La ciudad autónoma de Ceuta acoge a 3019 menores inmigrantes en los centros de la ciudad que se han ido abriendo desde la entrada masiva. Lejos del cruce de reproches políticos entre el ministro Marlaska y el propio Gobierno de Ceuta, la realidad es que cientos continúan viviendo en las calles sin filiar.
Desde la entrada masiva el gobierno de Ceuta ha pasado de tener 29 plazas para menores a más de 3.000 lo que supone un aumento del 10.541% de sobreocupación.
Pero el problema no queda reducido a estas cifras oficiales de menores filiados en centros, la cuestión está en qué pasa con los cientos de menores que continúan deambulando por las calles casi tres meses después de que se produjera la invasión.
Los menores están principalmente en las barriadas de El Príncipe, Los Rosales y el Tarajal donde sobreviven cada día a la intemperie desde hace meses.
En el caso de El Príncipe hay alrededor de 300 menores viviendo en las calles, en Los Rosales las vecinas aseguran que tienen a 30 niños viviendo en las puertas de sus casas y en el Tarajal también hay más viviendo en las naves. Algunos de ellos con sus familias.
La ciudad ha multiplicado por 106 la capacidad ordinaria de los recursos de acogida para los menores, pero esto todavía no es suficiente porque los recursos no dan a basto para poder filiar a todos los menores que entraron en Ceuta.
El procedimiento en estos casos es mucho más laborioso y tedioso que en el caso de los adultos, a lo que se suma la falta de capacidad real y efectiva para poder tenerlos en los centros de acogida temporales que la ciudad ha ido habilitando a lo largo de este tiempo.
Aunque se ha multiplicado la capacidad ordinaria de los recursos para acogerles, esta sigue siendo insuficiente.
El criterio que ha seguido la Policía Nacional, que es la encargada de llevar a cabo las labores de filiación es ir haciendo un filtro para acoger primero a "los más pequeños y poder ir filiándoles y metiéndoles en centros y después continuar con los de mayor edad", según relatan fuentes policiales a EL ESPAÑOL.
El problema que denuncian es que "los centros de acogida están llenos" y tienen que "abrir más", porque lo que ocurre es "que no entran más".
Por eso, la policía ha tenido que llevar a cabo un proceso de filiación meticuloso sacando a los más vulnerables de las calles y dando así prioridad a los más pequeños.
De hecho, la saturación de los centros es tal que según explican fuentes policiales "en dos días dejarán de coger" porque no hay capacidad física para más.
"Puede que en estos días se coja a alguno más, pero serán cuatro los más vulnerables porque no entran más", relatan a EL ESPAÑOL.
Eso sí, hasta ahora solamente entraban los menores de 15 años, los que "seguro eran menores", pero en los últimos días ya han empezado a coger a alguno de 16 y 17 años.
La mayoría sin documentación
Uno de los principales problemas que se encuentra la policía a la hora de realizar la filiación de los menores es que "la mayoría no lleva documentación".
Ahí, los policías encargados de realizar este tipo de trámites recogen en la ficha todos los datos que facilita el menor, aunque sean mentira. Este es "uno de los principales problemas que te encuentras porque a veces mienten, se inventan la fecha de nacimiento, el nombre o los apellidos" y todo esto dificulta el proceso de filiación. Algo que no es exclusivo de los menores, con los mayores de edad también ocurre.
Por eso, el filtro era "empezar con los que era seguro que eran menores y de ahí hacia arriba".
Porque los que hay dudas o no está claro, "el proceso es más lento". Se realizan pruebas "de la muñeca, dentales, radiografías, etc" que tienen que pedirlas desde Fiscalía.
De momento, este proceso se ha llevado a cabo con 3019 menores, pero todavía quedan cientos deambulando por las calles y barriadas de Ceuta sin ningún tipo de control o de filiación.
En las calles de las barriadas
Los menores ya son parte de las barriadas donde viven desde hace meses. En las calles de la periferia les han acogido y les han dado cobijo "al final, son niños", explican las vecinas a EL ESPAÑOL.
Duermen en las puertas de las casas con las mantas y los plásticos que los vecinos les han facilitado para poder protegerse al dormir a la intemperie en las noches que empiezan a bajar las temperaturas y a ser más frías.
Así lo llevan haciendo desde el pasado 30 de julio cuando entraron a Ceuta.
Los vecinos les ayudan en lo que pueden, les hacen la comida y procuran que cada día, al menos, coman dos veces al día. En la medida en que pueden, también hacen menús asequibles pero variados porque "no pueden estar todo el día comiendo frío o bocadillos".
Lo que denuncian los vecinos es el abandono que está habiendo con los menores que no se los llevan a los centros de acogida ni abren más plazas para ellos.
En el caso de El Príncipe a través de Save The Children están consiguiendo que "de ocho en ocho" vayan llevándoselos a centros para darles ese resguardo según explica el presidente de la barriada, Ahmed, a EL ESPAÑOL.
Lo que piden es que se agilicen los trámites y empiecen a meterlos en los centros y los saquen de las calles porque "llevan ya viviendo muchos meses en las calles y ya no podemos más", relatan.
"Tienen la edad de mis hijos, tú les ves y no les puedes dejar en las calles y cerrar los ojos como si no pasase nada", relata una vecina de Los Rosales a EL ESPAÑOL que está ofreciendo la ayuda que puede a estos menores.
Un clamor de los vecinos de la periferia que se extiende a las naves del Tarajal porque se de una solución y una acogida a los cientos de menores que todavía no han sido filiados y continúan estando en las calles de la ciudad deambulando y sin que nadie les ampare.
