El Gobierno ha dado por concluida su macroperación en apenas una semana para desalojar los asentamientos de la playa del Trampolín y el contiguo de 'El Guano' donde, durante más de dos meses, han estado viviendo miles de inmigrantes que entraron en la invasión.
Un desalojo que "ha demostrado que cuando se quiere, se puede", según denuncian los propios vecinos que continúan preocupados por la situación de la ciudad autónoma. La crisis aseguran que no ha terminado y tras el lavado de cara de las zonas más visibles, los inmigrantes han salido huyendo de los asentamientos y, ahora, se refugian en los montes y en las barriadas de la periferia de Ceuta.
Aunque es cierto que el desalojo del Trampolín era algo que , los vecinos del Trampolín aplauden porque llevaban meses donde no podían dormir, ni airear sus casas por el olor a fogata que impregnaba sus hogares y hasta cogía la respiración. Ni que decir tienen las continuas peleas que se producían cada noche.
"Estamos cansados, ya no podemos más", lamentan a EL ESPAÑOL estos vecinos que prefieren preservar su identidad. Llevan dos meses con miles de inmigrantes en sus calles. En las calles de Los Rosales, El Príncipe, Sidi Embarek o La Pantera y lo que quieren es que les den una solución real.
Los vecinos están recelosos del anuncio de Ángel Víctor Torres -que asume el Mando Único de la ciudad- de que la próxima fase del plan es vaciar las barriadas de los inmigrantes ilegales que se encuentran ahí. Este parece, a priori, un plan ambicioso porque los inmigrantes están por todos lados y la mayoría duda de que "se pueda sacar a todos" de Ceuta o siquiera "se llegue alguna vez a saber cuántos a habido".
Lo que quieren los vecinos de El Príncipe y de Los Rosales con los que ha hablado EL ESPAÑOL es que "si los van a echar que los echen a los campamentos a Marruecos". En cambio, si lo que va a ocurrir es que "se van a estar moviendo de un lado a otro de la ciudad", en ese caso defienden que "se queden donde están" hasta que haya soluciones reales.
La mayor crítica está en que con la vista puesta en las elecciones y la visita del Rey se haya "hecho un lavado de cara al centro de la ciudad y se hayan quitado los asentamientos visibles", pero el problema continúa.
"Hay más de 2.500"
Después del desalojo de la playa del Trampolín muchos inmigrantes huyeron al los montes y a las barriadas tal y como documentó El ESPAÑOL. Algo que ha vuelto a producirse este domingo, aunque en menor medida.
Los inmigrantes que decidieron continuar en las playas sabían que esto podía pasar en algún momento. El desalojo estaba cerca, solo era cuestión de tiempo. En esa incertidumbre muchos decidieron huir de nuevo hacia las barriadas con las pocas pertenencias que tenían: tiendas de campaña, bolsas de basura con algún enser y mantas.
Un ritual que ha vuelto a repetirse la madrugada de este domingo antes de que la policía comenzase a levantar el asentamiento al alba. Algunos han preferido levantarse voluntariamente del asentamiento y buscar refugio en cualquier otra parte de Ceuta. Todo menos volver a Marruecos. Este es el camino de vuelta que quieren evitar a toda costa.
Esta vez había menos inmigrantes en el asentamiento y el dispositivo ha estado más controlado por los agentes que han tratado de impedir que huyesen de nuevo a los montes. Aunque algunos lo han intentado de nuevo.
El problema está en que en lugares como en la barriada de Los Rosales hay cientos de inmigrantes que llevan viviendo más de dos meses con los vecinos donde han conseguido que "no haya problemas, ni violencia, robos o altercados". Por eso, defienden a los que son "suyos" e impiden a toda costa -también con su ayuda- que entren nuevos.
En El Príncipe los vecinos conviven con "más de 2.500 inmigrantes" que están por prácticamente cualquier rincón de la barriada. Estos vecinos explican a EL ESPAÑOL que tan solo "en el zoco hay más de 100". Más allá de esta plaza, miles. Calculan que están "escondidos en las casas, otros alquilados -de forma ilegal-, otros duermen en coches, garajes o locales" y así van pasando los días y los meses con miles de ellos en las calles.
Aunque hay algunos vecinos que se están beneficiando económicamente, la mayoría de los que conviven en su día a día con esta situación están al límite: "No podemos más".
Los vecinos relatan que después del desalojo que se produjo este sábado del Fuerte de El Príncipe, los inmigrantes han vuelto a entrar. Relatan que muchos "salieron corriendo" al saber que la policía estaba desalojando el fuerte. Lo que hicieron fue "volver a meterse" una vez que se fueron del barrio.
"Es todo indignante, el barrio está lleno y no sabemos cuándo se va a solucionar", sentencian a EL ESPAÑOL.
Ahora solo queda esperar a ver cómo se desarrollan los próximos días y cuándo el Mando Único decidirá entrar en las barriadas para comenzar a realizar las batidas y labores de desmantelamiento y filiación de los inmigrantes que continúan refugiados en las calles. Aunque resulta inevitable para muchos ceutíes preguntarse si estos dispositivos serán efectivos y realmente terminarán por sacar a todos los inmigrantes que siguen en estas barriadas viviendo como pueden desde hace más de dos meses.
