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Los reyes Felipe VI y Letizia han aterrizado este miércoles 14 de octubre en tierras melillenses tras haber protagonizado en la jornada de ayer un multitudinario baño de masas en Ceuta.

Una visita que tuvo un hondo calado institucional y social y que busca arropar a la población de ambas ciudades autónomas tras la severa crisis migratoria registrada hace dos meses y medio, periodo en el que se contabilizó la entrada inusitada de casi 100.000 personas en apenas dos días.

Melilla ha amanecido engalanada con la bandera nacional luciendo en balcones y edificios oficiales, con ornamentación floral lista para la ocasión y con marquesinas y establecimientos luciendo retratos de los monarcas bajo el lema: "Siempre con nosotros, siempre con España".

El rey Felipe VI y la reina Letizia saludan a los ciudadanos de Melilla este miércoles a su llegada a la ciudad autónoma. EFE/Mariscal

Desde temprano, decenas de personas aguardaban en los aledaños del Palacio de la Asamblea, charlando entre ellos, en sillas de playa y con juegos de mesa. Por supuesto, envueltos en la rojigualda.

Asimismo, las calles céntricas exhiben una muestra fotográfica que repasa momentos de la Familia Real, incluyendo imágenes de la princesa Leonor, la infanta Sofía y de la reina emérita Sofía. La madre de Felipe VI visitó la ciudad el año pasado con motivo de una acción benéfica del Banco de Alimentos.

El recorrido oficial de Sus Majestades Felipe VI y Letizia ha arrancado a las 11:45 horas en el Palacio de la Asamblea. Durante casi una hora han estado estrechando manos y haciéndose selfies con los que estaban en primera fila mientras gritaban sus nombres ("¡Felipe es España!) o entonaban cánticos como "de Ceuta y Melilla no nos moverán, porque nosotros somos españoles".

A su llegada, acompañados por la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz Delgado, Sus Majestades han sido recibidos por el presidente del Ejecutivo melillense, Juan José Imbroda —quien ha entregado el bastón de mando a Felipe VI—, junto a la delegada del Gobierno, Sabrina Moh Abdelkader, y el jefe interino de la Comandancia General, el general de brigada Fernando Barrio.

El rey Felipe VI y la reina Letizia saludan desde el balcón a los ciudadanos de Melilla este miércoles a su llegada a la ciudad autónoma. EFE/Mariscal

Tras saludar a los mandos de la Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Local, las autoridades han mantenido una reunión de trabajo a puerta cerrada. Posteriormente, la comitiva se ha trasladado al Salón Dorado para llevar a cabo el acto central institucional.

Ante una representación reducida de unas 60 personas —entre las que figuraban miembros de la Asamblea, representantes judiciales, mandos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, así como líderes de las comunidades católica, musulmana, judía, hindú y gitana—, el presidente Imbroda les dio la bienvenida previa a la entrega formal al rey Felipe de la Llave de Oro de la Ciudad de Melilla.

El acto en la sede consistorial concluirá con la firma en el Libro de Honor y la foto oficial de familia.

Por la tarde, la agenda oficial derivará hacia el ámbito sociocomunitario y educativo. A las 16:15 horas, Felipe y Letizia acudirán al Colegio Público Pintor Eduardo Morillas, un centro educativo situado en un populoso barrio residencial de Melilla.

Este colegio, que cuenta con una trayectoria bilingüe de más de 25 años, acoge a más de 900 alumnos y 79 docentes repartidos en 12 grupos de Infantil y 27 de Primaria, erigiéndose como un fiel reflejo de la diversidad cultural de la ciudad.

Durante el recorrido por el centro educativo, guiado por el equipo directivo del colegio, los Reyes visitarán un aula específica para el tratamiento de alumnos con Trastorno del Espectro Autista (TEA), donde se desarrollan metodologías pioneras de atención inclusiva para escolares de entre 7 y 10 años.

Asimismo, recorrerán las aulas ordinarias de Infantil y Primaria para conocer de cerca el trabajo diario del alumnado y mantener un breve encuentro con la comunidad educativa. La estancia culminará con una concurrida foto de grupo en el patio del colegio junto a unos 600 estudiantes.

Respaldo masivo

El broche final de la visita real en Melilla tendrá lugar a partir de las 17:30 horas en el Hotel Melilla Puerto. Allí, cerca de 400 invitados en representación de toda la sociedad civil melillense se han dado cita para recibir a Sus Majestades.

Entre los asistentes figuraban figuras del ámbito empresarial, colegios profesionales, entidades vecinales, organizaciones sindicales, colectivos de la salud, la cultura, el deporte, el movimiento cofrade y representantes de las distintas confesiones religiosas de la ciudad autónoma.

Tras la interpretación del Himno Nacional, el rey Felipe VI se dirigirá a los asistentes con un discurso institucional centrado en reafirmar el compromiso de la Corona con el futuro, la convivencia y el desarrollo socioeconómico de la ciudad.

Tras sus palabras y un distendido encuentro con los representantes sociales, los Reyes se desplazarán en caravana oficial hacia el aeropuerto de Melilla para poner fin a una gira histórica por el norte de África y emprender el vuelo de regreso a Madrid.

Histórica visita

Con este viaje de máxima relevancia, además de mostrar su apoyo y solidaridad a las ciudades autónomas, Sus Majestades también han buscado afianzar la normalización de la presencia de la Corona en Ceuta y Melilla, ubicadas al norte de África, y sobre las que Marruecos mantiene reivindicaciones de soberanía.

A diferencia de lo ocurrido en 2007 durante la visita de los reyes Juan Carlos I y Sofía —que desencadenó un tenso conflicto diplomático con Rabat—, en esta ocasión la llegada del monarca y la reina no ha provocado reacciones por parte del Ejecutivo marroquí.

Además, la peripecia real ha marcado un hito histórico tras pernoctar Sus Majestades en Ceuta, un gesto inédito por parte de un jefe de Estado español en la etapa democrática ya que los padres de Felipe VI durmieron en Málaga en el mismo contexto.

Esta travesía se produce y concluye este miércoles tras las palabras del monarca en la ciudad hermana, donde pronunció un firme discurso sobre la soberanía de España.

Con total seguridad, su mensaje de mayor calado político desde el que realizó el 3 de octubre de 2017, tras el referéndum ilegal en Cataluña.