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Militares marroquíes que entraron en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio organizaron al menos una de las emboscadas perpetradas contra soldados españoles en la ciudad autónoma. Esta emboscada fue ejecutada de forma coordinada por decenas de inmigrantes que accedieron también a Ceuta durante la invasión.

Así lo confirman a EL ESPAÑOL fuentes de las Fuerzas Armadas, de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. El ataque, presuntamente orquestado por estos efectivos del país vecino, se produjo a finales del pasado verano.

Sucedió a las 5:30 de la mañana del 27 de agosto, cuando una patrulla de Regulares, con cuatro soldados, transitaba por la barriada ceutí de Benzú. Fue entonces cuando un grupo de al menos 70 inmigrantes los atacó.

Según revelan fuentes de las Fuerzas Armadas a este periódico, uno de los 12 detenidos confesó ser militar en Marruecos. Fue identificado como A. A., con fecha de nacimiento en 1985 y expulsado de España en 24 horas.

De ese grupo de agresores, únicamente 12 fueron capturados. Estas detenciones se produjeron en el lapso de las dos horas posteriores al ataque.

"Muchos de ellos, cuando llegaron los refuerzos, salieron hacia el monte. Hasta allí llegaron los agentes de la Policía Nacional para capturarlos", describe un alto mando del Ejército.

El vehículo en el que viajaban los militares agredidos no estaba blindado. Así, en una acción "coordinada", recibió el impacto de varias piedras mientras los militares se desplazaban al punto de vigilancia de la zona, por lo que tuvieron que detenerse abruptamente.

El atestado donde se identifican a los once de los doce agresores que aceptaron los cargos. EL ESPAÑOL

Este periódico ha tenido también acceso en exclusiva al atestado policial.

En él se especifica: "Una vez se encontraban sobre el vehículo militar en la explanada de la entrada de Benzú, de forma sorpresiva y coordinada, comienzan a recibir el lanzamiento e impactos de piedras de gran tamaño, provenientes tanto de la playa como del monte, además de ser rodeados por varias personas, siendo estas aproximadamente setenta (70)".

La Jefatura Superior de Policía, en su momento, confirmó que los cuatro soldados abandonaron el vehículo y huyeron hacia la playa de Calamocarro, donde fueron perseguidos a pie y resultaron heridos por los golpes con las piedras y los palos.

"Tuvieron que salir corriendo del vehículo. Detrás de la sargento de Regulares iban corriendo 20 personas para pegarle. Fue una llamada al 112 la que alertó a la Policía Nacional para que esta enviara dispositivos y así ayudar a los militares y detener a los agresores", asegura una alta fuente del Ejército.

El lugar del ataque fue clave, al igual que la hora. Quienes aguardaban en la oscuridad tenían ventaja sobre los militares, pues conocían el momento en el que iban a pasar.

Según esta fuente, alguien tuvo que reunir a ese grupo de 70 personas en el mismo punto y preparar las piedras y los palos con los que iban a atacar.

Apartado del atestado donde se confirma que fue un ataque coordinado. Cedida

Los cuatro militares que ocupaban el vehículo sufrieron heridas de gravedad que requirieron ser atendidas en un centro médico de Ceuta. En cuanto a los capturados, 11 de los 12 fueron expulsados a Marruecos en menos de 24 horas tras aceptar los cargos por arrojar piedras "de manera indiscriminada" contra el vehículo.

Tres de ellos fueron detenidos en el monte y, según recoge el atestado, "ofrecieron una gran resistencia". La Policía Nacional recurrió después a un dron con cámara térmica para localizar al resto de agresores, que se "habían ocultado en las proximidades o seguían en una huida activa".

Los detenidos que aceptaron los cargos fueron condenados a penas de dos años de cárcel, una pena que se sustituyó por la expulsión de España durante cinco años. El único detenido que rechazó los cargos lo hizo argumentando que había sido detenido mientras dormía y no tuvo nada que ver con el ataque. Actualmente está pendiente de juicio.

"Esto fue algo que tenían previsto y requirió un trabajo de inteligencia. No es fruto del azar ni una coincidencia aislada. Además, debe tenerse en cuenta que en menos de 72 horas tras este ataque hubo otros tres", señala el alto cargo militar consultado por este periódico.

