El caso Andic entra en uno de sus momentos decisivos. Casi dos años después de que Isak Andic muriera al caer por un barranco en Montserrat y con su hijo Jonathan investigado por homicidio, el juzgado de Martorell afronta una batería de declaraciones destinada a despejar algunas de las últimas grandes incógnitas de la causa antes de que la instrucción encare su desenlace.
Treinta y dos personas pasarán en las próximas semanas ante la magistrada Raquel Nieto. No responden todas a una misma estrategia procesal: algunas declaraciones han sido impulsadas por la Fiscalía y otras han sido solicitadas por la defensa de Jonathan Andic.
Pero juntas dibujan el mapa de asuntos que todavía deben aclararse para determinar si existen indicios suficientes para que el procedimiento continúe hacia un eventual juicio o si, por el contrario, la investigación pierde fuerza.
Jonathan Andic, el hijo del fundador de Mango, a su llegada al Juzgado.
La lista completa de comparecientes ha sido adelantada este jueves por El País. Entre ellos aparecen los tres albaceas elegidos por Isak Andic, su hermano Nahman, altos cargos de Mango, personas de su círculo íntimo, agentes de los Mossos d'Esquadra, bomberos, sanitarios y especialistas llamados por la defensa.
La instrucción llega así a un punto en el que ya no se trata solamente de reconstruir qué sucedió el 14 de diciembre de 2024 en el Camí de les Feixades. También debe resolver qué ocurría alrededor de Isak durante sus últimos meses: cuál era su relación con Jonathan, qué decisiones estaba tomando sobre su patrimonio y si realmente existía un móvil económico que pudiera explicar la muerte.
El dinero
Una de las principales batallas se librará precisamente ahí.Declararán Toni Ruiz, consejero delegado de Mango; Daniel López, histórico ejecutivo de la compañía, y José Creuheras, presidente del Grupo Planeta. Isak había escogido a los tres como albaceas de su último testamento, una posición que los situaba entre las personas que mejor conocían sus últimas voluntades.
Sus testimonios deberán ayudar a aclarar qué planes tenía el empresario para su patrimonio y, especialmente, qué pretendía hacer con la fundación benéfica que preparaba antes de morir.
La investigación ha tratado de determinar si ese proyecto podía afectar a las expectativas patrimoniales de Jonathan y constituir, por tanto, un eventual móvil económico. La defensa sostiene la tesis opuesta: que Isak nunca pretendió perjudicar a su hijo mayor, que la fundación era conocida y aceptada por los tres hermanos y que no existía ninguna amenaza real sobre la herencia de Jonathan.
Para apuntalar esa versión declararán también varios testigos solicitados por su defensa.
Entre ellos figuran Miquel Roca y su hijo Joan, vinculados al proyecto de la fundación; Ariel Sultán, notario de confianza de Isak y conocedor de sus testamentos; Raquel Delgado, directora financiera de Punta Na, la patrimonial de los Andic, y Germán Castejón, que participó en la planificación de la futura gestión del patrimonio.
Por primera vez, las distintas personas que conocieron aquellas decisiones tendrán que exponer sus versiones dentro del procedimiento judicial.
La familia
Pero el dinero es sólo una parte. Entre los llamados a declarar aparece también Nahman Andic, hermano de Isak y figura fundamental en la historia de Mango. Ambos levantaron juntos el negocio desde sus orígenes antes de que sus caminos empresariales se separaran.
Su declaración permitirá acercarse al terreno más difícil de reconstruir desde fuera: cómo era realmente la familia Andic y, sobre todo, qué relación mantenían Isak y Jonathan durante los meses anteriores a la muerte.
Nahman Andic, en una imagen de archivo del 2017.
También comparecerá Isak Halfon, viejo amigo del empresario y conocedor de su trayectoria desde su llegada a España, además de otras personas de su entorno habitual, entre ellas su entrenador personal.
Ese círculo puede aportar algo que no aparece en un testamento ni en un informe policial: cómo hablaba Isak de su hijo, qué preocupaciones tenía y si las tensiones que han ido apareciendo durante la investigación eran episodios aislados o formaban parte de un conflicto más profundo.
La montaña
La tercera pata vuelve al principio de todo: Montserrat. Seis agentes de los Mossos d'Esquadra declararán ante la jueza. Dos de ellos son especialistas de montaña y han participado en las inspecciones realizadas en el lugar donde Isak cayó más de cien metros.
También están citados dos miembros del Sistema d'Emergències Mèdiques que atendieron a Jonathan después de su llamada al 112, tres bomberos que participaron en el operativo y el vigilante municipal de Collbató que estaba de guardia aquel día.
Sus testimonios deberán contribuir a reconstruir las condiciones del sendero, la mecánica posible de la caída y lo ocurrido inmediatamente después. La investigación arrastra desde el principio una dificultad imposible de eliminar: nadie vio morir a Isak Andic.
Jonathan era la única persona que caminaba junto a él. Su versión siempre ha sido que su padre sufrió un accidente. No existe un testigo directo que pueda confirmar o desmentir lo sucedido en aquellos segundos.
El aparcamiento donde Jonathan Andic dejó su vehículo el día del trágico accidente, en una imagen de diciembre de 2025.
Por eso el procedimiento se ha ido levantando alrededor: la montaña, los teléfonos, las declaraciones, los movimientos previos, las relaciones familiares y el patrimonio.
También comparecerán personas vinculadas a la estrategia defensiva, entre ellas el detective Francisco Marco, que ha cuestionado aspectos de la investigación policial, e Iñaki Ortega, quien durante meses ejerció como portavoz del entorno familiar.
La ronda de declaraciones será extensa, pero su trascendencia no está en el número. Lo relevante es lo que viene después. La instrucción ha acumulado durante meses piezas muy distintas de una historia de la que sigue faltando la escena central.
Ahora llega el momento de confrontarlas. Los testigos de la montaña deberán explicar lo que saben de la caída; los del patrimonio, qué quería hacer Isak con su fortuna; los amigos y familiares, cómo eran sus últimos meses; y los propuestos por la defensa tratarán de desmontar algunos de los principales indicios que pesan sobre Jonathan.
De esas versiones dependerá buena parte del futuro del caso. Porque cuando termine este desfile por el juzgado de Martorell, la pregunta dejará de ser qué diligencias quedan por practicar y empezará a ser otra mucho más definitiva: si todo lo investigado basta para llevar la muerte de Isak Andic a juicio.
