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Las agujas del reloj marcan las 13:15 horas. Es lunes, 12 de octubre, con dulce sabor a domingo. España celebra el Día de la Hispanidad y Madrid, como el París de Hemingway, ha sido una fiesta.

En el corazón del Palacio Real, entre lámparas de araña, tapices de la Real Fábrica y suelos de mármol cubiertos por alfombras, ya dispuestas para la temporada de invierno, se han abierto las puertas a más de un millar de invitados.

En el Salón del Trono ha habido saludos, reencuentros y conversaciones a media voz, pero dos asuntos se impusieron sobre cualquier otro: las elecciones generales anticipadas del próximo 29 de noviembre y la histórica visita que llevará a los reyes Felipe VI y Letizia hasta Ceuta y Melilla mañana martes 13 de octubre y el miércoles 14, respectivamente.

La princesa Leonor, momentos antes de entrar al Salón del Trono junto a los Reyes y la infanta Sofía. Jesús Briones Gtres

Y, de repente, a las 13:30 horas, el silencio. Los 12 leones dorados que custodian la estancia, esculpidos a mano por Matteo Bonucelli por encargo de Diego Velázquez y rescatados por Carlos III tras el incendio de 1773, parecen mirarse entre sí. Desde su solemnidad inmóvil, saben que algo está a punto de suceder.

Y entonces entran los Reyes, acompañados por sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. “Buenas tardes”, saludan. El instante de silencio se quiebra con una pregunta de la Reina dirigida a una de las periodistas presentes: “¿Cómo está tu bebé?”.

La reina Letizia, en el momento en que pregunta a una periodista por su bebé. Gtres

La escena dura apenas unos segundos, el tiempo que necesita la Familia Real para situarse ante los dos tronos que presiden el salón, y dar comienzo al larguísimo besamanos.

Pero ese pequeño gesto de doña Letizia hace que todo el mundo toque tierra: de los grandes asuntos de Estado —elecciones, inmigración, tensiones políticas— a algo absolutamente cotidiano y mundano. Quizá, al fin y al cabo, algo mucho más importante.

Una pregunta personal, el interés por alguien que acaba de convertirse en madre, un gesto de cariño que nada tiene que ver con el regio protocolo. ¿O sí? Quién sabe ya.

Una vez más, los reyes de España han mostrado cercanía y trato de tú a tú con quienes siguen su actividad y comparten con ellos, recepción tras recepción, los pasillos de la actualidad.

En el caso de Letizia, esa atención no se limita a las estancias de palacio. Su curiosidad por las historias de los demás, a menudo discreta y alejada de los focos, quedó especialmente patente el pasado viernes, durante el discurso que pronunció con motivo del Día Mundial de la Salud Mental.

Aquel día, la Reina puso voz al dolor de Toñi, una mujer que perdió a su marido y a su única hija en un accidente de tráfico provocado por la dana que golpeó Valencia en octubre de 2024.

Sus palabras emocionaron a los asistentes y su eco ha llegado hasta la recepción de este lunes, donde algunos invitados se han acercado a agradecerle la sensibilidad y la emoción de aquel discurso.

Pero, así como “nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir” —Jorge Manrique dixit—, las conversaciones han vuelto, una y otra vez a la política, a las elecciones generales, y al viaje que aguarda a los Reyes y que afrontan “con ilusión y muchas ganas”.

Así quedó patente el día que lo anunciaron. Así lo han querido manifestar también este 12 de octubre.

Ceuta y Melilla, en el horizonte

La próxima visita real explica una de las particularidades de la recepción de este año: la presencia de una representación de la sociedad de Ceuta y Melilla, invitada al Palacio Real en vísperas de un viaje histórico para ambas ciudades autónomas.

En el plano institucional, Ceuta ha estado representada por el diputado Javier Celaya Brey, los senadores Abdelhakim Abdeselam Al Lal y Cristina Díaz Moreno, y el comandante general Luis Jesús Fernández Herrero.

También han acudido representantes del tejido empresarial, como Karim Bulaix García-Valiño, presidente de la Cámara de Comercio; Arantxa Campos Gorriño, presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta, y su presidente fundador, José María Campos Martínez.

La representación ceutí ha incluido asimismo a profesionales de la sanidad y del ámbito colegial, como Kumari Ramchand Nanwani, jefa de sección de Oftalmología del Hospital Universitario; Mohamedi Abdelkader Maanam, director gerente del mismo centro, e Isabel Valriberas Acevedo, decana del Colegio de la Abogacía.

A ellos se han sumado representantes de las comunidades israelita e hindú, como Salvador Bentolila Alfón y Ramesh Ghanshandas Chandiramani, respectivamente.

También responsables de los medios de comunicación, la educación y la acción social, entre ellos Rafael Montero Palacios, editor de El Faro de Ceuta; Carlos Rontomé Romero, director de la UNED en Ceuta; Fernando Ángel Sotomayor Benítez, director de Cáritas Diocesana, y Basilio José García Copín, presidente de la asociación Salud Mental Ceuta (ACEFEP).

