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77 días después de la invasión en la que entraron más de 80.000 personas, la foto apenas ha cambiado en la frontera de Ceuta con Marruecos.

La infraestructura fronteriza "continúa exactamente igual que a finales de julio", según ha podido saber EL ESPAÑOL.

Eso sí, tras la entrada masiva, el Gobierno instaló una barrera neumática y boyas en la frontera marítima de Ceuta, situada en el espigón de El Tarajal.

Precisamente el Ministerio del Interior anunció que realizaría obras por valor de 9 millones de euros para alargar el espigón de El Tarajal, en Ceuta.

El objetivo no es otro que "reforzar la condición fronteriza con Marruecos de esta construcción".

Sin embargo, fuentes policiales lamentan, en declaraciones a EL ESPAÑOL, que "no se haya colocado ni una sola piedra ni se aprecien intenciones de iniciar las obras".

La Asociación Unificada de Guardias Civiles ya pidió en 2014 ampliar este tramo de la frontera. Sin embargo, según informa el Gobierno de la Ciudad Autónoma, las obras no se llevarán a cabo hasta marzo de 2027.

Estas mismas fuentes también lamentan que la mejora de la frontera en la zona de la barriada de Benzú "ni siquiera esté incluida en el proyecto".

En todo este tiempo, los medios técnicos tampoco han cambiado. Se mantienen los recursos habituales, sin que se hayan introducido mejoras.

"Sin refuerzos" en la frontera terrestre

La Policía Nacional se encarga de la vigilancia de la frontera terrestre y del control documental y de extranjería en el puesto fronterizo de El Tarajal.

De hecho, fuentes policiales denuncian a EL ESPAÑOL que no se ha reforzado la presencia de estos agentes en los pasos fronterizos en las últimas semanas con un aumento de efectivos dedicados a estas labores.

"No ha habido ningún refuerzo específico o extra para la frontera", explican desde la Confederación Española de Policía.

Así, los dispositivos de seguridad por parte de este cuerpo constan de dos policías filtro en la entrada de peatones y en la salida, y otros dos en la oficina.

La seguridad fronteriza cuenta con la presencia de dos o tres vehículos en la entrada a Marruecos y uno en la entrada a España.

En definitiva, puede haber unos 12 policías, aunque "normalmente hay diez" y, durante los periodos vacacionales, la cifra puede reducirse a nueve.

En este sentido, la frontera terrestre continúa igual que antes de la invasión. Interior ha mandado refuerzos puntuales a Ceuta, pero se han destinado a otros dispositivos creados en la ciudad.

Así ocurrió durante los despliegues destinados a desmantelar asentamientos, en los que participaron efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR).

Según denuncian estas fuentes, los agentes quedan "desperdigados por distintos puntos de la ciudad", no en la frontera.

Además, la falta de efectivos dificulta la tramitación de los expedientes de extradición "que son complejos y que requieren demasiado tiempo". Por eso, el personal es insuficiente tal y como denuncian desde el CEP.

Esta situación, según denuncian las fuentes, evidencia la falta de interés por resolver el problema.

Agentes insuficientes de la Guardia Civil

En cuanto a la Guardia Civil, es cierto que desde la entrada masiva ha habido refuerzos de personal, estos han sido "temporales" y no se ha alcanzado "la situación ideal" que debería haber después de una amenaza fronteriza como la que ocurrió el pasado 30 de julio.

Antes de esa entrada masiva había unos 60 guardias civiles con 6 embarcaciones para controlar la frontera. Desde entonces, el Gobierno ha enviado refuerzos que las fuentes consultadas por este periódico consideran "insuficientes".

En agosto se desplegó un centenar de agentes de la Guardia Civil, aunque su permanencia está prevista únicamente "mientras las circunstancias lo requieran".

A este despliegue se sumaron 150 policías nacionales y guardias civiles más, con pelotones de GRS (Grupo de Reserva y Seguridad), el doble de drones y medios aéreos.

El problema es que estos refuerzos se articulan mediante "comisiones de servicio y relevos rotatorios", por lo que su presencia es temporal.

En la práctica, el número de guardias civiles que custodian la frontera ronda los diez, aunque varía según la zona.

En el caso del paso fronterizo de El Tarajal, según el servicio y disponibilidad, hay entre cuatro y ocho agentes. En la zona del puerto el número oscila entre tres y seis.

Estos efectivos se encargan de la vigilancia marítima del Estrecho, de la zona del espigón y de la valla fronteriza, de ocho kilómetros de longitud, además de las labores de control documental y de extranjería que realiza la Policía Nacional en El Tarajal.

Uno de los principales problemas es que la Comandancia de la Guardia Civil no ha crecido. Hay más de 100 plazas sin cubrir y desde la asociación mayoritaria de la Guardia Civil (JUCIL) demandan que haya 200 guardias civiles más de forma permanente sobre el terreno.

Para poder solventar la situación continúan sosteniendo el servicio con "muchas horas de trabajo" por parte de los guardias destinados en Ceuta.

Plegados a los intereses de Rabat

La escasez de agentes y la insuficiencia de medios humanos y materiales mantienen una situación prácticamente idéntica a la anterior a la entrada masiva. Esto provoca que, según denuncian fuentes policiales, "la seguridad continúe estando en manos de Marruecos".

Ante la posibilidad de una nueva entrada masiva, desde la AUGC señalan que "no estamos como en el 29 de julio porque hoy hay más agentes y medios desplegados". Sin embargo, los problemas de fondo persisten.

Lo que ocurre es que "el refuerzo es temporal y la obra que verdaderamente disuade todavía no ha empezado". Lo único que hay en la ciudad es "una barrera provisional" y la tranquilidad de la población ceutí depende "en gran parte de lo que haga Marruecos al otro lado".

Una de las principales preocupaciones es qué ocurrirá a partir del próximo 1 de enero, dado que el Gobierno declaró en agosto la situación de interés para la Seguridad Nacional en Ceuta, vigente hasta el 31 de diciembre. La duda es si los refuerzos se retirarán cuando "baje el foco", lo que podría devolver la situación a su estado inicial.

En definitiva, "Ceuta sigue dependiendo de refuerzos prestados y de lo que haga Marruecos".

Esta situación hace saltar las alarmas ante la falta de un refuerzo real y efectivo de los agentes desplegados en la frontera, así como de los medios materiales necesarios para frenar nuevas entradas masivas.