Planificación

Otras fuentes de la Policía y de las Fuerzas Armadas consultadas por EL ESPAÑOL confirman que la presencia de estos efectivos marroquíes en la ciudad les ha permitido coordinar algunos de los ataques contra nuestros efectivos. Fuentes de Extranjería de la Policía Nacional dan por hecha la planificación de esas emboscadas.

Todas las fuentes consultadas perciben un patrón en esta clase de episodios.

Repasando algunas de las emboscadas, concluyen que no podrían explicarse sin la intervención de individuos con cierta capacidad organizativa.

Según otras fuentes consultadas en las Fuerzas Armadas, esta es la hipótesis más plausible, dado que la formación que tienen estas personas es diferente a la de un civil.

En las últimas semanas los agentes sobre el terreno han detectado la presencia de individuos cuyo perfil difiere del de los marroquíes que entraron en la ciudad a finales del pasado julio.

Son individuos cuya formación, a juicio de los investigadores de Policía, Guardia Civil y los efectivos de las Fuerzas Armadas, les dota de una capacidad mayor de planificación y organización para realizar esta clase de acciones.

Sobre el terreno, Policía Nacional y Guardia Civil cuentan con agentes de contrainteligencia de sus respectivos servicios de información que ya han detectado la presencia de agentes marroquíes operando de forma activa en la coordinación de los invasores.

Inteligencia

Antes de este primer ataque, el analista de seguridad y codirector del International Security, José María Gil Garre, confirmó que se había construido una "narrativa" contra los militares españoles.

El primer paso fue construir un discurso de odio y deshumanización, basado en la "construcción del enemigo". En este caso eran los militares españoles.

En los grupos que Gil Garre rastreó se difundieron falsedades sobre un supuesto "gran despliegue agresivo", acompañadas de imágenes de tanques. También circuló una publicación falsa sobre un marroquí ejecutado con un tiro en la cabeza y se recurrieron a comparaciones con la Inquisición.

El siguiente paso fue coordinar el hostigamiento y difundir las instrucciones logísticas.

"El sol más grande que se puso hoy es para el Ejército español y la Policía... vivirán el tormento psicológico... permaneciendo aislados... viviendo el terror". "Que los soldados españoles prueben la espada en Ceuta y Melilla".

Estos son dos de los mensajes que Gil Garre ha facilitado a EL ESPAÑOL, en los que se detalla cómo estos grupos estaban siendo coordinados.

"Benzú es un paso obligado para los vehículos militares, por lo que detalla conocimiento previo de rutas o información filtrada. Sabían que se trataba de un vehículo militar, por lo que hay observación previa", añade el experto en inteligencia.

Seis de los doce detenidos por el ataque de Benzú. Cedida

También agrega que hubo una coordinación de participantes, con medios específicos y sincronización temporal.

Modus operandi

A estos indicios se suman testimonios de mandos de las Fuerzas Armadas, que describen un mismo modus operandi.

"Cuando ingresaron, la orden era simple: generar caos. Y eso fue lo que sucedió. Después de esto, pasaron a realizar los ataques coordinados a los militares españoles, pero de la noche a la mañana, simplemente frenaron. Era demasiado. Ahora, su rol es el de víctimas: dicen que las fuerzas españolas les han golpeado y no es así", sentencia.

El mismo mando matiza que, si se confirman casos aislados de agresiones por parte de soldados españoles, los responsables deben ser juzgados.

"El guion siempre estuvo. La intención también es clara y se han emitido diversos informes para ello, pero se desclasifican los que convienen", agrega el alto cargo militar.

Como ya reveló EL ESPAÑOL, varios informes de Inteligencia del Ejército de Tierra identifican la presencia de hasta 72 militares marroquíes en Ceuta. Días después, este diario también informó de que en la playa del Trampolín habían sido encontrados 14 individuos con el uniforme del ejército marroquí.

Este mismo lunes, también se ha confirmado la presencia de buques de guerra de Marruecos en aguas españolas en los primeros días de la invasión, registrada a finales de julio.