosas.

La apertura de sumario responde a la gravedad de los delitos investigados y mantiene el procedimiento en fase de instrucción, sin que la Fiscalía haya formulado todavía su petición de penas. Las elevadas cifras de cárcel difundidas estos días corresponden, por tanto, a cálculos sobre las posibles consecuencias de los delitos provisionalmente atribuidos y no a solicitudes formales de las acusaciones.

El siguiente paso previsto es el auto de procesamiento, con el que el magistrado deberá concretar los hechos y las responsabilidades para los que aprecie indicios suficientes. Concluida la instrucción, la causa pasará a la Audiencia Provincial de Las Palmas, donde corresponderá a la fiscal Teseida García García y a las demás acusaciones presentar sus escritos, antes de la respuesta de las defensas y del eventual señalamiento del juicio.

Será entonces cuando las declaraciones de las menores, las conversaciones extraídas de los teléfonos y los resultados de los registros deban someterse al examen judicial. Entre esas pruebas estará también aquella actuación del 6 de octubre de 2024, cuando José Luis ofreció dinero, regalos y drogas a quien creía una adolescente de 15 años. Esta vez, al otro lado de la pantalla, había un policía.