"Vivimos tiempos convulsos. Pronto quedarán sólo cinco reyes: los cuatro de la baraja y la reina de Inglaterra". Así hablaba el rey Faruk I de Egipto tras ser derrocado por el golpe de Estado que suprimió su reino a mediados del siglo XX.
Pero el soberano africano erró en su profecía. Isabel II resistió, es cierto, y reinó durante más de 70 años. Pero ya no está entre nosotros.
Y las monarquías no han desaparecido con ella, ni han quedado reducidas a una reliquia de otra época. En España, la Corona, representada por Felipe VI, ha demostrado su capacidad de adaptación y continuidad.
Los Reyes, a su llegada a Rovaniemi este miércoles 7 de octubre.
"Una monarquía renovada para un tiempo nuevo", afirmó el Rey en su discurso de proclamación en el Congreso de los Diputados el 19 de junio de 2014, hace 12 años —y no "más de 20", como dijo erróneamente Pedro Sánchez—.
Y está cumpliendo Su Majestad con su promesa pública —y su misión de vida— desde una posición de neutralidad, representando a la institución que la Constitución define como símbolo de la unidad y permanencia del Estado. Al lado siempre de todos los españoles, entre los que se incluyen, cómo no, ceutíes y melillenses.
El presidente Vivas se reunión con Felipe VI en Marivent tras la entrada ilegal de inmigrantes en Ceuta.
Los reyes Felipe VI y Letizia ya enfilan su histórico viaje a Ceuta y Melilla y no se va a realizar en un momento cualquiera del calendario gregoriano ni de la historia de nuestro país.
Se llevará a cabo los días 13 y 14 de octubre, con el arranque sólo 24 horas después de presidir los actos de la Fiesta Nacional.
Ya ahí, en la recepción que ofrecerán en el Palacio Real, tendrán un primer contacto con una representación de la sociedad civil de ambas ciudades, a la que han invitado. Idéntico gesto que Sus Majestades tuvieron el año pasado con alcaldes y afectados por la dana.
La visita oficial a Ceuta y Melilla es la primera que hacen desde su ascenso al trono y está enmarcada en una secuencia de tres días —contando con la víspera, el 12-O— en los que la Corona presumirá de españolidad con sus máximos representantes.
Por otro lado, el desplazamiento se sitúa en un momento clave: la cuenta atrás para las elecciones generales del 29 de noviembre.
Según ha podido saber EL ESPAÑOL, los Reyes afrontan este viaje con "mucha ilusión" y con la intención de subrayar, qué duda cabe, que ambas ciudades autónomas "son España".
Para ello, Felipe y Letizia tienen organizado un esquema prácticamente idéntico en ambos destinos, con actos programados tanto por la mañana como por la tarde.
Junto a ellos, durante todo el recorrido, estarán los presidentes Juan Jesús Vivas, en Ceuta, y Juan José Imbroda en Melilla.
En Ceuta
La jornada en la primera ciudad autónoma, en Ceuta, dará comienzo a las 12:30 horas con una visita formal al Ayuntamiento, ubicado en la Plaza de África.
Por la tarde, a las 16:45 horas, los monarcas se trasladarán al colegio de educación infantil y primaria Vicente Aleixandre.
Posteriormente, a las 18:00 horas, participarán en un acto ecuménico de recuerdo a las personas que fallecieron en el mar los días 30 y 31 de julio. El servicio tendrá lugar en el cementerio musulmán de Sidi Embarak.
Para finalizar el día a las 19:00 horas, habrá un encuentro con una representación de la sociedad ceutí, donde el Rey ofrecerá unas palabras.
En Melilla
Por su parte, la agenda en Melilla arrancará a las 11:45 horas con una visita a la Asamblea de Melilla.
La actividad se reanudará a las 16:15 horas con un recorrido por el colegio de educación infantil y primaria pintor Eduardo Morillas, y concluirá a las 17:45 horas en un encuentro con una representación de la sociedad melillense que contará también con la intervención del rey Felipe.
Este diario adelantó en primicia que junto a los soberanos estarán Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial, el martes 13 en Ceuta; y Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el miércoles 14 en Melilla.
La firmeza del Rey
El Rey, durante su discurso ante Macron, dijo que lo acontecido en Ceuta era "inaceptable".
La cita llega tras varias intervenciones recientes en las que el Rey ha situado la defensa de los límites territoriales en el centro de su discurso.