Melilla, por su parte, ha contado con representación institucional y política a través de sus senadores, Fernando Adolfo Gutiérrez Díaz de Otazu e Isabel María Moreno Mohamed, y de miembros de su Gobierno, como Miguel Marín Cobos, vicepresidente primero del Consejo de Gobierno, y Fadela Mohatar Maanan, consejera de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor.

Junto a ellos han acudido representantes del tejido sindical y empresarial, como María Ángeles Asensi Guri, secretaria general de Comisiones Obreras de Melilla, y María Francisca Serón González, presidenta de PYMES Melilla; así como profesionales de distintos ámbitos, entre ellos Blas Jesús Imbroda Ortiz, decano del Colegio de Abogados; Justo Sancho-Miñano Belmonte, presidente del Colegio Oficial de Médicos, y Alberto Romero Cerón, director gerente del Hospital Universitario.

La diversidad de ambas ciudades también ha tenido su reflejo en las comunidades religiosas. Por parte de Melilla han asistido Elías Chocrón Wahnón, presidente de la Comunidad Israelita; Sarid Abdel-Lah Amar, presidente de la Comisión Islámica, y Ramesh Ramchand Nanwani, presidente de la Comunidad Hindú.

La representación melillense se ha completado con responsables del ámbito universitario, asistencial y deportivo, como Juan Antonio Marmolejo Martín, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Tecnologías Digitales; Miguel Jesús Calderón Gallardo, director del Centro Asistencial, y Luis Manuel Rincón Pérez, presidente de la Unión Deportiva Melilla.

Una fotografía plural de dos ciudades que, a las puertas de recibir a los Reyes, han tenido su espacio en una de las citas institucionales más señaladas del calendario.

En los corrillos

Durante el momento conocido popularmente como los corrillos, la Reina volvió a ser, ante todo, madre. Con gran orgullo, doña Letizia ha presentado a sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, a las hijas de la vicepresidenta Yolanda Díaz y de la exministra Reyes Maroto, con ambas políticas presentes.

Mientras las tres madres intercambiaban unas palabras en una conversación privada, al margen del bullicio y de las formalidades de la recepción, las jóvenes encontraron también su propio espacio para charlar y compartir confidencias.

Durante unos minutos, los cargos y las obligaciones quedaron en un segundo plano para dejar paso a algo mucho más cotidiano: tres madres conversando y sus hijas encontrándose, cada una a su manera, en medio de una jornada de Estado.

Detalle del broche de la reina Letizia. EFE

En otro sentido, hay símbolos que son difíciles de explicar. Su Majestad la Reina ha lucido este lunes un broche de perlas pertenecientes al joyero de pasar, aquellas alhajas que Victoria Eugenia legó para que fueran lucidas únicamente por las reinas de España.

La primera y única vez que Letizia lo llevó un 12 de octubre fue en 2017, apenas unos días después del referéndum independentista ilegal celebrado en Cataluña el 1 de octubre de ese año.

Más allá de su valor ornamental, las joyas del lote de pasar forman parte del patrimonio vinculado a la monarquía y adquieren relevancia por su significado histórico y simbólico.

La reina Letizia con el broche de perlas de Victoria Eugenia el 12 de octubre de 2017. Gtres

En un contexto marcado por las reivindicaciones de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, doña Letizia ha vuelto a lucir esta pieza, cargada de simbolismo en defensa de la legitimidad de la Corona y de la soberanía española.

Una recepción a la que mira toda España

Más de un centenar de embajadores, encargados de negocios y representantes de organizaciones multilaterales se han sumado a presidentes autonómicos, representantes de las Cortes Generales y miembros de los principales órganos del Estado. También han acudido representantes de organizaciones empresariales, agentes sociales, confesiones religiosas y universidades.

El ámbito social ha contado con entidades vinculadas a la discapacidad, la salud mental y la atención a colectivos vulnerables, así como con representantes de las víctimas del terrorismo y organizaciones como Cruz Roja Española, la Asociación Española Contra el Cáncer, la Federación Española de Enfermedades Raras y la Fundación Secretariado Gitano.

La ciencia, la industria y la cultura también han tenido su espacio, con premiados en los Premios Nacionales de Investigación, Innovación y Diseño, Artesanía, Cultura y otras disciplinas.

Entre ellos figuran la socióloga Capitolina Díaz, Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política 2025, y representantes de distintas áreas de la investigación, las artes escénicas, la música y el comercio.

Más de mil invitados han desfilado ante la Familia Real durante cerca de hora y media. El besamanos ha comenzado con los máximos representantes de los poderes del Estado, miembros del Gobierno y presidentes de las comunidades autónomas y de sus parlamentos.

A la recepción han acudido todos los ministros salvo los titulares de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente; Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, e Infancia y Juventud, Sira Rego.

Momentos antes, en el Desfile Militar, Felipe VI ha dedicado unos 20 segundos de conversación al presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas. La reina Letizia ha hecho lo propio.

Poco después, los Reyes, la princesa Leonor y la infanta Sofía han saludado al presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, entre otras autoridades.

Mientras tanto, el dirigente de Vox, Santiago Abascal, ausente de esta cita clave, se encuentra de visita en Ceuta junto al presidente de la Agrupación Nacional francesa, Jordan Bardella.