Durante la cena de Estado ofrecida el 29 de septiembre al presidente francés, Emmanuel Macron, el monarca calificó de "inaceptable" la "intrusión masiva de decenas de miles de personas" acontecida en verano en Ceuta.
Y advirtió de que constituía un desafío en materia de seguridad, orden público y dimensión humanitaria.
Ya en Finlandia, donde Felipe VI y Letizia han asistido a una visita de Estado entre los días 5 y 7 de octubre, el soberano introdujo una clave fundamental ante el presidente finés Alexander Stubb y otras autoridades: España, como el citado país nórdico, es frontera exterior de la Unión Europea.
Por ello, defendió la protección de dicha frontera "una, en singular, y la misma para todos los ciudadanos europeos", reclamando una respuesta común, solidaria y eficaz de los socios comunitarios ante amenazas compartidas.
Aunque las fechas a la visita de Ceuta y Melilla fueron consensuadas entre el Gobierno y la Casa del Rey y la agenda estaba prevista desde antes de los acontecimientos estivales, el contexto migratorio reciente ha añadido una dimensión especialmente sensible a este desplazamiento.
Según ha podido saber EL ESPAÑOL, habrá un importante despliegue de seguridad que incluirá a un grupo antidisturbios de la Policía Nacional, agentes de antiterrorismo de la Comisaría General de Información, drones y la propia escolta de la Casa Real.
2007 y el impacto diplomático
Los reyes Juan Carlos y Sofía en Ceuta el 5 de noviembre de 2007.
Existe una fecha clave que acompaña de manera inevitable a este viaje: el 5 y 6 de noviembre de 2007. En aquella ocasión, Juan Carlos I y la reina Sofía realizaron la primera y, hasta ahora, única visita oficial de los Reyes de España en democracia a Ceuta y Melilla.
Aquel desplazamiento fue recibido con entusiasmo por la población local, pero provocó una severa reacción diplomática en Rabat, además de manifestaciones con banderas de Marruecos en contra de los hoy eméritos.
El rey Mohamed VI calificó el viaje de "lamentable" y lo describió en un comunicado oficial como un "acto nostálgico de una era sombría y decididamente superada".
Los reyes Felipe y Letizia, a su llegada al viaje de Estado que hicieron a Marruecos en febrero de 2019.
Marruecos llegó a llamar a su embajador en Madrid, desencadenando una de las crisis bilaterales más delicadas de la época. En aquella visita tampoco estuvo presente el presidente del Gobierno de ese entonces, José Luis Rodríguez Zapatero.
Casi 19 años después, Felipe y Letizia repetirán ese recorrido en un escenario diferente. Aunque España y Marruecos han atravesado una etapa de acercamiento, la soberanía sobre ambas ciudades sigue siendo una cuestión sensible para Rabat.
Expertos en política internacional consultados por EFE señalan que la visita podría ser interpretada por Marruecos como una reafirmación de la soberanía española y tensionar las relaciones bilaterales.
El rey Mohamed VI durante su discurso al parlamento marroquí este viernes 9 de octubre.
Este pasado viernes, 9 de octubre, Mohamed VI afirmó en un discurso ante el Parlamento marroquí que la asociación con España ha experimentado importantes avances en diversos ámbitos, incluida la lucha contra la inmigración ilegal, pero que esta cooperación ha llegado a su "límite" debido a "disposiciones legales obsoletas y decisiones judiciales alejadas de la realidad".
"Afirmamos que la decisión de asociación es soberana y supone un compromiso voluntario que no cabría ser objeto de presión, amenaza o chantaje alguno", advirtió sobre los pactos migratorios.
Casi dos décadas después de la última visita real, la bandera de España personificada en sus principales representantes volverá a ondear por las calles de Ceuta y Melilla.
Esta vez será Felipe VI quien traslade personalmente el mensaje que ya ha defendido en los grandes foros institucionales: la firmeza de la unidad de España y la protección de unas fronteras que son españolas y, al mismo tiempo, europeas.
La Corona no se concibe como un poder de partido, sino como una institución llamada a representar al conjunto de los españoles, preservar la continuidad del Estado y contribuir a la cohesión y a la unidad de nuestro país.
Más de 70 años después de aquella célebre sentencia de Faruk I, la historia parece haberle llevado la contraria: las monarquías se renuevan, cambian de generación y de época, pero algunas siguen ahí, con trabajo diario y vocación al servicio de España.
